COMO NOS AFECTA EL USO DE LAS REDES SOCIALES

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Las redes sociales se han convertido en imprescindibles en nuestra vida
cotidiana: Facebook, Twitter, Instagram, LinkedIn… ¿en cuántas de ellas tienes
un perfil? ¿sabes cuáles son los beneficios y qué peligros tiene el mal uso de
las redes sociales en jóvenes y adolescentes? Descubre claves y buenos
hábitos para utilizarlas en este post.
El exceso de presencia en las redes sociales, la elevada exposición de nuestra
vida, la revelación de datos, que deben ser confidenciales, son tema de debate
entre padres y madres, además objeto de estudio por parte de especialistas
que cada día aportan datos nuevos sobre los peligros del mal uso, en especial
por parte de adolescentes y jóvenes, aunque estos problemas pueden
aplicarse a cualquier usuario y rango de edad.
1. Falta de desconexión
Según el estudio  Desco-net-ta de Pangea , la adicción a las redes sociales
nos impide desconectar totalmente en vacaciones y tomarnos el necesario
descanso mental y físico que necesitamos. 30% de los españoles sube y
comparte fotos, vídeos y todo lo que hace en vacaciones a través de sus
perfiles en redes sociales. El ‘postureo’ en redes nos impide olvidarnos de
algo tan necesario como descansar en vacaciones. Está comprobado que
desconectarse aumenta nuestra felicidad y bienestar.
2. Adicción a las redes sociales en adolescentes
Esta elevada exposición a su uso es preocupante entre jóvenes y
adolescentes. En España se estima que 33% de las consultas al psicólogo
están relacionadas con asuntos cibernéticos y, en especial, con el excesivo
tiempo de uso de los dispositivos móviles.
3. Baja autoestima y problemas de ansiedad
El comportamiento en algunas redes tiene efecto directo en la autoestima
de los usuarios. ¿Sabías que subir un número excesivo de ‘selfies’ o la
constante actualización de nuestra imagen de perfil como Facebook,
Instagram o Snapchat están directamente relacionadas con nuestro nivel
de autoestima? Para muchos usuarios, la reacción de sus seguidores a
estos cambios de imagen puede conllevar problemas de ansiedad o de
depresión, en especial en épocas conflictivas como la adolescencia.
4. Falta de separación entre vida real y social
El exceso de uso y la elevada exposición de nuestra vida en redes sociales
trae consigo que no sepamos distinguir lo que pertenece al ámbito de
nuestra vida real, de lo que pertenece al mundo de las redes sociales. Lo
que nos sucede en el ámbito de éstas cada vez tiene más repercusión en

nuestro comportamiento o en nuestro día a día en la vida real.
Necesitamos una constante aprobación de nuestros comportamientos. Y
no debería de ser así.
5. Frustración y soledad
Puede resultar paradójico, pero un excesivo uso de las redes sociales
puede estar relacionado con problemas de frustración y soledad. La falta
de discriminación entre lo real y lo virtual, así como de la necesidad
constante de aprobación puede desembocar en problemas de frustración y
aislamiento por parte de usuarios que no se sienten lo suficientemente
reconocidos en ellas lo que les lleva a aislarse socialmente en el mundo
real.
6. Capacidad de sueño
El acceso universal a las redes a través de nuestros dispositivos móviles
está repercutiendo en nuestra capacidad de sueño. Según los estudios,
25% de los usuarios se despiertan de madrugada o interrumpen su sueño
para revisar si hay alguna novedad o qué actualizaciones se han
producido.
7. Falta de capacidad de atención y retención
Uno de los peligros de su uso incide directamente en nuestra capacidad de
atención y de reflexión. Cada vez se apuesta más por contenidos fugaces
o de rápida caducidad (Twitter, Snapchat, Whatsapp) lo que provoca que
nuestra capacidad de retención de información se vea afectada y que no
dispongamos de elementos o referencias para la reflexión sosegada de la
información y, en muchas ocasiones, no sepamos dónde hemos leído una
noticia que damos por válida.
8. Reacciones viscerales y sociales
Es habitual que las redes sociales saquen nuestro lado más visceral y,
ante determinadas informaciones (que en muchas ocasiones son falsas o
manipuladas) activemos nuestros mecanismos de ira o repulsa sin
detenernos a pensar si con ello perjudicamos a otros usuarios. Este
comportamiento es cada vez más habitual en Twitter.
9. Egocentrismo
Según el estudio  Your brain in Social Media  (que se podría traducir en
Cómo afectan las redes sociales a tu cerebro) de Susan Greenfield, 80%
de los usuarios centra el uso de las redes en hablar de sí mismo, de lo que
le ocurre, de cómo se siente o de qué problemas le preocupan. Esto puede
derivar en un narcisismo y en falta de empatía con los problemas de los
demás.
No todo van a ser peligros o malas noticias. El uso de las redes también tiene
beneficios de los que todos obtenemos algo: aumentan nuestra capacidad de
comunicación, fomentan nuestro lado creativo, nos ayudan a ponernos en
contacto con millones de usuarios, nos abren oportunidades profesionales o,

simplemente, nos entretienen y nos informan de todo lo que sucede en nuestro
mundo.
La clave, como siempre, está en hacer un buen uso y de todo lo que tiene que
ver con las nuevas tecnologías. Saber desconectar se está convirtiendo en algo
tan importante como estar conectado. Recuerda además que, en gran medida,
el comportamiento de tus hijos en ellas es el reflejo del uso que tú les das.
Predica con el ejemplo.