De Chicuarotes, película y libro, platico con Gael García Bernal

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Su figura menuda, de charolastra (se le asoman unos hilos un tanto deshilachados en su saco) no parece reflejar la importancia que ha adquirido en el mundo cinematográfico, bien sea como actor, como director o como productor con su propia empresa en que es socio de Diego Luna. Estoy con Gael García Bernal en la Fil de Guadalajara y dice:

Es un orgullo, una alegría presentar el libro de Chicuarotes que es una especie de reflejo de la película y me da gusto estar acá presentándolo, con Eduardo, que nos echó la mano para armar.

Lo hicieron muy bien, le quedó bonito y agradecerte, porque está lindo, agradecer a Sexto Piso, colaboradores del libro.

Este texto acompaña a la película de alguna manera, es el principio de la historia entonces como en toda película también, es difícil hablar acerca de las consecuencias o de las tangentes que, de alguna manera, pueda suscitar, pero creo que hay mucho de qué hablar, sobre todo supongo que ya lo leyeron, bueno, por lo menos hojearlo tantito.

Cuál fue la participación en la escritura de este libro y experiencia, el seguir paso a paso la construcción de este guión.

Al principio hay una especie de crónica o de relato, un poquito de cómo fue la gestación de la película, cómo es que inició de alguna manera dentro de la entraña, las ganas de querer hacerla.

La verdad es que es difícil traducir todo lo que es la actividad del cine dentro de un libro, dentro de una crónica incluso, porque en lo que escribí, de alguna manera describo, cómo también sucede todo al mismo tiempo dentro de una película, todo está sucediendo a la par, uno está viviendo una especie de enamoramiento al querer hacer una película y uno va adentrándose dentro del mundo del universo del film y ahí es donde se vuelve más complicado, la labor de disertar todo lo que sucedió.

Escribo al principio un relato de cómo se empiezan a juntar determinadas piezas claves, elementos de gente que participó en la película, que son pilares de la misma, poco a poco empezamos a enamorarnos todos, de las ganas de querer hacerla.

Es raro, el cómo se da esto de alguna manera, porque no hay una consecuencia lógica, todo tiene una especie de descanso y de despertar, de recapitulación, de accidente, de dar la vuelta y encontrarse con otras conclusiones o con otras ideas.

Ha sido lindo escribir, pero ha sido complicado en el sentido que no puedo describirla tal cual fue, no puedo escribir como en un tiempo paralelo todo.

¿No fue una secuencia lineal, hay un proceso de tiempos, de adelantos?

Cuando uno hace una película, cuando uno se la imagina, la idealiza, el guión es una guía, pero en este caso cada película tiene un universo distinto, pero en ésta, en particular, el guión ya estaba escrito antes de involucrarme.

Cosa que a veces es al revés, la idea surge, de alguna manera lo desarrollamos, la historia y demás. En este caso descubrí, también, las ganas de querer hacerla y después era el proceso de descubrirla.

Por eso mismo, valía la pena hacer un libro al respecto, para que de alguna manera soltar varias de las claves que nos dieron ganas de hacer y también de los temas que queríamos tratar. Por ejemplo el tema de género, ecológico, económico, definitivamente, de clase y las ganas de querer hacer que fuera endémica. Una película que sucediera en un lugar muy particular, con gente del lugar, donde seguramente poca gente aquí conoce, ¿hay un chicuarote por aquí?

Explícame el término de chicuarote.

Es el gentilicio que se le da a los habitantes de San Gregorio Atlapulco, queda al sur de la Ciudad de México, pasando Xochimilco, todavía como a 40 minutos de Xochimilco, un lugar de difícil acceso.

Se puede ir por Xochimilco o se puede entrar por Tláhuac, en medio de entre digamos, es el último lugar que bordea la franja, que divide la tierra firme y las chinampas y se podría describir como el lado no turístico de Xochimilco. Es la parte donde se dan muchas de las hortalizas de la Ciudad de México, de lo que se consume en los restoranes surge de ahí, la gente trabaja la tierra, es un pueblo donde hay mucha gente que están dedicados a la producción agrícola y aparte a la docencia.

Después de tu experiencia en Déficit y ahora en Chicuarotes, cómo calificas tu proceso como director, ya tienes algún otro proyecto para otra película.

Sí. Tengo ganas de otras películas, pero hay una máxima que creo que aplica para toda la vida, pero principalmente para el cine es muy particular y los libros también. Nunca hay que hablar de lo que uno no ha hecho, uno todavía habita un lugar de ideas confusas, vagas, idealizaciones, es difícil hablar acerca de qué película pudiera ser, pero sí me gustaría.

Estoy pensando en varias cosas y cómo me siento después de haber dirigido por primera vez y haber hecho otras cosas en el camino y ahora hacer segunda ficción largometraje que hace mucho que no hacia una como director.

