Acuarelas en la Cineteca Mexiquense

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Rodrigo Sánchez Arce,

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El próximo 24 de agosto la Cineteca Mexiquense cumple el primer año de haber sido inaugurada por el gobernador Alfredo del Mazo. Hacía falta un espacio como este en Toluca y creo que hasta la fecha ha cumplido su objetivo: no sólo proyectar lo mejor del cine comercial de México y el mundo, con la posibilidad de disfrutar palomitas, golosinas y algunas bebidas, todo a precios accesibles; también de transmitir ese tipo de cine que en los complejos cinematográficos comerciales sólo cabe en las llamadas “Salas de Arte”.

 

Dicho de otra forma, la Cineteca Mexiquense se constituye como la primera opción para quienes gustamos de todo tipo de cine y no sólo el que viene de Hollywood; y al contrario, cuando las salas comerciales atiborran su programación con cine tipo Avengers, la Cineteca Mexiquense siempre será una alternativa. Ese es también el éxito de un complejo cinematográfico público como la Cineteca Nacional que tiene ya largos años de existir.

 

Correrán ríos de tinta por el primer año de la Cineteca hablando de su programación, eventos y debates que se dan en torno a ella. Me interesa más hablar de una exposición que se puede disfrutar por estos días en el vestíbulo del recinto: Rostros del cine mexicano, muestra pictórica que reúne 51 acuarelas elaboradas bajo el patrocinio de la Secretaría de Cultura estatal, la Asociación Amigos del Museo de la Acuarela del Estado de México (AMAEM) y el Centro de Fomento a las Artes Audiovisuales, como un homenaje a algunos personajes destacados de la cinematografía nacional.

 

Se trata de una interesante colección de rostros que no sólo han formado parte de nuestra formación cinéfila, también, como diría Carlos Monsiváis, han formado parte de nuestra educación sentimental. En la muestra participan diversos acuarelistas, el principal, Benito Nogueira, director del Museo de la Acuarela, quien realiza un excelente retrato de Columba Domínguez aunque, para mi gusto, a éste le sobra la imagen del Indio Emilio Fernández en la parte inferior.

 

Otras obras notables son las de Hugo Armando Hernández quien pintó a Dolores del Río con una interesante técnica puntillista; así como Ariadna Fuentes Quiroz (El Loco Manuel Valdés y Resortes, Adalberto Martínez), Carlos Mejía (Fernando Soler), Cecilia Márquez (Luis Gerardo Méndez), Patricia Córdova (Rosita Quintana), Elizabeth Garcés (Cuarón), Herminia Gómez (Tucita, María Eugenia Llamas), Jorge Cotija (Guillermo del Toro), Loulou Carbajal (El Indio Emilio Fernández), Carmen Ramírez (Blanca Estela Pavón), Pilar Concha (Capulina, Gaspar Henaine), Nidia Cornelli (Jorge Negrete), Patricia Juárez (Silvia Pinal), Patty Vergara (un bello rostro de Miroslava), Ricardo Barraza (Adriana Barraza), Angélica Muhlia (Diego Luna) y Yolanda Galván (Cantinflas, Mario Moreno).

 

Ahora bien, más allá de la única técnica utilizada, la acuarela, y de que algunos trabajos están mejor logrados que otros, a cualquiera entrado en años –como el que escribe estas líneas–, esos rostros del cine mexicano irremediablemente le provocarán recuerdos y añoranzas. De los míos hablo a continuación.

 

Considerando el momento en que debutaron en cine, los personajes forman un arco temporal de un siglo: de Fernando Soler (el mejor actor en la historia de México) en 1915, a Yalitza Aparicio (la actriz indígena más famosa) en 2018. Un caso especial lo representa Prudencia Griffel, quien en 1943 comenzó a hacer películas en México, pero ella debutó como actriz de teatro desde 1890 en Venezuela. Dicho de otra manera, Porfirio Díaz apenas pensaba en su tercera reelección cuando la Griffel ya comenzaba a pisar las tablas.

