Alfeñique: Una dulce tradición

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Una de las tradiciones más ricas y dulces de Toluca es la Feria del Alfeñique que se instala todos los años en los Portales, en el centro de nuestra ciudad.

Pero ¿sabe usted qué es el alfeñique?, ¿no?, pues ahora se lo voy a decir. El alfeñique es una pasta de azúcar cocida y estirada en barras muy delgadas y retorcidas, con las cuales se hacen infinidad de figuras y cuyo origen se lo debemos a los árabes, quienes la llevaron a España y después de la conquista de nuestro territorio se comenzó a elaborar en algunas localidades de la Nueva España.

En Toluca, la tradición se inició en 1630, fecha en la que Francisco de la Rosa le solicitó permiso a la Corona Española para fabricar el dulce e instalar una pequeña tienda en la calle Real, que hoy lleva el nombre de Independencia.

Esta costumbre está íntimamente vinculada al culto a los muertos, pues las figuras de alfeñique se colocan en la ofrenda.

La Feria del Alfeñique, única en todo el país, es una fiesta de colores, sabores y olores a la que concurren miles y miles de personas todos los días para comprar y saborear los exquisitos dulces de alfeñique, azúcar al vaciado, chocolate, pepita y amaranto, en forma de borreguitos, patos, palomas, vacas, cerditos, caballos, conejos, venados, corazones, cruces, casas, platos de enchiladas, ramos de flores, manzanas, plátanos, peras, botellas, zapatos, botas, guitarras, ¡ah! y no podían faltar los ataúdes y las multicolores calaveritas de todos los tamaños.

En Toluca durante los primeros días del mes de noviembre se viste de fiesta para recibir a nuestros muertos, grandes y chiquitos, que vienen del más allá para convivir con nosotros en el más acá.

Para ello nos prepararnos con estricto apego a nuestras tradiciones y costumbres para realizar la recepción y despedida de las ánimas, la colocación de las ofrendas o altares, el arreglo de las tumbas, la velación en los cementerios y la celebración de los oficios religiosos.

En cuanto a las ofrendas, un elemento importante en su integración, además de la comida, bebida, flores y frutas, son los famosos dulces de muerto; y para esto los toluqueños nos pintamos solos, ya que contamos con una Feria y Festival del Alfeñique.

 

Esta tradición, que fue declarada por acuerdo de cabildo, en octubre del 2010, como Patrimonio Cultural Inmaterial del Municipio, tiene sus raíces y nos viene desde la época prehispánica donde nuestros ancestros hacían los dulces para sus difuntos con una pasta compuesta de maíz, miel y huautli que es la semilla de la alegría.

Día de Muertos

Toluca todos los años recuerda a sus fieles difuntos o “muertos grandes” como también se les conoce, así como a “todos los santos” con la colocación de las ofrendas indígenas matlatzinca, mazahua, otomí, tlahuica, náhuatl y mestiza en diferentes sitios de la ciudad.

Actualmente esta festividad es el reflejo de nuestra identidad y herencia cultural, es el sincretismo de lo indígena con lo hispano, la forma de expresar emociones, sentimientos, creencias y todo aquello que forma parte de nuestra espiritualidad.

En este contexto, la colocación de altares es parte fundamental de la celebración, dado que son considerados como una forma de compartir con los que se han ido ciertos goces de la vida y algo de los frutos de la pasada cosecha. Para iniciar este ritual, encienden velas y veladoras, cuya luz guiará a las almas hacia la ofrenda que los espera, la cual no es otorgada como dádiva, sino como una forma de gratitud, amor y veneración.

Entre la población mestiza de Toluca y del Estado de México, el 31 de octubre se les ofrece una ofrenda a los niños o “angelitos”, en ella se pone sal y agua, así como atole, chocolate, pan y dulces; posteriormente, el 1° de noviembre desde muy temprano empiezan a preparar los tamales, el mole rojo y verde, arroz y tortillas, y los colocan sobre una mesa en el lugar donde la familia acostumbra tener sus imágenes religiosas y agregan una gran variedad de flores y frutas de temporada, las tradicionales hojaldras y pan de muerto, el copal en los sahumerios, las figuras de alfeñique y las calaveritas de azúcar, el papel picado y el retrato del difunto.