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Las redes sociales permiten conectar, opinar e ignorar personas. Capturan datos personales para convertirlos en código binario. Son extrañas, sugieren cuentas y personas que agregar, según la privacidad de la cuenta permiten responder sin conocer a las personas, realizan inmediatez en conversaciones, pero muchas veces omiten profundidad.

 

Amigos y más amigos, seguidores y más seguidores, ¿cuál es la variante? ¿los amigos o cuentas en común? ¿el físico de la persona? ¿los gustos expuestos en música y series? No lo sé. Algunas veces las personas se ubican por alguna reunión y no es hasta la red social que se inicia una conversación.

 

¿Las redes sociales son acaso el sustituto de omnipresencia de Dios? Puede ser, pero a la vez han roto uno de los mitos de la sociedad humana, la causalidad. No hay destino, sólo hechos ajenos que actúan en un mismo sentido. –Sí eso pensé al seguirte, o habrá sido otra cosa–.

 

Seguir a alguien no significa nada, es ver fragmentos de su cotidianidad. No hay nada hasta que inicia una conversación. –Pero, ¿cómo se inicia una conversación? Estadísticamente dicen que un emoji es la mejor reacción. –¿Sustitutos de emociones humanas? No entiendo por qué no iniciar con un saludo informal como hola– ¿Hola? Cuando una conversación verdadera se inicia con un hola.

 

–Es cierto, tengo amigos que nuestra primera conversación es un comentario al aire.– Claro, un comentario es lo más desapegado a un sentimiento o emoción, es la estrategia de conversación de cada niño. –Ella ha subido unos pequeños versos.– Tal vez, la poesía sea una buena entrada; la poesía es cargar a las palabras a su mayor potencialidad, o algunas veces esconden sus sentidos y crean un nuevo significado.

 

–Ya respondí con poesía.– No deberías mostrar tu poesía, al menos que quieras mostrar parte de ti. La escritura muchas veces es un mecanismo de memoria, donde la vida se vuelve ficción. –Dices que he mostrado mi vida.– Yo sólo estoy reflexionando sobre las redes sociales, nunca me puse en guiones para conversar contigo.

 

–Pero dime, ¿qué te ha contestado?–

–´Muy bueno´, ¿qué se supone que conteste?–

–Ni idea, ¿qué buscabas al hablarle?

–Creí que era el momento justo.–

 

(Se marcha) No hay causalidad, la siguió porque le pareció atractiva hace más de un año. No la conoce y probablemente ni la conozca, huele a una conversación cliché. Los seres humanos se han olvidado de la función de conectar.

 

–¿Cómo conectas sin mostrar interés?–

–Fácil, a partir de la neutralidad.– No sé si exista lo neutro, pero es la única forma de no ser agresivo con el lenguaje y dejar a los seres ser. Un visto implica la neutralidad, el fin de la conversación. –Pero qué haces.–.

–Escribo todo lo que dices.–

–¿Desde cuándo?–

–Desde que empezaste a hablar.–

–¿Con qué fin?–

–Intentar llegar a la neutralidad.–

 

Copia y pega, veremos qué sucede…