8 de marzo: una conmemoración de lucha y solidaridad

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Existe una fecha al año en la que las mujeres  de todo mundo son reconocidas. Mujeres que sin importar su origen, ocupación, edad o lugar de residencia se unen para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. 

 

Este día recordamos cómo a lo largo de la historia las mujeres han luchado por reivindicar los derechos humanos de todas en los ámbitos familiar, laboral, social y político; todo ello sin compartir nada más que la lucha por conseguir el reconocimiento universal de los derechos. Porque al final del día nos enfrentamos a los mismos retos en diferentes niveles, demostrando que con esfuerzo, dedicación, empatía y unión es posible abrirnos camino.

 

Resulta importante que las nuevas generaciones de mujeres y hombres se informen de todos esos eventos que cambiaron la visión acerca de la mujer y sus capacidades, que a su vez sean conocedores de todas las personas que impactaron en la historia universal para lograr que el día de hoy nuestros derechos sean reconocidos y respetados.

 

También es un día para reflexionar acerca del panorama actual de la mujer en el mundo, pero en especial en México, pues aunque ha habido grandes avance aún existen obstáculos que no permiten el pleno desarrollo de la mujer libre de violencia. Es decir, aún no estamos completos como nación ya que gran parte de las mujeres no están siendo incluidas en diversos ámbitos.

 

El Estado mexicano reconoció desde hace tiempo los derechos humanos de todos y todas; sin embargo, continúan existiendo límitantes que evitan el goce pleno de los derechos sea una realidad. En este sentido es necesario resaltar que los derechos antes mencionados son tarea de todos, por lo que debemos conocerlos, reconocerlos y hacerlos parte de nuestra vida diaria, pues son nuestros por el simple hecho de que somos humanos.

 

Los derechos humanos son de todos, sin distinción alguna, por lo que ser mujer no debe ser motivo alguno para que las personas puedan vivir con ellos o no.

 

En México 51.4% de la población mexicana (INEGI 2015a) ha sido víctima de la exclusión en la escuela, en el trabajo, en el hogar, en las calles, en la política, en los medios, en la academia y en las actividades científicas y tecnológicas, entre muchos otros espacios.

 

En ese sentido, más de la mitad de la población del país es o ha sido discriminada debido a su sexo (Conapred 2018). Razón por la cual es importante hacer mención de que la discriminación estructural proviene de todos y va más allá de cualquier espacio donde la mujer mexicana se desenvuelva haciendo de los estereotipos de género un motivo más para desvalorizar.

 

Lo anteriormente mencionado impacta en las mujeres hasta volverse en casos de violencia, claro ejemplo es que  63 de cada 100 mujeres de 15 años y más han experimentado al menos un acto de violencia de cualquier tipo, ya sea violencia emocional, física, sexual, económica, patrimonial, o discriminación laboral, dicha violencia ha sido ejercida por gran variedad de agresores: la pareja, el esposo o novio, algún familiar, compañero de escuela o del trabajo, las autoridades escolares o laborales, o incluso personas extrañas (INEGI 2011).

 

A la fecha aún existen desafíos para disminuir las desigualdades, el cambio debe ser por parte de todos los mexicanos para que se pueda respetar cada vez a las mujeres, permitiéndoles que una vida libre de violencia sea posible en cada lugar de nuestro país. Promoviendo el ingreso de la mujer al mundo laboral y mejorando sus condiciones, brindando un mayor sueldo según las capacidades y no el género, también debemos continuar con la creación de políticas públicas al respecto, visibilizando a la mujer en cada espacio y en cada movimiento de nuestra nación