Absurdos presentes

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Arrancó el nuevo ciclo escolar, y en prácticamente todas las escuelas se han llevado a cabo las tradicionales juntas con padres de familia para establecer criterios, reglas y métodos de funcionamiento en cada espacio educativo.

 

Gracias a la generosidad de colegas preocupados, a continuación un recuento de algunos comentarios y preguntas que algunos padres han hecho, que se explican por si solos.  De verdad, sorprende el nivel de ignorancia e inconsciencia en el que hemos caído como sociedad.

 

Para ello, imagine usted la escena; al frente, profesores y directivos haciendo circo maroma y teatro para explicar a los padres (sentados en los pupitres que utilizan sus hijos), y que no atinan a contestar cosas como:

 

¿Hay forma en que mi hija termine la primaria en menos tiempo, porque seis años son demasiado?, ¿es obligatorio el uso del uniforme escolar?, ¿no podrán abrir la escuela más tiempo, digamos hasta las ocho de la noche?, ¿verdad que la SEP permite que los hijos no hagan la tarea, y que los profesores no pueden sancionarlos por ello?, mi hija duerme mucho tiempo, ¿podrán adaptarle una colchoneta para que no se ensucie su ropita?, ¿No habría manera de que pueda pasar por mi hijo a las 11 de la mañana? (1 hora antes), porque si no la recojo a esa hora, ya no llego a tiempo a mi terapia.

 

Hay más: maestra, ¿Podría darme su teléfono para llamarle en caso de que mi hijo olvide anotar la tarea?, ¿Qué me recomienda para calmar a mi hija?, porque en casa no me hace caso, ¿si pago en la escuela un dinerito extra, podrían mejorar las calificaciones de mi hijo?, es que para cambiarlo a la secundaria que queremos necesita promedio de 9 y no creo que lo obtenga, ¿entonces si se puede?

 

Y no solo son las preguntas, también son las aseveraciones, por no decir amenazas, que también se tienen que refinar:

 

De una vez les digo que no me gusta que el niño haga nada en casa, por eso viene a la escuela, no va a traer las tareas y hágale como quiera; sólo les pido que no me presionen a mi hijo porque es muy poco tolerante y se deprime cuando le dicen que hacer; por favor, no quiero que se junte con Chuchito porque es mala influencia; nosotros vivimos muy lejos y no podemos llegar a las 8 en punto, y tienen que dejarlo pasar porque si no, los demando.

 

Y como estos ejemplos, tan increíbles como absurdos, otros tantos que por respeto al lector no puedo relatar, porque llegan al punto de la agresión verbal y el desdén que algunos padres sienten por quienes están contribuyendo a la formación integral de sus pequeños.

 

Hoy día, ser dueño, director o profesor en una escuela, sea privada o pública, se ha convertido en un trabajo de riesgo; nuestro sistema legal permite que, por ejemplo, ya algún padre de familia haya ganado una demanda contra una escuela que le impedía a su querubín traer el cabello largo, aún con un reglamento firmado y validado por una comunidad escolar.  A mi entender, muy mal precedente.

 

Estamos siendo absurdos, verdaderamente absurdos.

 

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