ALEQS

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Soy un muchacho cariñoso.

Mi mano abierta esparce por un suelo calcinado

las semillas que harán florecer mañana un mundo de asombros.

Llevo en el pecho un agua clara como la luz al final de un túnel.

Mi boca es una almendra que destila vinos,

ungüentos y mieles agridulces en su perfección letales.

Mis ojos son dos crisálidas de donde volarán mariposas negras

cuando decidan hacerlo.

Mi pecho es una almohada de plumas.

En ella puedes recostarte tierna, funestamente.

¿Quién salvará mi memoria de la inundación,

del beso destructivo del fuego?

Soy un muchacho que comparte

y habla de todo con todos.

He visto a las gentes congregarse, llamarme desde la calle.

Escucha: es el muchacho que habla.

Abre las puertas… Convida a los paseantes a mirarme.