+ Beatriz Gutiérrez Müller, la Esposa que Quiere Ser Primera Dama

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La frase

La vida pasa entre perdones, ocurrencias y memes. ¿Y la vida económica del país?

BIEN, GRACIAS

Beatriz Gutiérrez Müller, la Esposa que Quiere Ser Primera Dama

Una más de las múltiples promesas de campaña de Andrés Manuel López Obrador, fue la de desaparecer la figura de la Primera Dama, por lo que ofreció que la actuación de su esposa Beatriz Gutiérrez Müller quedaría reducida a su papel de ama de casa y trabajadora académica; sin embargo doña Beatriz está empeñada en ser la Primera Dama de México, y tal parece que se está saliendo con la suya.

Desde el proceso político electoral mismo, la esposa de AMLO jugó un papel protagónico para colocar a Tatiana Clouthier como coordinadora de campaña e inducir el discurso político del candidato bajo la directriz evangélica, contraviniendo todas las disposiciones del Estado Laico.

Luego provocó una crisis en el círculo rojo presidencial al pretender colocar a la propia Tatiana Clouthier como titular en el gabinete federal, y que al ser asignada como segundona en Gobernación, le botó la chamba al Presidente y prefirió seguir en su papel de diputada federal, esquivando el control presidencial pero manteniendo la influencia ante doña Beatriz.

Pero el colmo del protagonismo de la esposa del presidente mexicano, fue la crisis diplomática que propició ante España al empujar al Mandatario a exigir disculpas del Rey español por la conquista de hace 500 años, en un mensaje videograbado sobre un asunto acordado mantenerse en negociación diplomática.

La respuesta en este sentido, por parte de España, a través del Ministro de Relaciones Exteriores, Josep Borrell, fue rápida y altamente refractaria.

Esto es, que de la parte española no hubo el mínimo comedimiento ni sensibilidad para tomar el asunto, simplemente se dijo que ya todo había pasado y que nada tendría que hacer el Rey frente a tal petición de López Obrador.

Hubo de todo en México, desde la crítica de Francisco Martín Moreno, en el sentido de que “nos estamos arrancando las costras”, hasta quienes lo hicieron meme, o bien quienes se desgarraron las vestiduras o el caso de Mario Vargas Llosa, quien de plano dijo que AMLO debió haberse enviado la misiva a él mismo y le dejó un reto: “vamos a ver cuantos millones de pobres se disminuyeron al final del sexenio”.

Lo grave, es que en mientras el presidente y su esposa juegan a las vencidas por la posición de Primera Dama de facto, la economía nacional sigue en picada con la caída del gasto público, baja en los ingresos petroleros y menor recaudación fiscal.

La contradicción está en que el discurso presidencial habla de austeridad, pero el dinero público se derrocha en cancelación de proyectos productivos, en sus constantes mítines populistas, movilizaciones masivas y reparto de dinero para mantener el clientelismo electoral por todos los rincones de la república, a efecto de provocar incienso y aplausos al gran tlatoani.

El problema real es que, entre los recortes de personal (obviamente, los 10 o 20 mil o más personajes que se quedan sin empleo, ya no pagan impuestos, porque no tienen trabajo). Además, tampoco se sabe el destino real producto de la subasta de los vehículos oficiales, ni de las obras que se están dejando de hacer o más aún del incremento de impuestos, por encima de los contratos establecidos por los bancos con sus ahorradores, en el dinero a plazo fijo, que se aumentó en una proporción del 9%.

El empeño por repartir cada vez más dinero a gente que se ha propuesto ni trabajar ni estudiar, se contradice con las decisiones y políticas por dejar sin trabajo a servidores públicos federales, poner todo tipo de trabas a la inversión nacional y extranjera al no respetar las reglas del mercado con asignaciones directas en obras y servicios públicos y, por ende, a la generación de empleo productivo, que es el que eleva la recaudación fiscal.

El riesgo país previsto para México por las calificadoras financieras asoma ya en las crisis sociales que se agudizan en las fronteras norte y sur de México, en la elevación de los índices de violencia y en la fuga de capitales hacia mercados de inversión más seguros.

De acuerdo al perfile de la terca personalidad de Andrés Manuel López Obrador, es fácil adivinar que en el empeño por imponer la figura de la Primera Dama de facto en México, doña Beatriz Gutiérrez Müller saldrá airosa, cueste lo que cueste; me canso ganso, aunque la sociedad mexicana siga pagando los platos rotos, ¿no le parece a usted, estimado lector?

Los tiempos del odio
 

Después de la publicación de Lágrimas en la lluvia y El peso del corazón, llega Los tiempos del odio, la tercera entrega de la serie Bruna Husky para continuar la historia de ciencia ficción y realidad protagonizada por esta singular androide de combate.

De todos los personajes creados por Rosa Montero, Bruna Husky es el más cercano a ella en un sentido muy íntimo; se trata de su álter ego más profundo en lo referente “a la fuerza, la rabia y la desesperación que siente por el paso del tiempo y la muerte”.

Los tiempos del odio (Seix Barral) es considerada por la autora como una de las novelas más emocionantes que ha escrito. En ella habla de la violencia, el sectarismo, la falta del acuerdo social descrito en la democracia y los excesos del poder, temas actuales que conjuga con las ideas que caracterizan su obra: el paso del tiempo, el miedo a la muerte, el amor a la vida y la necesidad del amor para vivir.

Independiente, poco sociable, intuitiva y poderosa, la detective replicante Bruna Husky sólo tiene un punto vulnerable: su gran corazón. Cuando el inspector Lizard desaparece sin dejar rastro, ella se lanza en una búsqueda desesperada y contrarreloj. Su investigación la lleva a una colonia remota de Nuevos Antiguos, una secta que reniega de la tecnología, así como a rastrear los orígenes de una oscura trama de poder que se remonta al siglo XVI. Mientras tanto, la situación del mundo se hace más y más convulsa, la crispación populista aumenta y la guerra civil parece inevitable.

Rosa Montero ofrece una reflexión sobre el ejercicio del poder: el avance de los populismos que, a la izquierda o a la derecha, tienen tanto que ver entre sí, y están poniendo el mundo de vuelta y media. También sobre el cambio climático, la inhumana dependencia a la tecnología y sobre un mundo paradójico y cruel, exactamente igual que el que nos toca vivir ahora.

Rosa Montero (Madrid, España, 3 de enero de 1951) estudió Periodismo y Psicología. Es autora de las novelas Te trataré como a una reina (Seix Barral, 1983), Temblor (Seix Barral, 1990), Bella y oscura (Seix Barral, 1993), Lágrimas en la lluvia (Seix Barral, 2011), La ridícula idea de no volver a verte (Seix Barra, 2013),  El peso del corazón (Seix Barral, 2015); del libro de relatos Amantes y enemigos, de varias obras periodísticas, y de los libros infantiles El nido de los sueños y la serie protagonizada por Bárbara. En 2017 recibió el Premio Nacional de las letras. Su trayectoria periodística ha sido reconocida, entre otros, con el Premio Nacional de Periodismo, el Rodríguez Santamaría y el Premio de Periodismo El Mundo. Su obra está traducida a más de veinte idiomas y colabora en el diario El País.