Comunicando Política

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“El líder no habla por hablar. Está buscando partidarios. Quiere que sus palabras entre bien en nuestro meollo, porque sabe que, si las repetimos, formamos ya parte de su equipo y colaboramos a su victoria.”

Felipe Mellizo

 

Es digno de observarse como en la actualidad la sociedad está a la expectativa de lo que nuestros actuales y futuros gobernantes digan en torno a la realidad social de nuestro país. Desde campaña, previo y posterior a ella; mucho se dice, no siempre con validez pero siempre surtiendo un efecto –en ocasiones demoledor- sobre la sociedad a quien se dirige el mensaje.

Las palabras que pronuncia un líder social, un dirigente partidario, un candidato o un gobernante del nivel que corresponda, influyen de manera sonora en los destinos de la sociedad y en la percepción que esta genera respecto a los destinos del país; construyendo de manera automática un índice de aceptación o rechazo sobre las políticas públicas que se están implementando o se pretenden implementar.

Resulta paradójico que en pleno siglo XXI, tiempo en que la comunicación avanza a pasos agigantados; las TIC´s (Tecnologías de la información y la comunicación) van abriendo la brecha, aperturando la cercanía al conocimiento, llevando el mensaje lapidario de la política y eliminando las barreras que impedían una comunicación eficiente en tiempo real; estamos en un mundo globalizado donde cada vez nos comunicamos menos, donde cada vez escuchamos menos. Resulta complejo llegar a la mente de un auditorio, que este reciba un mensaje de manera adecuada y que a su vez, este, replique inteligiblemente el mensaje del que ha sido receptáculo.

Esto nos lleva a polemizar sobre los escenarios de avance, que no pueden ni deben ser motivo de retroceso; la comunicación oral o escrita junto con la sociedad que la va edificando está en constante evolución; no puede pasar desapercibida la capacidad de abstracción con la que se debe ir edificando el ser humano: análisis y síntesis son la piedra angular de una correcta comunicación política. Desafortunadamente, el ser humano se va perdiendo en un mundo globalizado, va desvaneciendo su esencia comunicativa y le resulta más complicado mantener la atención de su auditorio, al que poco conoce y difícilmente escucha; por el contrario quiere que el auditorio le vea, que le escuche y le entienda, rompiendo a su paso el ciclo vital de la comunicación.

Se dice que una sociedad informada es una sociedad que piensa, y lo es sin duda: el grave problema es que los medios de comunicación modernos, entre ellos el internet; están librando una batalla masiva por posicionar información de todo tipo, el conocimiento se expande en la red, pero también el ocio, la desinformación y el entretenimiento, quienes vienen a desdibujar el libre acceso al conocimiento; pues, aunque la información esté al alcance de la sociedad, vivimos tan ocupados en diversas actividades propias de nuestros quehaceres que poca atención le damos. Esto imposibilita atender y entender la política.

El común de la ciudadanía se pregunta: ¿A qué le pongo atención? de todo el conglomerado de datos, imágenes, mensajes y palabras que circulan en nuestro diario acontecer y de los cuales los medios se valen para informar, se tendrá que seleccionar la información optima que nos permitirá estar bien informados. Ahora bien; gran parte de los mensajes verbales que la ciudadanía escucha son  olvidados o  desdibujados profusamente; lo que nos lleva a plantear que nuestra forma de comunicación debe adaptarse a la necesidad social.

Debemos modelar la comunicación en la Política, aprender del minimalismo, es decir; debemos aprender a decir mucho en poco tiempo, que nuestro mensaje llegue al auditorio con un impacto profundo, que nuestros mensajes sean recordados en esencia: que la ideología que se pretende llevar cumpla nuestro fin.

La tendencia de la comunicación política moderna se modela fuera de la retórica tradicional, en donde las formas lingüísticas y los modelos preconcebidos facilitaban el aperturar la mente de nuestro auditorio para convencerle de que nuestras propuestas son las mejores; estamos transitando de la era de la razón a la era de emoción en materia de comunicación política. La apariencia cuenta más que la esencia, la imagen más que la idea, la forma más que el contenido, las fórmulas retóricas están destinadas a producir impacto y convencer acallando el discurso del adversario.

El gran reto de la comunicación política consiste en salvar el mensaje que se pretende transmitir: destacarlo dentro de todo la información que satura la mente de la ciudadanía (que es a quien se dirige todo mensaje político), se debe subrayar, para que así se identifique el posicionamiento con el que nos identificamos, se debe aprender a comunicar permanentemente bajo una misma línea discursiva, pues será esto lo que nos permitirá definirnos ante el mercado político.

Labor titánica tienen en nuestro días quienes ejercen cargos públicos, pues deben entender que uno es el mensaje que pretenden difundir, otro es el mensaje que pronuncian y otro es el mensaje que el público recibe de parte de ellos; nuestra labor prioritaria dentro de la Política es vivir comunicando los ideales; vivir y comunicar son un estilo que definen al político moderno. Solo bajo esta premisa se podrá comunicar con congruencia y la sociedad, depositara su confianza en nosotros; quien pretende no comunicar no existe en el campo de la política, quien comunica y nada dice, mucho tiene que trabajar; pero hay los que con su trabajo y con su palabra sellan discursos de compromiso que les llevan a posicionarse entre los líderes, de esos necesita nuestra Nación: gente de compromiso que empeñe y dignifique la palabra.

Grave es el silencio en la política, grave lo es también hablar por hablar, debemos edificar una mejor comunicación, que haga más asequible la Política; que le permita a la ciudadanía entenderla y practicarla. De tal suerte que en la política somos lo que pensamos y lo que decimos, pues a través de ello nos comprometemos; pero también somos lo que representamos para la sociedad ya que somos la voz de los mexicanos que no pueden hablar, pero tienen cifrada su voz en sus representantes y en nuestros días, somos lo que hacemos pues la sociedad lo demanda: ¡Hechos no palabras!