Carlos Navarro, un taekwondoín prometedor

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Carlos Navarro comenzó en el taekwondo  a los 5 años de edad porque sus papás lo llevaron a una escuela cercana a su casa, debido a que el niño era muy energético; su exceso de adrenalina, algo de hiperactividad fue canalizada en el deporte convertido en una de las principales motivaciones de Carlos Navarro: el taekwondo. A los 9 años ya era cinta negra. Nacido en 1996, en Ciudad Juárez, Chihuahua, a sus 22 años el taekwondoín ha logrado, entre otros premios relevantes, ser Campeón Juvenil, en 2010; medalla de oro en Juegos Panamericanos, Toronto, 2015; medalla de oro en Campeonato Panamericano, Querétaro, 2016, y medalla de bronce en el Mundial de Taekwondo, Corea, 2017.

 

A principios de 2018, tuvo una breve etapa de exceso de presión que le impidió competir en el Grand Slam, al no cumplir con el peso de 58 kg, además de no obtener el pase a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla, 2018.

 

Sin embargo, Carlos Navarro es un deportista de alto rendimiento; posee impulso, velocidad, potencia, ligereza, patadas adecuadas, como ha demostrado en sus logros más importantes desde 2010, incluyendo el más reciente: ganar medalla de plata en el Grand Prix de Roma, el 1 de junio de 2018.  Este 29 de septiembre de 2018, contamos con su presencia en el Instituto Supremo de Taekwondo, en las instalaciones de la ENEF, muy cerca de Toluca, Estado de México. Tuvimos la fortuna de ver a Carlos Navarro impartir en el Instituto Supremo de Taekwondo una larga sesión a más de 30 alumnos, especialmente niños y jóvenes, a quienes firmó autógrafos, fotos, y compartió vivencias que lo motivan a ser cada vez mejor deportista y ser humano: amable, humilde, paciente y disciplinado, porque son valores que aprendió de su familia y de su primer maestro de taekwondo, hombre de quien comenta: “Siempre reconozco a mi primer profesor de taekwondo. Soy una persona de resultados desde pequeño y él me ha ayudado como entrenador y amigo en varias competencias, así como mi familia”.

 

También recibe apoyo de la CONADE. Su preparación en el CENAR, el trabajo emocional consigo mismo, cursar ahora la Licenciatura en Dirección del Deporte, que combina y refuerza su práctica del taekwondo, así como su fe católica lo guían para permanecer entre los tres primeros del ranking mundial en su categoría/ peso: los 58 kg. Carlos Navarro comenta que “Algunas veces me he desmotivado por etapas, cuando no he manejado bien la propia presión. Sin embargo, siempre quiero sobresalir, ganar torneos. Así, la motivación crece y se renueva”.

 

Lograrlo implica tener cada vez mayor control de la técnica personal, la de los rivales –cuando éstos se conocen–; trabajar el estrés, nervios, temores y la dieta adecuada para mantener los 58 kg; así como la convicción del propio trabajo, la gratitud a su familia, instituciones y amigos que lo ayudan y a Dios. En ocasiones se da tiempo para visitar a su familia y hacer oración. Me comenta que: “Siempre me persigno antes de cada competencia, a veces voy a misa y platico con Dios. Ahora entreno muy fuerte; me concentro en el manejo de la pierna trasera y el movimiento con los brazos”.

 

Lo anterior refiere una formación integral que Carlos Navarro ha logrado en más de 15 años de trabajo en el taekwondo, siempre con la meta de ganar y aprender de las derrotas para mejorar, porque está consciente de que: “En el entrenamiento se ganan medallas; en la competencia sólo se reciben éstas”. Por ello, suele entrenar de lunes a sábado, de 5 a 6 horas diarias en tiempo regular, pero intensifica la preparación semanas antes de una competencia importante.

 

Para él, “El taekwondo es un deporte de mucho sacrificio, de sufrimiento. Pero hay que sentirse muy feliz al practicarlo para continuar con él y dar muy buenos resultados”. Precisamente, feliz, amable, sonriente y dispuesto al diálogo se mostró este 29 de septiembre de 2018, en el Instituto Supremo de Taekwondo, en las instalaciones de la ENEF, donde resultó productiva su cátedra y convivencia con alumnos y maestros, como ha ocurrido otras ocasiones con expertos de este deporte al visitar el Instituto Supremo de Taekwondo; son los casos de Guillermo Pérez, Óscar Salazar, Iridia Salazar, Damián Villa y Edna Díaz, entre otros.

 

Actualmente, Carlos Navarro entrena con intensidad para competir el 20 de octubre de 2018 en el Grand Prix de Manchester, Inglaterra y  en el Grand Prix de Dubái,   el 20 de noviembre de 2018. Además, está ilusionado con llegar a Juegos Olímpicos, Tokio 2020, por implicar previamente ganar competencias en los niveles nacional e internacional. Siempre agradecido y dispuesto a la comunicación, me comentó una parte de su filosofía de vida: “Para ser exitoso, uno debe ser diferente, distinguirse, sobresalir entre los competidores. Entrenar muy bien, eso marca la diferencia entre un primer y un segundo lugar. Siempre hay que entrenar, tener confianza y metas positivas que motiven a más personas a cumplir objetivos adecuados”.