Estado de México
7 horas antes - El Instituto de Administración Pública del Estado de México (IAPEM), puso en marcha el Comité Consultivo “Transparencia, rendición de cuentas y cultura de la legalidad”, acto que encabezaron Javier Vargas Zempoaltecatl, Secretario de la Contraloría, y Efrén Rojas Dávila, Presidente del IAPEM. Con el propósito de contribuir a los ejes rectores del Plan de Desarrollo del Estado de México 2017- 2023, el IAPEM tiene el objetivo de encontrar áreas de oportunidad para que los gobiernos estatales y municipales mejoren sus prácticas y puedan servir de mejor manera a la sociedad, a través de Comités Consultivos. Este organismo tiene como objetivo impulsar la transparencia en el manejo de recursos públicos, mediante esquemas claros y precisos de rendición de cuentas, así como proponer la participación de la sociedad civil, mediante el fomento del respeto a las normas a partir de un gobierno abierto, además de servir como mediador para la creación de espacios, dinámicas y debates en cuestión de transparencia, como un reto necesario en la modernización del gobierno. También se desarrollarán propuestas para la mejora de competencias de alto nivel en los servidores públicos, así como en leyes y reformas, servicios de investigación, consultoría, asesoría y asistencia técnica a los diferentes órdenes de gobierno. Los integrantes tienen entre sus funciones elaborar diagnósticos en materia de políticas de gobierno, así como proponer la participación del Comité en asuntos estatales y nacionales con injerencia en temas de transparencia, rendición de cuentas y cultura de la legalidad. También enfocará sus esfuerzos en generar consciencia en los funcionarios públicos, para que se apeguen a las normativas que la ley indica, a través de la actualización de conocimientos y habilidades, mecanismo en el que el IAPEM brindará asesoría, a efecto de potenciar la cultura de la legalidad. Los integrantes del comité son Sylvia Pérez Campuzano, Presidenta de la Fundación por lo Derecho, A. C., Rosario Arzate Aguilar, Directora General de Información, Planeación y Evaluación de la Secretaría General de Gobierno, Palmira Tapia Palacios, Presidenta del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Anticorrupción del Estado de México. Así como Victorino Barrios Dávalos, Contralor del Poder Legislativo, José Gabriel Carreño Camacho, Subsecretario de Control y Evaluación de la Secretaría de la Contraloría, Óscar Diego Bautista, Investigador del Centro de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades de la UAEMéx y Samuel Espejel Díaz González, Profesor Investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAEMéx.

BREVE HISTORIA DEL PLASTICO EN LA CONTAMINACIÓN DEL AGUA

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Si bien el plástico tiene muchos usos valiosos, nos hemos vuelto dependientes del plástico de un solo uso o desechable, con graves consecuencias para el medio ambiente. En todo el mundo, se compra 1 millón de botellas de plástico por minuto y 5 billones de bolsas plásticas desechables por año. En total, 50% de todo el plástico producido está diseñado para que lo usemos una vez y lo arrojemos a la basura. El plástico se ha vuelto casi omnipresente en el medio ambiente, tanto que los científicos han sugerido que servirá como un indicador geológico de la era del Antropoceno. Pero, ¿cómo llegamos hasta aquí?

Entre las décadas de 1950 y 1970 se producía muy poco plástico, por lo que la cantidad de desechos de este material era relativamente manejable.

A principios del siglo XXI, nuestro caudal de basura plástica fue mayor en una sola década que en los 40 años previos.

Los investigadores estiman que se han fabricado más de 8,3 mil millones de toneladas de plástico desde principios de la década de 1950. Alrededor de 60% de ese plástico ha terminado en un vertedero o en el medio ambiente.

Estamos viendo otras tendencias preocupantes. Desde la década de 1950, la tasa de producción de plástico ha crecido más rápido que la de cualquier otro material. También hay una creciente preferencia a elaborar plásticos desechables o de un solo uso. Más de 99% de los plásticos se fabrican a partir de derivados del petróleo, el gas natural o el carbón, los cuales son recursos contaminantes y no renovables. Si las tendencias actuales continúan, para el año 2050 la industria del plástico podría consumir 20% de toda la producción global de petróleo.

