AIRE

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Al ritmo de mi voluntad

mi ser se descubre

en su más primigenio cauce.

 

Me encuentro dependiente

y mi deseo rebasa

mi capacidad de canalización.

 

Respiro aire la mayor parte del día.

Eso es lo que mi cuerpo reclama:

¡Aire!

Airelibertadvida.

Pero está visto

que mi anhelo más profundo

todavía me resulta gigantesco.

 

Estoy temblando.

Mi pie izquierdo tiembla,

mi pecho está frío

mis ojos se cierran.

 

No puedo huir más.

Sé bien que ese no es el camino.

 

¿Podrá mi voluntad superar mi dependencia?

¿Podrá mi deseo desaparecer y convertirse en aire?

 

La felicidad me llama.

Los pájaros cantan.

Ha regresado la hoja en blanco.

El cielo está abierto.

Las puertas dispuestas.

 

No puedo volver a escapar de mí

mucho me ha costado pisar tierra.

 

Tengo náuseas.

Cuando fui feliz me fui de la tierra

y caí violentamente.

 

Amo a la vida y al aire.

 

¿Puedo sentirme dichosa y permanecer caminando?

Sí.

Me permito sentirme y andar.

Si sigo luchando, no habrá paz.