“AÚN SIGUES VIVO”

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“No se ha de olvidar nunca que todo amor humano

atravesará una prueba de fuerza y entonces se revelará toda su grandeza”

Karol Wojtyla

Ahora que el mundo gira convulsamente, ahora que la esperanza es la bandera hecha palabra de la humanidad; avizoramos un mundo en el que los espíritus nobles levanten las alas y nos cubran con su sombra benevolente. Que falta nos hacen los hombres que pertenecen al mundo sin importar raza o religión, los que sembraron paz y cosecharon amor; esos que con una sola mirada transformaban el corazón.

Comparto con ustedes el recuerdo de un hombre que camino por el mundo hermanando voluntades:

(In Memoriam a Juan Pablo II)

 

Hermano del alma,

has partido físicamente de este mundo

para peregrinar por el Universo;

sembrador de la sal del mundo,

constructor de la luz que al corazón inflama,

admite nuestro agradecimiento inmenso

 

Agradecimiento que brota del alma;

gracias por esos momentos eternos

en los que tus encíclicas y mensajes

limpiaban la tristeza de nuestros ojos

y sanaban el cansancio de los peregrinantes

que Cristo tanto ama

 

Cuando el alo de luz cubrió tu semblante,

cuando desde el balcón principal

saludaste al pueblo de ti sediento;

te pensamos siempre caminante

con tu alma exaltada en el sitial,

dándote en agua viva a este desierto

 

A pesar de la aridez del camino,

de las espinas que ha este mundo envuelven,

te convertiste en pescador;

pescador de almas sedientas del reino,

luz y faro de los ciegos que en mundo sufren

porque no quieren reconocer a Cristo redentor

 

Gracias por tu alma de niño,

porque cobijaste en tus brazos

la esperanza de un mundo nuevo,

porqué en tus queridísimos jóvenes pusiste los ojos,

porque bajo tu enseñanza nuestro espíritu se renovó

y porque como un lucero el paraíso nos enseño

 

En los momentos más difíciles de la humanidad

siempre tuviste palabras de aliento

y a pesar de lo fuerte del viento

nunca nos abandonaste;

siempre mostraste serenidad

hasta el último día, en que falleciste

 

 

Aún con tu partida hacia el cielo,

sigues siendo pebetero del ciego

que busca palpar la luz y la verdad,

sigues con tu caminar regando el consuelo

que Cristo puso en tu ruego

 

Humildemente te damos gracias

porque con tu oración nos confortas,

porque sigues abrazando a María

e intercedes por todas las almas,

principalmente las más necesitadas,

porque tus palabras nos sirven de guía…

 

 

 

Gracias a  S.S. San Juan Pablo II, por darnos el cobijo de su abrazo redentor….

 

 

SEPTIEMBRE DEL 2005