Ciencias aplicadas al desamor

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¿Has estado en un paralepípedo

donde sólo encuentras la fórmula

para regresar a la circunferencia de sus ojos?

Pero la probabilidad te divide las esperanzas

porque en su gráfica de preferencias

sigues estando en el eje de las equis

 

Aun así, recuerdas la simetría de su cuerpo junto al tuyo

y el estudio geométrico que hiciste de sus lunares

Te das cuenta de que aún extrañas

sus diferentes ángulos y caras

Que quisieras recorrer el perímetro de su figura con tus dedos

Pero la vida los ha llevado por caminos paralelos

sin posible intersección

Incluso cuando sabes que la unidad que necesitas es él

Con su decena de personalidades

Y su centenar de besos

 

Cuando piensas en un millón de algoritmos

Para tenerlo contigo

En un cuarto, medio desnudo y con un entero

De un bote de chantilly sobre él

 

Sin embargo, el calendario sigue contando del 1 al 30 o al 31

Y no encuentras un teorema para demostrar

Que necesitas su metro con 70 centímetros para ser feliz

Que la única constante en tus pensamientos en su sonrisa

E imaginarte en un cuadrilátero con él

 

Aunque la estadística raras veces se equivoca

Y el  destino ni en 3.1416 vueltas

Te llevará nuevamente a calcular su área

Ni a explorar sus vértices

Tampoco lograrás terminar el estudio trigonométrico de los ángulos

Que se forman con sus extremidades

Únicamente te queda recordar

su valor posicional

Confirmando que el binomio cuadrado no existe

Pero sí el trinomio cuadrado perfecto

Donde hay un tercero que sobra

Y ese  eres tú

 

Caes en cuenta de que tu vida se torna

Una secuencia de tres elementos: dormir  trabajar  comer

Dormir  trabajar  comer

Y te vuelves un polígono ermitaño

Plano, sin entrada ni salida

Multiplicando tristezas

Restando recuerdos

Fraccionando tu mente

Quitando del diagrama de Venn los elementos comunes

que habías construido con él

 

Y tu vida tiene un exponente de melancolía

Pero sacando porcentajes

Es absurdo quererlo tanto

cuando sólo te acompañó un 16.25% de tu existencia

Así que tratas de alejarte miles de kilómetros de sus cualidades

Para sumar sus defectos

Para destacar lo negativo

Para simplificar tu sufrimiento

Pero te enfrascas en una espiral logarítmica

En un bucle de tiempo infinito

Con diferentes cifras en el numerador

Pero siempre el mismo denominador: su boca

 

Analizando lo anterior

te obligas a reconocer que tu vida es una integral

y entonces recuerdas que odias las matemáticas

así que  decides volver al principio fundamental

colocas  un punto y lo vuelves un cero infinito a la izquierda