Me siento contento y entusiasmado con ganas de hacer más cosas, de probar, de aventurarme más y creo que aquí en el libro se puede uno dar una idea de lo que fue el proceso de enamoramiento con la película, pero también las ganas y el cariño que le metimos.

Hay algo del deseo, del amor con el que nos ponemos todos a hacer ese famoso acto de fe que tanto se habla, porque la verdad es eso, al final de cuenta si Chicuarotes no existiera, el mundo seguiría.

Pero el hecho de que Chicuarotes existe, ya se vuelve un lugar, una plataforma, un rebote, un ancla de alguna manera de un espacio, de un lugar, de quiénes fuimos en aquel entonces, de quiénes son lo que participan en la película que habla mucho acerca de la realidad en la que vivimos. De alguna manera cuestiona también cómo nos gustaría que fuese el lugar donde queremos vivir. Me encantaría seguir haciendo cosas.

Los chavitos hoy son muy audiovisuales, al sacar el libro de la película se matan dos pájaros de un tiro y la segunda es qué opinas de los recortes presupuestales del gobierno federal a la Cultura y a la Educación.

No sé, es que la verdad, es extraño, porque las ganas de hacer una película surge como por un enamoramiento, no hay una razón práctica, es más una abstracción, un impulso, de escribir una forma, es algo práctico, es pura sensación.

Obviamente como todo en la vida, cuando es tomado con cariño y con amor, vienen cosas fantásticas. Entonces el libro de alguna manera es interesante, porque cuando una película es una gran forma de dialogar con el presente, con el pasado definitivamente, y con el futuro de una forma quizás más insospechada, pero sí lo es.

Al final de cuentas hay algo que el cine atrae, que provee de alguna manera con interrogantes al tema en cuestión.

Creo que el libro acompaña ese cuestionamiento y lo acompaña de manera muy sutil y muy subjetiva también, cada persona que escribió algo al respecto y dio su punto de vista.

No sé si alguien que le gusta el libro, le gusta la película vaya a leer el libro directamente o alguien que  algún incauto que diga, mira esta película no la vi empiece a leer el libro y después vea la película, puede haber algo interesante ahí.

Son unos mensajes en la botella, los libros y las películas de alguna manera son cosas que nunca sabes cuál va a ser su resultado, entonces ojalá sí, tenga una repercusión importante.

Siempre como que estamos expuestos ante esta pregunta de qué opinamos de ciertas cosas del gobierno, cualesquiera de las áreas, me parece que sí definitivamente, si existiese una postura más en pro de la cultura, de la diversidad cultural, del fomento a la creación, de alguna manera va de la mano con recursos naturalmente, pero también no necesariamente son recursos los que se necesitan.

A veces son canales los que se tienen que abrir, no sé, es una pregunta para gente muy especializada, que no soy.

Puedo decir que una película como Chicuarotes, sin el Eficine, no hubiera sido realizada, gracias al Eficine podemos hacer la película que queremos, hacerla en completa libertad de expresión, cosa que en pocos países existe, en ese sentido estamos afortunados de tener esos elementos e instrumentos para hacer películas, que sería terrible si desaparecieran.

Al parecer no estamos desapareciendo, esos momentos siguen existiendo, entonces no hay que calumniar ni poner esto, eso sigue existiendo y la verdad es que ha hecho que tengamos un reflejo aquí en México, que el cine se haga en completa libertad, ha generado muchos puestos de trabajo, una cantidad tremenda, y es una cosa que viene de Hacienda incluso.

Es ahí donde surge el estímulo fiscal, entonces Hacienda entiende bien que pega fuerte, porque la actividad cultural que genera esto, en términos monetarios es bastante grande la multiplica, multiplica la inversión completamente.

Es fantástico que sigan existiendo estas cosas y que las sigamos defendiendo, porque hay pocos países donde existen estos estímulos, totalmente.

México es uno de los pocos que tienen estos estímulos, por eso también gran parte de las noticias buenas que surgen de México en el exterior, es el cine una de ellas es el cine, hay que seguir ahí, haciendo películas.

Sobre los apátridas me interesaba tu opinión como persona que está muy cerca de los movimientos sociales, es una problemática fuertísima de América Latina.

La verdad que no, justo por eso que dices, es algo que no se habla mucho, trato de pensar por ejemplo en películas que traten del tema y ficción sobre todo, porque seguramente documentales hay, de hecho sí me acuerdo de varios, como en Somalia donde ha sido difícil gestionar quiénes, de qué lugar, cómo es, de dónde es la cosa.

