Poder EdoMex

Añoranza

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A los jóvenes que dan cálida vida

a los frías arrugas que nos pueblan.

 

Recorro los  pasillos de la escuela, bajo las escaleras, voy de un espacio a otro andando por los recovecos del edificio para dar mis clases y mi vista los encuentra por los distintos sitios de esta escuela.

Se miran a lo lejos simulando una figura informe donde ella se enrosca en su cuerpo;  levantando  el rostro para perderse en el gusto de su boca. Su cuerpo menudo cabe entre sus brazos y piernas que figuran una cucharilla gigante donde se guardan uno al otro. Ella se apapacha entre sus brazos, se pierde entre sus extremidades que la protegen del mundo que los rodea: encapsulan el momento, a nadie pertenecen,  forman un solo cuerpo tierno.

Ellos jamás sabrán de mi presencia, los contemplo a lo lejos y mi cuerpo vive las sensaciones de una juventud extraviada en los recuerdos. Él la toma entre sus brazos para que no se le pierda del mundo diario de la existencia. Ella vive en él, se disipa en la espesura de su cuerpo robusto y alto, se protege así misma del mundo externo que los rodea. Hay quienes los miran, otros ni siquiera los ven.

No me pasan desapercibidos, me hacen recordar el amor joven que se ha convertido en una nostalgia. El sabor de los besos frescos, suaves y alucinógenos que te desconectan de la realidad. Perderse en el sabor del otro, fusionarse en uno solo sin concebir ni tiempos ni espacios.

Para sus compañeros ya no es importante mirarlos besarse. Para mí sí, me hacen añorar un tiempo que quizá jamás volverá.  No puedo pasarlos desapercibidos: los jóvenes novios se abrazan, se besan, se dan calidez, comparten sus sensaciones sin tapujos. Ellos lo viven sin prejuicios; simplemente lo viven. Viven esa modalidad del amor donde no existe el antes ni el después.

En esta tarde de biblioteca, he extrañado sus presencias entre los pasillos. He extrañado mirarlos ajenos al universo que los rodea. He extrañado vivir a través de sus besos y abrazos aquello que la vejez ya no permite,  pero que en mi momento de juventud la sabia de la vida me obsequió.