¡AY, EL AMOR!

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Ya se acerca el día del Amor y la Amistad, el día en que celebramos el tener a alguien en nuestra vida, como amigo o como amante.

San Valentín fue un sacerdote romano que desafío al emperador Claudio II, al casar a los enamorados; el emperador creía que los soldados solteros y sin hijos eran mejores. Pero Valentín adquirió el título de Santo porque al desafiar al emperador, no dejó su fe y murió mártir. Él creía en el amor, en la unión, en su Dios.

Para que el amor sea posible también hace falta fe, esperanza en que el ser amado es todo lo que se anhela y más, creer que se ha encontrado el complemento del alma. Curioso que en tiempos de crisis de fe, también haya crisis de parejas antes y durante el matrimonio, crisis sociales.

Hoy, cuando miles de mujeres son violentadas en el noviazgo, en el matrimonio y hombres asesinados por homofobia, hoy donde los asesinatos  incrementan cada día, donde ya no hay amor entre los humanos, cuándo dejamos de vernos igual de importantes y valiosos.

Dónde quedó el amor en tiempos donde los valores éticos ya no resultan prácticos y que sólo prevalece el individualismo. San Valentín ofreció su vida por defender su fe, sí, pero antes hizo un bien, unía en matrimonio a los enamorados, los consagraba; también ofreció su vida por aquellos que lo necesitaban sin esperar nada a cambio.

También en las amistades hay crisis, donde la lealtad y el amor por el amigo se mide de acuerdo a la cartera o la posición social o el número de favores dados o recibidos.

Alguna vez leí que el amor romántico era un invento para manipular a las mujeres,  y en palabras de Coral Herrera Gómez, escritora y comunicadora española, es una herramienta para controlar y someter a las mujeres. Qué nos queda, cuándo el amor y la entrega se volvió un arma, cuándo la palabra entrega se volvió un defecto o un sinónimo de debilidad.

Creo que hay muchos conceptos alrededor del Amor, del amor romántico y de la amistad que deberían reconsiderarse y preguntarnos nuevamente qué es el amor.

Más que una compañía, más que una cara bonita, más que alguien que esté a mi disposición, más que alguien que pueda destruir y construir a mi antojo, más que un capricho, un gusto… pero aquí, fino y amable lector, usted sabe más que yo.

Lo único que pretendo con estas líneas es recordar que antes que hombres, mujeres o no binarios, somos humanos y como dirían los Humanistas en Internet Nada por encima del ser humano y ningún ser humano por encima de otro.

Así que vayamos queriéndonos más, unos a otros y en el amor romántico también. Y como versa otro Santo, San Pablo El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad… El amor dura por siempre.

¡Feliz día de San Valentín!