Necesitamos frenar el caudal de plástico en su origen, pero también debemos mejorar la forma en que gestionamos nuestros desechos, porque en este momento la mayor parte de estos termina en el medio ambiente.

Solo 9% de todos los residuos plásticos que se han producido han sido reciclados. Alrededor de 12% ha sido incinerado, mientras que el resto, 79%, se ha acumulado en vertederos, basureros o en el medio ambiente. Las colillas de cigarrillos, cuyos filtros contienen diminutas fibras de plástico, fueron el tipo de residuo plástico más común encontrado en el medio ambiente en un reciente estudio mundial. Las botellas de bebida, las tapas de botellas, los envoltorios de alimentos, las bolsas de supermercado, los sorbetes y los agitadores de bebidas fueron los otros artículos más comunes. Muchos de nosotros usamos estos productos todos los días, sin siquiera pensar a dónde irán a parar.

Los ríos transportan desechos plásticos desde la tierra firme hacia el mar, lo que los convierte en los principales contribuyentes a la contaminación del océano.

La asombrosa cantidad de 8 millones de toneladas de plástico termina en los océanos del mundo cada año. ¿Cómo llegan los plásticos al mar? La mayor parte proviene de los ríos, que sirven como conductos directos de basura desde las ciudades hasta el ambiente marino.

Los residuos plásticos ya sea que estén en un río, el océano o en la tierra pueden persistir en el medio ambiente.

Las mismas propiedades que hacen que los plásticos sean tan útiles, como su durabilidad y resistencia a la degradación, también hacen que sean casi imposible de descomponerse por completo en la naturaleza.   La mayoría de los artículos de plástico nunca desaparecen por completo; simplemente se vuelven cada vez más pequeños. Muchas de estas diminutas partículas de plástico son tragadas por animales de granja o por peces que las confunden con alimentos y, por tanto, pueden llegar hasta nuestros platos. Los microplásticos también se han encontrado en la mayoría del agua de grifo del mundo. Al obstruir las alcantarillas y proporcionar lugares de cría para los mosquitos y las plagas, los desechos plásticos, especialmente las bolsas de plástico, pueden contribuir a la propagación de enfermedades transmitidas por vectores, como la malaria.

Si las tendencias actuales continúan, nuestros océanos podrían contener más plástico que peces para 2050.

Mientras que Estados Unidos, Japón y muchos países europeos generan cantidades significativas de desechos de plástico, son relativamente buenos en su gestión. Aproximadamente la mitad de todos los desechos de plástico que terminan en los océanos proviene de solo cinco países: China, Indonesia, Filipinas, Tailandia y Vietnam. Estos países están experimentando un rápido crecimiento económico, que está reduciendo las tasas de pobreza y mejorando la calidad de vida de cientos de millones de personas. Pero a medida que estas economías se expanden, el consumo aumenta y también lo hace el uso de bienes hechos de plástico.

El volumen global de residuos plásticos continúa en ascenso y algunos de los mayores productores no manejan sus desechos de manera efectiva.

Pero el mundo está reconocido el problema y los gobiernos están empezando a actuar.

Hay una cantidad de cosas que los gobiernos pueden hacer, desde llevar a cabo campañas de concientización pública hasta ofrecer incentivos para el reciclaje, introducir impuestos o incluso prohibir ciertos productos.

En la última década, docenas de gobiernos nacionales y locales de todo el mundo han adoptado políticas para reducir el uso de plástico desechable. Y el número de actores interesados continúa creciendo.

África destaca como el continente donde más países han adoptado una prohibición total de producción y uso de bolsas de plástico. De los 25 países africanos que han vetado las bolsas, más de la mitad lo ha hecho en los últimos cuatro años.