Definitivamente lo que se podría decir entre Siria y Venezuela por ejemplo, ahí está surgiendo un impulso más fuerte que seguramente tú estás mucho más al día, que yo. No sé, pero es interesante, es un tema que realmente estaría bueno que se trate, porque al final de cuentas porque siempre me ufano o de alguna manera presumo y agradezco la oportunidad y el privilegio de viajar por gusto, de trabajar en otras partes, de vivir en otras partes, eso es un privilegio tremendo, somos muy pocos los que tenemos esa oportunidad.

Hay algo ahí, una sensación de extranjería que me encanta, pero también sería muy triste si dejara de tener país, si dejara de tener ese lugar al que puedo llegar

Estas personas no tienen nacionalidad muchas veces, porque las mujeres sin tener un hombre al lado no pueden heredar la nacionalidad a sus hijos. Crees que los movimientos feministas que se gestan en el mundo lleguen a impulsar tanto la agenda pública que esto se pueda cambiar en un periodo de tiempo corto.

No creo, lo sé, es evidente, es algo que realmente está puesto y que está teniendo una consecuencia importantísima, creo que muy benevolente para todos.

En estos casos, siento que las voces las tienen las mujeres, los hombres en este momento tenemos mucho que decir y poco qué hacer al respecto, la única respuesta es sí, está siendo importante.

Este documental de Lorenala de pies ligeros, tiene posibilidad de convertirse en un largometraje que pueda ser exhibido quizá en algunos otros lugares y segundo, abundando un poco de lo que decías de la libertad de expresión que hay en México para hacer cine, para hacer este arte, ¿cuál es tu diagnóstico si se puede decir de alguna forma, de cómo está el cine la producción cinematográfica del país?

Esa es una pregunta también para otro paisano de aquí, que es Juan Carlos Rulfo, quien es el director de ese pequeño corto documental, también para las productoras que son Daniela Alatorre y Elena Fortes, que son las que tenían este proyecto y la pusieron ahí, porque seguramente existen algunas ideas de querer hacer esta historia.

La misma Lorena debe tener una idea, seguramente mucha gente se le acercó para hacer una película al respecto y lo más interesante es que ella sigue corriendo. De hecho va a haber una maratón grande, en donde ella va a participar y es maravillosa su vida, es increíble, lo que ella hace y la fuerza que tiene, vean el documental de Lorena, está en Netflix.

Un poco del diagnóstico acerca del cine en México, de cómo está la cosa, el cine siempre está en crisis en el mejor de los sentidos, es decir se está reinventado constantemente y creo que cuando caemos en una racha, digamos de películas que abordan o se suben a un riel de estabilidad, entramos en un cierto peligro también, porque de pronto lo que el cine tiene que hacer y lo que mejor ha hecho es sorprender.

No digo que con historias originales, porque al final de cuenta las historias ya han sido hechas de alguna manera, tiene que sorprender de una forma con un punto de vista distinto, con caras y rostros distintos y es lo que estamos haciendo en México, por algo existe el cine experimental, el que prueba, que se aventura por algunos lugares.

Por algo tenemos estos estímulos también que nos hacen poder hacer la película que queremos, luego con Chicuarotes y con todas películas que fuimos  beneficiados con Eficine, no había nadie que nos dijera cómo tenía que ser la película al final.

La responsabilidad es completamente nuestra y es eso alguien de Estados Unidos no tiene esa oportunidad, existen  muchas escrituras que ponen candados que atoran, películas por decirlo de alguna manera pequeñas, con rostros desconocido, es difícil que existan en Estados Unidos que es como siempre nos referimos cuando hablamos de Hollywood del cine como la meta última.

En cambio acá tenemos el chance de hacer ese tipo de películas y realmente jugar con ella, sacarlas y hacer libro al respecto y no hacer el libro de mesa, sino hacer un cataloguito, una cosita linda que te puedes llevar al baño a leer.

Creo que se pueden hacer todo ese tipo de cosas, da una sensación no sólo en México si no fuera de México, de mucha frescura y de mucha camaradería y eso me consta realmente, hay una anticipación con las películas mexicanas, hay algo interesante que sucede y donde creo que así como un diagnóstico de alguna manera hay una recomendación siempre, más vitamina A, más vitamina B ese tipo de cosas.

Lo que creo que debería suceder, es que México  también debería de aprovechar la posición no sólo geográfica-cultural de ser un núcleo y un trampolín fuerte para las películas latinoamericanas, no sólo las mexicanas, que tengan muchísimo más fuerza, sería fantástico que México diera el ejemplo en ese sentido, porque ningún otro país de Latinoamérica está teniendo ese tipo de interacción.

México tiene todo el chance de hacerlo, es una lástima que los premios Fénix ya no existan, van a renacer de sus cenizas, como bien lo dice su nombre, pero que sea ese lugar donde de alguna manera se manifiesten esta películas y que logremos incorporar los distintos puntos de vista, las distintas geografías de estos lugares que son los próceres del boom, decían que era un accidente trágico y bello a la vez, que nos entendiéramos, que pudiéramos hablar el mismo idioma.

