Canción de amor

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En la música, el ritmo establece una sucesión de sonidos y, en la poesía, son las palabras las que se alternan, largas, breves, sonoras, secas, profundas, para conformar este mismo ritmo en una grandilocuencia, pero también, en un movimiento que semeja un palpitar, un corazón, y cuando éste, además se encuentra lleno de apasionamiento, el resultado es un canto al mismo amor y a la poesía. A la letra dice:

Esta canción de amor que escribo para ti nació del corazón/nació sin condición… te contará de abril/cuando tu yo una tarde salimos al jardín y juntos decidimos /uniendo nuestras vidas contar las primaveras… y aunque vengan otros tiempos será ésta tu canción/ nuestra canción de amor.

Me refiero a la obra Las Horas; Entre palabras y canto. Andrés Herrera canta a Laura Moctezuma (México, 2016) disco con dieciseis temas, poemas de Laura Moctezuma Rivera, originaria de Misantla, Veracruz, radicada en el Estado de México; pintora y poeta “incursionando por primera vez en poesías hechas canto” acompasada por Andrés Herrera, compositor e intérprete con más de veinticinco años de trayectoria “incursionando por primera vez en musicalizar poesía”.

El fruto es un álbum agradable para todos sentidos, porque, tras leer los poemas de Laura Moctezuma, una cierta música se queda en la memoria y ahora, con el acompañamiento de una guitarra certera, en un tono vibrante, trovadora, con todas las reminiscencias de lo latinoamericano, nuestro e inequívoco, el paisaje mental se completa y podemos cantar con ellos y vanagloriarnos de escuchar esta creación artística, que además cuenta con un elevado grado de romanticismo, ahora que tanto se requiere para alimentar el  alma y la hermosa convivencia con la pareja, con  la otredad, con el ser amado: Porque te quiero, porque te pienso, porque en el fondo de tus pupilas encuentro siempre lo que yo anhelo… porque te amo como tú eres.

Otras preocupaciones sociales invaden la poesía de Laura Moctezuma, la desigualdad, la cicatriz de la indolencia por la situación de los demás, es por eso que nos invita:

Vamos cantando a la vida pregonando la hermandad… vamos uniendo caminos ofreciendo el corazón… cantemos fuerte y profundo unidos en una voz/unidos en un abrazo vamos cantando al amor.

El tiempo parece ser el fundamento del amor, de ahí su especial tratamiento y tal vez el título del disco, tan disfrutable como el encuentro de los amantes, como el ansia de la presencia de la otra figura, de su porte, castigo de los que se desean:

He contado las horas para estar a tu lado… no se trata de tiempo, de ausencias de besos, sólo puedo llamarte cuando la luna sale/ cuando cuento las horas de soñar sólo en ti… yo abrazo tu recuerdo con ansias infinitas.

Sin embargo, el tiempo sí es finito, como el amor aunque no lo parezca y por el “bien de dos” es necesario el alejamiento:

Te dije adiós y te dejé partir/ hasta el cielo gris, hasta el cielo gris se conmovió por mí/lloraba tanto mi alma al abrazarme a ti/ que entre la fina lluvia, entre la fina lluvia, yo te dejé partir.

Las estaciones se suceden unas a otras, los años continúan su paso, los amores igual, sólo la palabra preserva su carácter permanente, con su intrínseco “para siempre”, es Las Horas  un recorrido poético y musical que fluye como los segundos para encontrarse en su eternidad:

Poco a poco de mis labios/ se ha marchado la sonrisa/en mis manos ahora quietas rosas blancas se marchitan/hoy la prisa se detiene se ha cansado de su andar. Esta vida es pasajera nunca fue fácil soñar.