Algo de los otomíes en el México Prehispánico Primera parte

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La información que se dispone actualmente sobre la antigua organización de los otomíes es tan escasa que es poco lo que puede afirmarse. Se sabe que la unidad básica era la familia nuclear monogamia y se puede suponer que existían clanes como en el resto de los grupos mesoamericano.

 

En el terreno de la estratificación social las comunidades otomíes son diferentes de las nahuas de la misma región: la marcada división entre pillis y macehuales que encontramos entre éstos no aparece entre los otomíes.; ya que existía el uso indiscriminado de bienes de prestigio entre ellos, pudiendo suponer que por la ausencia de la jerarquía que conllevaba su forma de vivir.

 

Las probables diferencias de fortuna y la concentración del poder de algunos principales no dieron lugar a una sociedad que se pudiera llamarse clasista como la nahua. Tampoco hay indicios de un orden de acuerdo a cierta importancia de organización en cuestión de gobierno y sociedad.

 

Por otro lado, la visión otomí del cosmos coincide con los nahuas; ya que ellos conciben el plano terrestre dividido en cuatro rumbos y el cielo estratificado en nueve niveles. Creen en un lugar de la dualidad y recuerdan que las edades del mundo han sido selladas por cataclismos. Por un lado, comparten mitos básicos con el resto de los pueblos mesoamericanos.

 

Sería muy difícil establecer qué elementos de la cosmovisión y la religión otomíes son originales, de gran antigüedad y cuáles les fueron heredados por los nahuas. Cabe la posibilidad que el culto al dios del fuego como dios del centro o eje del cosmos fuera de la visión otomí más antigua del rito Xócotl Huetzi, mientras que la interpretación guerrera podría ser posterior. El rito de desollamiento sería también una práctica muy primitiva, realizada por los otomíes (tal vez sólo con perros) y adquirida después por grupos nahuas.

 

Una de las costumbres más representativa de los otomíes, junto con la caza, era la explotación del maguey como parte de su economía, algo cotidiano ya que el cultivo de éste en la Meseta Central, es típico de las zonas áridas y de las terrazas más altas de los montes (las llamadas “medias terrazas”), ámbito en los cuales encontramos preferentemente a los otomíes.

 

En su cosmovisión, las virtudes del maguey: está todo el año verde y cuando lo quieren trasponer, lo arrancan con sus raíces, dejándolo secar y luego lo planta. No se corta, hasta que tiene diez años. Cortándolo por en medio y se hacen un hoyo dentro y raspándolo y de esas raspaduras que se sacan, quedan blancas se vuelven alimento para los pobres en tortilla, en atoles y hasta de alimento para sus gallinas, y el hoyo hecho, se toma y cuartillo de agua y en la noche se vuelve a limpiar, dando como resultado el pulque.