 

El resto de actores y actrices son posrevolucionarios. Sara García debutó el año en que se promulgó la Carta Magna: 1917. Cómo no recordar aquellas tremendas actuaciones en las que Prudencia y Sara eran las señoritas Vivanco. Y si Sara García fue la abuelita de México, Prudencia debió ser la bisabuelita de México. En 1919, debutó Don Susanito o Baisano Jalil: Joaquín Pardavé, quien por su físico, poco agraciado, nunca pudo ser galán dramático, pero nos regaló algunas de las mejores comedias del cine mexicano y una que otra letra de canciones famosas como Negra consentida.

 

Aún en época del cine mudo, en 1925 llegó a pantalla la primera gran estrella: Dolores del Río, a quien inevitablemente recuerdo en María Candelaria con su cochinito en brazos. El mismo año arribó el prototipo del macho que dominó el escenario por décadas: El Indio Emilio Fernández, quien realizó los mayores melodramas del cine mexicano. A su vez, Lupe Vélez llegó en 1927 y, al igual que Dolores incursionó en Hollywood; a ella la recuerdo por haberse casado con el actor de Tarzán (mi padre decía que se llamaba ´Johny Güeys Mula´).

 

En la primera mitad de los 30, hizo su aparición la cursi y lacrimógena argentina Libertad Lamarque. Agustín Lara llevó a las películas su música poética, su voz aguardentosa y su flacura de oro (aún no me creó el que se hubiera ligado a María Bonita, la doña María Félix). También llegaron los que, a mi juicio, son los máximos prototipos de galán del cine nacional: Arturo de Córdova y Pedro Armendáriz, el primero un galán citadino, burgués, atractivo; el segundo, un recio galán campirano a quien alguna vez quise emular (y fracasé, por supuesto).

 

En la segunda mitad, debutó otro de los buenos, Andrés Soler, y saltó a la pantalla el mayor comediante: Cantinflas Mario Moreno (la verdad es que no soy muy afecto a sus películas, pero ello no me impide reconocer su trabajo). De igual forma comenzaron su carrera los eternos rivales: el Charro Cantor Jorge Negrete, así como el más popular y legendario de todos: Pedro Infante, quien con sus películas ha hecho llorar a todos por igual (quien lo niegue es un mentiroso).

 

En los 40, en la Época de Oro irrumpieron las divas: Blanca Estela Pavón la Chorreada; la enorme María Félix; la cinturita de avispa María Victoria; el rostro más mexicano, Columba Domínguez; las guapas argentinas Marga López y Rosita Quintana; la elegante Elsa Aguirre; mi amor de la infancia, la checa Miroslava; las rumberas Ninón Sevilla de Cuba y la gringa Tongolele, Yolanda Montes; la actriz fetiche de Luis Buñuel, Silvia Pinal; y una nena que no era diva pero se comportaba igual: La Tucita, María Eugenia Llamas. También hizo su aparición otro galán ranchero: Luis Aguilar, El Gallo Giro; así como una gran camada de cómicos: el más popular, Germán Valdés Tin Tan y su hermano el Loco, Manuel Valdés; Resortes, Adalberto Martínez a quien conocí en casa de mi padre; y el Casanova que todos queremos ser: Mauricio Garcés.

 

En los 50, llega al cine el eterno actor, Ignacio López Tarso, y un galán un poco pesado: Julio Alemán; también comienza a hacer sus pininos el inolvidable Chespirito, Roberto Gómez Bolaños; los luchadores salen del ring a crear escenas surrealistas: Huracán Ramírez, El Santo y Blue Demond. No obstante, para el tiempo que va de los 60 a los 80, los acuarelistas no consideran a ningún artista a pesar de ser décadas prolíficas y gran semillero de actrices y actores. ¿Acaso pensaron que todo fue cine a go go y de ficheras? ¿Dónde están José Carlos Ruiz, los Bichir, la Salma, otras y otros? Quién sabe, les habrán faltado manos. Solo podemos apreciar un vago homenaje a Carlos Fuentes, quien más bien fue guionista, aunque el que sí actuó fue Carlos Monsiváis, el propio Luis Buñuel, José Luis Cuevas, Gabriel García Márquez, Juan García Ponce y José Donoso en pequeños papeles, en cuentos adaptados a guiones cinematográficos del propio Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez .

