CONCIENCIA DE CONSUMO AYUDA AL PLANETA Y A LAS ECONOMÍAS FAMILIARES

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La fase 3 de la Jornada de Sana Distancia en México significó importantes modificaciones en el funcionamiento de mercados y tianguis, lo que tendrá repercusiones en la economía de quienes laboran en ellos y de las y los productores que los abastecen.

Actualmente es muy complicado encontrar mercados locales o tianguis abiertos en la Ciudad y el Valle de México, ya que desde el inicio de la contingencia sanitaria sus ventas disminuyeron dramáticamente mientras el riesgo de contagio se hacía más grande. Es el caso de Claudia, que tiene un puesto de frutas y verduras en un mercado de la ciudad. Ella asegura que durante los primeros meses de esta epidemia vendía entre 70 y 80 por ciento menos de lo que vendía normalmente.

Estos datos son una señal de que urge cambiar nuestros hábitos de consumo. Se estima que alrededor del 70% de los alimentos que consumen las familias mexicanas provienen de cuatro sitios principales: mercados, tiendas de abarrotes, tiendas especializadas y supermercados, pero mercados y tiendas de abarrotes aportan 34% de ese consumo mientras que tiendas de marcas específicas y supermercados aportan el resto, especialmente en el norte y centro del país, de acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rura (SADER).

Así mismo la forma en la que consumimos son la causa y la consecuencia de muchos problemas medioambientales que enfrenta hoy el planeta: la deforestación, la invasión plástica, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, por ello, las pequeñas decisiones que tomamos todos los días sobre qué comer, dónde comprar o cuánto gastar importan más de lo que creemos.

Las corporaciones tienen responsabilidades importantes en detener los orígenes de la contaminación, sin embargo, le apuestan a continuar con las mismas prácticas bajo el argumento de que eso es lo que quieren sus consumidores.

Es, en muchos casos, la regla de la oferta y la demanda. Por ejemplo, si las y los consumidores aumentan la compra de carne, la industria ganadera también hará crecer el número de ganado que llevará al matadero, así como la tierra deforestada que requiere para su pastoreo. Sin embargo, si la o el consumidor exige que sus productos favoritos no contaminen el medio ambiente, las corporaciones se verán obligadas, para atraer más clientes, a demostrar que cumplen con ello.

La solución viable es el consumo responsable ,  los criterios básicos del consumo responsable tienen múltiples beneficios entre ellos es que el  comercio local tienen bajas emisiones de bióxido de carbono (CO2) y la cercanía entre productores y consumidores; un proceso de producción respetuoso del ambiente con uso nulo o mínimo de insumos químicos, promoción de la biodiversidad, prácticas de conservación de suelos, manejo sustentable del agua y mantenimiento de los ecosistemas así como la reducción de embalajes; un comercio justo y socialmente responsable que asegure el respeto de las culturas, buenas condiciones de trabajo y procesos de toma de decisiones incluyentes y democráticos, en una relación comercial basada en la transparencia.

Hay que pensar en lo anterior antes de hacer una compra, también reflexionar en la frecuencia que preferimos hacer la despensa en el mercado local para apoyar la economía de una familia o una red campesina, así mismo hay que revisar que el producto está libre de plástico de un sólo uso, por lo que imperativamente nos debe importar si lo que compramos se produjo a costa de la sobreexplotación de los bienes naturales e incluso de las personas más empobrecidas del país.

Estas decisiones hacen la diferencia entre un sistema de producción responsable, basado en las necesidades reales de la población, y uno que se sostiene a costa de la explotación de los bienes naturales, la cultura y el trabajo de las personas que habitan el campo o viven en condiciones de pobreza.

Necesitamos reflexionar más a menudo sobre estas circunstancias, verificar qué alternativas más ecológicas existen y empezar a cambiar nuestras decisiones, porque esta correspondencia entre las decisiones corporativas y las decisiones de compra nos revelan el poder de las y los consumidores.

Finalmente consumir en mercados locales es mejor en muchos sentidos. Aparte de que ayudas directamente a la economía de varias familias, encuentras productos más frescos, naturales, sin conservadores, sin pesticidas y sin empaques plásticos. Además, en los mercados y tianguis es posible encontrar más variedad de alimentos nutritivos que integran una dieta saludable, ya que las corporaciones responden a una lógica de oferta y demanda, por lo que tienen más alimentos procesados y con alta carga calórica, que variedad de frutas y verduras.