“Ciudadanos” perversos

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¿Hasta cuándo permitiremos tropelías y conductas lejanas a una postura correcta?, ¿Qué tiene que suceder para que aceptemos nuestra realidad tal cual es?, ¿Cuándo entenderemos que a toda acción corresponde una reacción?

 

Resulta absolutamente indignante el video que circuló la semana pasada, en el que se aprecia a un, no sé qué (porque no podemos llamarlo ser humano) que, de la nada, porque se le ocurrió, apuñala a un pequeño perro que se acercó buscando una caricia.

 

Ese es el fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos, perversa, mala, displicente, permisiva y capaz de aceptar en sus filas a entes nefastos, inhumanos y realmente detestables.  Es claro que si este engendró actuó de esa manera, es porque en su día a día está acostumbrado a ser así, agresivo e imbécil.

 

Antes de llegar a esto, es muy probable que esta basura haya comenzado por agredir verbalmente a otros, que anduviera de bravucón con quien se le pusiera enfrente, sin absolutamente nadie que le pusiera un alto.

 

Eso nos hace cómplices a todos, porque debiéramos tener la conciencia de denunciar a estos malandros para que paguen por sus actos; claro, eso implicaría tener un sistema policiaco, penal y judicial que verdaderamente actuara en consecuencia. La otra mala noticia es que, como ha sido exhibido en algún reportaje reciente, los encargados de hacer justicia son tan corruptos como los delincuentes (honrosas excepciones).

 

El que la hace, la paga, dice el adagio popular; nada más lejano de nuestra realidad, que parece premiar al quebrantador de la ley y castigar a quien tiene los tamaños para tratar de poner orden.

 

No me cansaré de afirmar que detrás de estos seres hay una serie de omisiones de todos los actores sociales: de las familias, particularmente de los padres; de las instancias educativas y de la autoridad.

 

Todo comienza en casa, y con mucho temor vemos padres de familia que son capaces de justificar a sus angelitos de prácticamente todo lo que hacen, aún con la evidencia de que están actuando inadecuadamente. En algunos casos, capaces de cerrar los ojos de manera irracional, bajo el argumento de que todo el mundo está en su contra.

 

Al tiempo, esos niños y jóvenes se convierten en verdaderos ciudadanos perversos que, en el mejor de los casos, se transforman en delincuentes.  Éstos son reclutados por grupos con las mismas negras intenciones y así se configura una sociedad como la que hoy hemos consolidado.

 

Podemos seguir negándolo, pero las cosas como son.  Es momentos de dar un golpe de timón y procurar que, al menos en nuestros grupos cercanos de interacción, nos comprometamos para hacer las cosas bien.

 

Es difícil, sin duda, pero la suma de todos los esfuerzos podría obtener resultados, ¿no lo cree?