Beneficios de la música en los niños

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¿Cuántas veces te han pasado por Whatsapp vídeos de niños o niñas bailando hip hop, salsa o flamenco, o incluso alguno que se atreve a taconear? Vídeos de niños y niñas cantando sin desafinar ni un poco, ¡o rapeando! Pues sí, nos fascina ese dominio del ritmo y canto en los más pequeños y es que la música es un estímulo esencial en ellos: les transforma, les divierte y les enseña muchas cosas. Por ello, debemos conocer todos los efectos positivos que tienen sobre ellos para orientarles lo mejor posible:

1. Beneficios de la música en los niños: fomenta la creatividad

La música estimula la zona derecha del cerebro que está especializada en sentimientos y habilidades especiales visuales y sonoras: la música o el arte.

La música hace que la imaginación del niño/a viaje por diversidad de mundos diferentes, que viva experiencias y emociones que hacen que enriquezca su mente. Gracias a ello, potenciará su creatividad. Uno de los mejores instrumentos para practicar la creatividad es la batería, con ella aprenderá a llevar el ritmo y el tempo de las canciones. Seguro que a muchos les encantaría tener una en casa, eso sí, para el bienestar de madres y padres, mejor que sea eléctrica y con auriculares.

2. Potencia la concentración

Escuchar música hace que el niño centre su atención en los diferentes sonidos y tonos de la canción, potenciando su concentración. Instrumentos como la guitarra, piano y violín son las mejores opciones a partir de los 5 años, su práctica constante hará que desarrollen una mayor capacidad de memoria, concentración y coordinación. Todo esto se verá reflejado en un aumento de su amor propio y autoestima, ya que conseguirán grandes logros, por ejemplo, llegar a tocar su canción favorita, mientras que por el camino llegan a comprender la importancia de ser perseverantes.

3. Mejora su psicomotricidad

Bailar hace que los niños sigan el ritmo de la música encontrando una nueva forma de expresarse a través de su cuerpo. Brazos y piernas empiezan a moverse de forma armónica, coordinando sus movimientos -o por lo menos, intentándolo- y mejorando su desarrollo psicomotriz. Tanto baile y movimiento aumentará su rendimiento físico, facilitando el sueño y reduciendo el estrés. Vamos, lo que necesitamos los padres y madres para que caigan rendidos en la cama.

4. Mejor percepción auditiva

Las diferentes notas, graves y agudas, hacen que su oído comience a diferenciar las diferentes tonalidades de las melodías. Su tímpano empieza a educarse y a madurar reconociendo los diferentes sonidos, mejorando su sistema auditivo.

5. Refuerza el lenguaje

A los niños les gusta la repetición e imitación, cantar piezas que ellos conozcan potenciará y perfeccionará su lenguaje y aprenderán a comunicar de otra manera sus sentimientos, además de ayudarles a memorizar.

6. Sociabilidad

La música ayuda a socializar. Gracias a ella, se crean grupos dónde los niños y niñas comienzan a comunicarse entre ellos. Instrumentos muy buenos para tocar en grupo son los de percusión como las maracas, el triángulo o las claves.

El trabajo musical fortalece el trabajo cooperativo, el respeto de sí mismo y de los demás, tolerando los errores de otros, la solidaridad y estar más abierto a la crítica. En definitiva, los niños son seres emotivos y el sonido tiene una poderosa acción sobre la afectividad.

Antes de la música:

Estos niños y niñas son los grandes olvidados de la crisis. Son niños/as que han perdido el protagonismo en sus casas, en sus familias. Es normal, sus padres han dejado de tener aseguradas sus necesidades básicas: vivienda, alimentos, escuela y es que antes de la crisis, cuando llegaban a casa, podían dedicar gran parte del tiempo libre a conversar sobre cómo les había ido el cole, ayudarles con las tareas o jugar con ellos. Cuando la situación económica cambia, también lo hace la vuelta a casa. Ahora les es muy difícil desconectar: cómo consigo comida para mañana, cómo hago para devolver el dinero que me han prestado… Los niños y niñas de estas familias comienzan a tener carencias afectivas y esto se nota rápidamente en el colegio. Son los más cariñosos, abrazan y besan mucho a los demás, buscan esa afectividad pedida en sus compañeros de clase.