+Castiga Esfuerzo y Trabajo el Presupuesto 2020 y Premia Pereza

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La frase

Nadie sabe lo que tiene, hasta que lo ve perdido.

REFRAN POPULAR

CON EL TOLUCA: Sexta derrota del Toluca. Prácticamente imposible calificar, cuando faltan por disputar 27 puntos; necesitaría ganar todos sus juegos y como se ha mostrado el equipo, no.

Hoy todo es desconcierto, todos los seguidores y hasta los que no lo son están enojados. Esta vez la “porra salada” del minuto 70, ya no se escuchó. Parece muy lejano aquel 20 de mayo de 2018, en que el Toluca empató con Santos, pero perdió por diferencia de un gol, ya que había caído en la Comarca Lagunera y los de Torreón se llevaron el título.

Ese día en duelo de porteros en la banca, Siboldi superó a Cristante.

El equipo que cayó derrotado estaba integrado por: Talavera; Salinas, González, García y Borja; López, Ríos y Sambueza; Barrientos, Quiñones y Uribe.

Hoy, en el Toluca casi sotanero, no están: Salinas (no sé si lesionado), González, García y Borja. Tampoco López y Sambueza, mucho menos Barrientos, Quiñones y Uribe.

Uribe, le silbaban todos, pero anotaba. A Quiñones le gustaba la fiesta, pero jugaba y anotaba. Sambueza se hacía tonto un rato, pero cuando jugaba se notaba.  López jugaba bien, hoy no está en el Toluca y tampoco es titular en América.

Borja parece no tener sustituto. González causaba problemas, pero hacía lucir a Salinas y Santiago García anotaba goles en su portería, pero también la de enfrente.

Al Toluca, se le vino la noche y a los aficionados también y parece que fue ayer cuando se diño el ya merito.

 

Castiga Esfuerzo y Trabajo el Presupuesto 2020 y Premia Pereza

El presupuesto 2020 del presidente Andrés Manuel López Obrador castiga el esfuerzo y el trabajo de los mexicanos, y premia la pereza, la ilegalidad y la criminalidad de nacionales y extranjeros, lo cual resulta aún más desalentador para el crecimiento económico de México durante el próximo año.

La economía no creció durante el primer año del gobierno lópezobradorista, a causa de la desconfianza generada por las medidas centralistas, dictatoriales y concentradoras del gasto público, así como por el reparto indiscriminado del presupuesto en los programas sociales con enfoque claramente electorero.

Esta situación cerró la puerta para que el dinero público sirva como como palanca del desarrollo, la inversión y la generación de empleo formal, y entonces ahora el gobierno federal va directamente contra un mayor recorte al gasto de las instituciones públicas, pero sobre todo a extraer recursos del ahorro de las familias mexicanas, los arrendadores de inmuebles y las vendedoras de productos domésticos o de belleza, ya que el reparto electorero de dinero seguirá.

El próximo año será clave en las proyecciones electorales del presidente Andrés Manuel López Obrador, rumbo a las elecciones intermedias del 2021 para fortalecer la concentración de su poder presidencial y el control de su partido en los espacios legislativos, judiciales, de las entidades federativas y de los ayuntamientos del país, de ahí que esté considerando elevar exponencialmente el gasto en programas sociales en todo el territorio nacional.

Pero como se cayó la economía, la productividad, la inversión pública y privada, la generación de empleo formal y la recaudación fiscal, ahora el gobierno federal ya enfocó sus baterías hacia las cuentas de los ahorradores para gravar en mayor medida el esfuerzo de quienes sacrifican parte de sus ingresos para ahorrarlos en busca de obtener legítima ganancia que les venga a fortalecer su ingreso familiar.

En la mayoría son mexicanos de la cultura del esfuerzo, que verán ilegalmente, una aumentada doble tributación, pues ese dinero ya pagó impuestos.

Pues sí, en 2020 el ahorro pagará más al fisco, ya que el Paquete Económico 2020 presentado por la Secretaría de Hacienda al Congreso de la Unión, eleva la tasa de retención de intereses aplicable al capital que da lugar al pago de intereses, pasará de 1.04 por ciento a 1.45 por ciento.

Esto quiere decir que el trabajo y el esfuerzo de quienes con el tiempo han logrado ahorrar parte de sus ingresos, rentan alguna vivienda o venden productos casa por casa, ahora verán esfumarse las ganancias, pues su utilidad servirá para seguir manteniendo a una base poblacional cada vez más voluminosa de gente que ni trabaja ni estudia, pero vota, aplaude y levanta la mano a quien le paga.

Lo lamentable de la situación es que esos ahorros empezarán a volar del sistema bancario para buscar mejores esquemas de rendimiento, como los bienes raíces y el comercio informal, poniendo en grave riesgo la capacidad crediticia del sistema bancario mexicano para promover la inversión y el desarrollo del país. Y seguramente, eso ocurrirá.

En cambio, el gobierno federal seguirá premiando la pereza, la ilegalidad y la criminalidad, porque sólo desde el discurso busca acabar con estos vicios, pero en los hechos los alienta y hasta los hace florecer poniendo totalmente pasivos y hasta a su disposición a todo un ejército de elementos pasivos de la Guardia Nacional, policías ministeriales y municipales, como carga costosa e infructuosa para la seguridad y la economía, pero de enorme aliento para la delincuencia.

Lo preocupante es que con esta línea de castigo al esfuerzo y al trabajo de los mexicanos, y de premio a la pereza, la ilegalidad y la criminalidad de nacionales y extranjeros en territorio mexicano, la economía nacional seguirá en picada, el gobierno federal con menor recaudación fiscal, y entonces al presidente Andrés Manuel López Obrador no le quedará más opción que empezar a estatizar la propiedad y la empresa privada para seguir teniendo la cosecha de aplausos que tanto le agrada, como al gritar desde Palacio Nacional hasta por 20 ocasiones un populista ¡Viva México!, ¿no le parece a usted, estimado lector?