Buenamor

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El libro Ilusiones al vuelo, de Maribel Benítez Osorio (Ediciones El Nido del Fénix, México, 2019), compuesto en su mayoría por poemas amorosos provoca pensar en la autora, Doctora en Educación, Licenciada en Derecho, columnista de opinión, conferencista y en su entorno, donde el bien-estar y el bien-decir tiene su habitación, sin versos desgarradores y dolientes no engendrando un libro amargo como dijeran los críticos del Arcipreste sino un libro claro, jocundo, desasosesgado a veces libertario, a veces moralizador, pero con la luminosa voz de una mujer siempre joven y siempre enamorada de las palabras.

Este reflejo nos permite descubrir un mundo íntimo, casi oculto en la literatura producida por la autora de varios títulos de cuento y prosa y antologías con temáticas diversas. En el terreno de lo amoroso, lo femenino se inconforma ante el relegarse a una posición de subordinación, más bien, Ella, la enamorada se regocija en el ser Otro del hombre, compartiendo con él, rompiendo ciertas estructuras que en la vida diaria conocemos como prejuicios del discurso masculino tradicional, conjuga el deseo, el amor y la igualdad. Y esta amalgama es poco usual, reveladora de un feminismo cordial, entrega y solidaridad con el amado.

Hay aquí un trastocamiento del lenguaje femenino, dice lo visible, pero hace renacer el significado a partir de su experiencia originaria; el amor visto a través de una mirada objetiva, sí, en la poesía existe  la posibilidad de la imagen concreta, lo que se busca en la realidad, pero con otro nombre, más dulce, más poético, pensando en el público lector, logrando el tipo de belleza ideal, sin que sea una retórica, con la carga de significado precisa para contener la emoción de cómo los enamorados se aman o del amor puro a una madre, a la naturaleza, al mundo, así misma.

La certeza de la búsqueda culmina en una feliz autoimagen, un ser [email protected] que se sabe amada, pero, quien también se cuestiona por el mañana, la adversidad, la libertad de su identidad ya bien establecida. La lectura de este libro es emotiva, como el poema en la voz del poeta, resulta en un canto, una melodía, un río, un ave en un árbol, una ilusión al vuelo.