Conocieron la libertad en las Islas Marías

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Con el cierre de la Colonia Penal Federal Islas Marías, a muchos les sorprendería saber que algunos prisioneros encontraron la libertad allí, mientras purgaban su condena. Pero así fue.

Con el deseo de ayudar al prójimo, los testigos de Jehová buscaron la manera de dar clases de la Biblia en esta prisión. En 1985 empezaron a dar clases a un preso por correo. Al poco tiempo, ya había un grupo de personas estudiando la Biblia. Después, los Testigos recibieron autorización oficial para visitar periódicamente la isla, las clases de la Biblia que impartieron motivaron a muchos presos a cambiar su conducta. Por ejemplo, a finales de 1981, Jesús Mancilla fue sentenciado por tráfico de drogas y encarcelado en una prisión de Sinaloa; a pesar de sus antecedentes aceptó estudiar la Biblia y empezó a cambiar su conducta. Cuando fue trasladado a las Islas Marías en 1983, había cambiado tanto que ahora él enseñaba de la Biblia a otros presos. Con el tiempo, Jesús fue puesto en libertad y hasta la fecha sigue siendo un ciudadano ejemplar que disfruta de ayudar a otros a conocer el mensaje de la Biblia.

Por el año 2004, el subdirector de la penitenciaría de las Islas Marías dijo a un testigo de Jehová: “Da gusto que ustedes tengan el mismo interés y la misma preocupación que nosotros por procurar el bienestar físico y moral de los reclusos. Cuentan con todo nuestro respaldo”. De hecho, se ofreció a reparar el edificio o galera donde los testigos de Jehová se reunían para dar sus clases de la Biblia.

Colonos y familiares asisten a las reuniones del Salón del Reino de los Testigos de Jehová en la Isla María Madre (2004).

Se calcula que con el transcurso de los años, más de cuarenta presos de las Islas Marías recibieron clases de la Biblia que les ayudaron a cambiar totalmente su conducta. Al ser puestos en libertad, se convirtieron en ciudadanos honrados y útiles para la sociedad.

Marcos Moreno, vocero de los testigos de Jehová, dijo: “Nos alegra ver que la Biblia da libertad espiritual a personas sinceras que buscan la manera de agradar a Dios, que se llama Jehová.Más de una centenar de presos en todo México han experimentado el poder de la Biblia para sanar corazones y reformar a la gente. Es tal y como dijo Jesucristo: “Y conocerán la verdad, y la verdad los libertará (Juan 8:32)”.

Actualmente, los testigos de Jehová realizan su programa de educación bíblica en más de 70 prisiones de México. En algunos años se han dado clases de la Biblia a más de 700 presos por todo el país; además, cerca de 900 reclusos han asistido a las reuniones que los Testigos celebran dentro de las cárceles.