Adiós para siempre, mi querida Nola

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Texto basado en La verdad sobre el caso Harry Quebert,

novela de Joël Dicker, publicada en 2012.

 

Y después de treinta y tres años vagando, pensándote, aun tras los muros no escogidos de mi celda, ¿qué sonrisa finjo a mi alma, si después de todo no me abandonaste, pero igual sé que no vendrás?

Y la herida en tu cabeza que acabó por apartarte del mundo que no pudo comprender la sincronía en nuestros latidos, que tachó de crimen tu sonrisa joven.

¿Y qué haré después de esto, mi querida Nola? Si los días que me obsequiaste no los pago con mi propia vida, ¿cómo vienen a exigirme pagar tu muerte, ¡tu terrible muerte!?

Y los paseos por la playa, los viajes clandestinos en que podíamos disfrutarnos, ser nosotros, lejos de tus padres y de todos en Aurora.  Y los brazos que no pudieron abrazarme en la noche de la fuga, al interior de la octava habitación de aquél motel, después de mil ensayos y luego de pensar en una vida tan distinta a esta…

Y, en mi ausencia, quién arrojará el pan a las gaviotas: es importante alimentar a las gaviotas, me decías y ahora yo te digo: es importante alimentar los recuerdos, Nola amada; es importante sentirte cerca y verte amanecer con el sol o correr con las olas y aquí eso ya no es posible.

¿Y qué haré con esto, mi querida, mi pequeña amada Nola? Siento perder la vida entre estas paredes grises, mas la muerte y tampoco tú, vienen por mí.