CRISIS AMBIENTAL: CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

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México vive en una tragedia ambiental, que desde mi perspectiva es el clímax de nuestra historia como humanidad y la crónica hacia nuestra destrucción por mano propia, ya que en los últimos días hemos  alcanzando los límites de contaminación que según la OMS son totalmente agresivos contra la salud, con 138 puntos en los niveles de las partículas suspendidas menores a 2.5 micras, en una escala de los 101 a los 150 puntos como zona de riesgo denominada zona naranja por el grupo de investigación y promoción de un aire limpio “BreatheLife” de ONU Medio Ambiente.

Además de que en esta semana la presencia de CO2 en la atmósfera alcanzó por primera vez en la historia de la humanidad la cifra de 415 partes por millón. Se debe señalar que los científicos han advertido que la zona de alto riesgo empieza desde los 350ppm. Traducido al español significa que por un momento experimentamos lo que es estar en un lugar inhabitable.

Esta concentración de dióxido de carbono no se había observado en 3 mil millones de años, es decir, antes de que los humanos pobláramos el planeta. En algo que algunos llamarían una situación similar a la que les sucedió a los dinosaurios en su extinción ya que se generó una gran masa de gas que no permitió que los rayos del sol ingresaran a aportar con su energía, nosotros sin en cambio estábamos sumergidos en la masa del smog que está haciendo una función similar.

Estos son apenas los primeros efectos del cambio climático en la zonas urbanas si no se establece un plan efectivo para contrarrestar la contaminación en todos sus rubros y además de que el problema no es exclusivo de la CDMX,  ya que ha impactado por lo menos 11 estados más como el nuestro, en particular la ciudad de Toluca , que como ya lo he señalado anteriormente es comúnmente las más contaminada del país e incluso el valle de México es el tercer puesto en contaminación atmosférica a nivel global solo detrás de la India y China.

La contaminación del aire causa la muerte directa de más de 8.8 millones de personas al año en el mundo; ataca a “todos los órganos del cuerpo”, reduce la fertilidad, daña los fetos, afecta el desarrollo del cerebro de los niños, y agrava al menos 45 enfermedades y afectaciones a la salud, según dos estudios publicados en la revista médica estadunidense Chest. Es más puede que la contaminación del aire sea el mayor riesgo ambiental en el mundo, La contaminación atmosférica afecta principalmente a los niños por razones tanto ambientales como biológicas

La grave contaminación del medio ambiente se suma a los retrocesos en el desarrollo de los derechos humanos con sus secuelas de violencia e inseguridad. La degradación ecológica que padecemos tiene su origen en una vieja, pero también muy contemporánea incompetencia de las autoridades para establecer regulaciones y protocolos efectivos para contenerla. Una crisis ambiental que se prolonga por el comportamiento de una sociedad incivil que no respeta a la naturaleza, que es irresponsable con los residuos sólidos y líquidos, y que muestra desinterés por la polución atmosférica. A este preocupante escenario se agrega una expansión poblacional desordenada y la voracidad de las empresas inmobiliarias e industriales que violentan las reglamentaciones de sustentabilidad. Por si fuera poco, el actual gobierno desdeña la realidad del cambio climático, abandona las energías limpias, recorta recursos y personal para combatir incendios; favoreciendo el regreso al pasado impone inútiles refinerías, aumenta desproporcionadamente el uso del carbón y se empeña en impulsar proyectos de infraestructura sin medir su impacto ambiental. Ya sea que se trate del Tren Maya, del aeropuerto de Santa Lucía o de la refinería de Dos Bocas, la indolencia y la insensibilidad afloran en la Cuarta Transformación. Es hora de dar respuesta a una situación de emergencia derivada de la combinación de ilegalidad, impunidad, atentados ecológicos, creciente privatización de los recursos naturales y presencia criminal de mafias ambientales.

Los escenarios catastróficos que derivan de la crisis ecológica que vivimos son alarmantes. La ruptura de los equilibrios naturales proyecta todo tipo calamidades, desastres, tragedias e involuciones. Detener el desarrollo es imposible, sin embargo, es necesario dirigirlo y controlarlo. Por ello, el debate sobre el futuro de la sociedad mexicana no está en la moral de sus ciudadanos, sino en la capacidad social de implantar una nueva ética pública que reconozca los derechos de la naturaleza. La del medio ambiente representará una de las más exigentes pruebas de efectividad para el gobierno de López Obrador.

Los mexicanos y la humanidad podríamos estar viviendo lo que se podríamos llamar UNA CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA en la que seguimos son hacer conciencia y realizar la prevención con los mecanismos que resuelvan de fondo el problema. Así sin sonar fatalista pero si realista la humanidad será la única causante de su deceso y aniquilación.