Cultura, la apuesta para garantizar la dignidad humana

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Bajo cualquier perspectiva, la cultura es parte inherente del desarrollo del ser humano y se define por las dinámicas sociales, las memorias colectivas, edad, género, matrices narrativas y experiencias. De ahí la riqueza cultural de nuestros pueblos.

En México las calles, plazas, teatros y parques se convierten en escenografías del mundo popular; en expresiones culturales que se arraigan a la historia de la comunidad. Luces, papel picado, juegos pirotécnicos, música, baile y comida son sólo algunas manifestaciones que descubren el arribo de fiesta y celebración; y que develan ciudades invisibles.

De acuerdo con el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales “la cultura es un concepto amplio e inclusivo que comprende todas las manifestaciones de la existencia humana, en el que, a través de un proceso dinámico y evolutivo, los individuos y las comunidades dan expresión a la humanidad, manteniendo sus particularidades y sus fines”.

Toluca no es la excepción, la ciudad capital cumple 497 años de se ser fundada y los celebra rediseñando espacios, identidades y fronteras. Su cartografía ahora contradice a los dichos que describen a los toluqueños como fríos, apáticos; y los convierte en anfitriones cálidos, divertidos y joviales, aunque estén cercanos a cumplir 500 años.

Festiva está de vuelta. La sombra colorida de los tradicionales Portales de Toluca, el escenario encendido en la Plaza de los Mártires, la feria en el Teatro Morelos; la música regional mexicana, el pop, rock y jazz plantea la nueva relación entre sociedad y cultura. Sin duda un proyecto que debe ocupar a las autoridades de nuestro municipio es el fortalecimiento del ámbito cultural en la ciudad; y el décimo aniversario de la Orquesta Filarmónica de Toluca advierte un buen camino.

Al respecto, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos explica que la promoción, respeto, protección y garantía de los derechos culturales son decisivos para garantizar la dignidad humana y la interacción positiva entre individuos y comunidades; por ello celebro la atención a la diversidad cultural que existente en nuestro país y municipio a través de las actividades recreativas que alientan la convivencia sana y respetuosa.

La necesidad de cambiar la ciudad es tangible; y el cambio es labor de todos los involucrados: ciudadanía y gobierno; colocar el derecho a la cultura al centro de la estrategia no sólo es idóneo, sino necesario, pues el ámbito cultural replanteará la forma de comunicación entre estos actores.

En su Observación General 21, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales habla sobre la trascendencia que tiene la cultura para la dignidad humana, y por ende su incorporación al apartado de los derechos humanos pues según precisa “refleja y configura los valores de bienestar y vida económica, social y política de los individuos, los grupos y las comunidades”.

En este entendido, el nuevo lugar de la cultura en la sociedad configurará nuevos retos para quienes tienen un compromiso político con la ciudad, y su éxito depende de una reubicación de prioridades que confluyan en un proyecto común: la paz.