 

Tal vez por motivos generacionales, los acuarelistas se fijan más en personajes que comenzaron su carrera en los 80 y 90 y hoy están en los cuernos de la luna después de ser reconocidos en el mundo: Emmanuel El Chivo Lubezki, Guillermo del Toro, Daniel Jiménez Cacho y Alfonso Cuarón. Es raro que nadie hubiera pintado al Negro González Iñárritu. También están los Charolastras, Gael y Diego. La calidad histriónica del primero no me convence a pesar de que ha sido dirigido por Almodóvar; al segundo apenas lo empecé a respetar luego de apreciar el trabajo que realizó para la serie Narcos México.

 

Los más nuevos son Luis Gerardo Méndez y Yalitza. Bueno, el primero lleva tres lustros en la industria y, a pesar de su juventud, nadie duda ya de su calidad interpretativa; mientras que Yalitza, si bien hizo buen trabajo en Roma, creo que aún le falta camino por recorrer. Termina la muestra con la única mexiquense, nacida en Toluca para más señas: Adriana Barraza. Reconozco que antes de su participación en Amores perros no la conocía, pero ahora se ha vuelto uno de los máximos orgullos cinematográficos de los mexiquenses, rompiendo con aquella maldición de que nadie es profeta en su tierra.

 

 

 

Época de Oro del Cine Mexicano. “Nueva Ola”.

 

 

  1. Prudencia Griffel, España, 1890 (1943)
  2. Fernando Soler, Coahuila, 1915
  3. Sara García, Veracruz, 1917
  4. Joaquín Pardavé, Guanajuato, 1919
  5. Dolores del Río, Durango, 1925
  6. Emilio “El Indio” Fernández, Coahuila, 1925
  7. Lupe Vélez, SLP, 1927
  8. Libertad Lamarque, Argentina, 1933
  9. Agustín Lara, Veracruz, 1934
  10. Arturo de Córdova, Yucatán, 1935
  11. Pedro Armendáriz, CDMX, 1935
  12. Mario Moreno Cantinflas, CDMX, 1936
  13. Andrés Soler, Coahuila, 1936
  14. Jorge Negrete, Guanajuato, 1937
  15. Pedro Infante, Sinaloa, 1939
  16. Blanca Estela Pavón, Veracruz, 1941
  17. María Félix, Sonora, 1942
  18. Luis Aguilar El Gallo Giro, Sonora, 1942
  19. María Victoria, Jalisco, 1942
  20. Germán Valdés Tin Tan, CDMX, 1943,
  21. Gaspar Henaine Capulina, Puebla, 1943
  22. Columba Domínguez, Sonora, 1944
  23. Marga López, Argentina, 1945
  24. Elsa Aguirre, Chihuahua, 1945
  25. Miroslava, Checoslovaquia, 1946
  26. Adalberto Martínez Resortes, CDMX, 1946
  27. Ninón Sevilla, Cuba, 1946
  28. Yolanda Montes Tongolele, Washington, 1947
  29. María Eugenia Llamas La Tucita, CDMX, 1948
  30. Rosita Quintana, Argentina, 1948
  31. Silvia Pinal, Sonora, 1949
  32. Manuel El Loco Valdés, Chihuahua, 1949
  33. Mauricio Garcés, Tamaulipas, 1950
  34. Ignacio López Tarso, CDMX, 1925
  35. Daniel García Arteaga el Huracán Ramírez, CDMX, 1953
  36. Julio Alemán, Michoacán, 1957
  37. Roberto Gómez Bolaños Chespirito, CDMX, 1956
  38. Rodolfo Guzmán El Santo, Hidalgo, 1958
  39. Alejandro Muñoz Blue Demon, NL, 1964
  40. Carlos Fuentes, Panamá, 1928, guionista
  41. Juan Gabriel, Michoacán, 1950
  42. Frida Kahlo, CDMX,
  43. Emmanuel El Chivo Lubezki, CDMX, 1985
  44. Guillermo del Toro, Jalisco, 1985
  45. Daniel Jiménez Cacho, Madrid, 1986 (1991)
  46. Alfonso Cuarón, CDMX, 1988
  47. Diego Luna, CDMX, 1991
  48. Gael García Bernal, Jalisco, 1992 (1996)
  49. Adriana Barraza, Toluca, 1993
  50. Luis Gerardo Méndez, Ags, 2003 (2004)
  51. Yalitza Aparicio, Oaxaca, 2018