Se me hace una oportunidad que podemos desperdiciar, y México podría ser un lugar para que esto suceda

Justo lo que estabas comentando, tu cercanía con América Latina trasciende el cine, actualmente las circunstancias que aqueja a los países de Sudamérica, me gustaría tener tu opinión al respecto y qué tan involucrado estás y qué crees que en 50 años se va a contar al respecto y a dónde crees que vaya, a dónde van a desembocar estos movimientos, a nivel personal como activista, como cineasta.

No sé qué va a pasar. Algo que veo que está sucediendo y voy a generalizar, hay poco tiempo y la verdad entrar en detalle va hacer complicadísimo, pero generalizando.

Hay una coincidencia, en nuestra generación de alguna manera, a mí cuando me tocó votar por primera vez fue en el 97, cuando ganó Cuauhtémoc Cárdenas en la Ciudad de México, de hecho acababa de cumplir 18 año, era mi momento como para votar por primera vez.

Siento que rompimos una racha todos los que nacimos en ese entonces, previo a no sé a estos teléfonos con cámaras y demás. Ahí experimentamos una cosa que estábamos rompiendo una constante y una lógica que imperaba que era que tu voto no contara, eso no es menor, eso es un salto gigantesco, mi generación, siento, que nos apoderamos de alguna manera, voté por el que ganó y eso jamás era algo que rompía con toda la estructura y la pena que cargaba todo el núcleo familiar y la gente que me rodeaba.

De alguna decía es que a final de cuentas votar no sirve de nada, no existe. Ahí empezó a surgir cierta coincidencia con Latinoamérica en especial, una especie de sensación de ciudadanía, de que la ciudadanía empezó a manifestarse y a provocarse y sería injusto decir que ahí fue el momento, en el 97 fue el año, no.

Finales de los 80 toda Latinoamérica empezó a ver esa estación de algo, de no volver a ese pasado dictatorial y hacer que la democracia cuente y obviamente la democracia es perfectible y es constantemente falible, estamos en ese proceso de ejercer nuestra ciudadanía constantemente. Hoy podemos decir con toda certeza y soltura, si hubiese un político aquí enfrente diríamos, la labor que haces es importante, pero es tan importante como la que hago yo también o la que hace cualquiera de los que estamos aquí presentes.

Políticamente estamos en una situación en la que hay cierta horizontalidad, por eso es que cae un poco en un hueco o en una especie de boquete, cualquier planteamiento que le ponga o le adhiera a cualquier representante público la responsabilidad máxima acerca de todas nuestras cosas, acerca de la felicidad, acerca de todas las cosas, ahí es donde nos equivocamos.

Obviamente no tiene tracción eso, aquella responsabilidad para la que ellos se propusieron y manifestaron su candidatura, es para ser responsables de ciertas cosas estructurales que son importantísimas, pero a final de cuentas la ciudadanía es la que hace la política y es lo que tenemos que entender y nunca olvidarnos, nunca pensar que cambiar las cosas está fuera de nuestro alcance en ese sentido.

Sé que se dice de una forma fácil, existe tanto dolor en México y tanto dolor en Latinoamérica que de hecho suena hasta ridículo decidir esto, al final de cuentas hay una vuelta, un retorno a esa sensación y desde ahí es donde se agarra fuerza.

Hoy en día podemos tener una voz crítica, una voz independiente y los que tenemos el chance de tener esa voz hay que defenderla, hacer todo lo posible para que todos la tengan, para que todos tengan la misma oportunidad de tener esa voz.

Te pregunté sobre los recortes presupuestales, tu postura, críticas o comentarios con respecto a AMLO son más moderados, ¿por qué? En twitter aclaraste que no te arrepentías de haber votado por AMLO, y ahora te escuchamos un poco más mesurado.

Porque tenemos más tiempo, porque en twitter son cuántos caracteres.

No es mesura, es complejidad, esto es una Feria del Libro, para eso existe el vernos a los ojos, ahí es donde se abre una complejidad, el twitter es una trampa, no hay que pensar que en twitter se definen las cosas.

Twitter es un caldo de cultivo de temas ideológicos, de alguna manera de frases, de verdades o mentiras que una vez puestas ahí, tendrán cierta repercusión y se volverán trending topic y eso significará ve tú a saber qué. Pero si se queda en Twitter no pasa nada, lo que pasa es en las calles, aquí en el encuentro entre personas viéndonos a los ojos, es donde realmente suceden las cosas.

La complejidad es donde aflora, en twitter se queda allí y algo llega a salir, entonces llega a convertirse en una realidad, así se aventura, ese es el problema, entonces no hay que caer en la simplificación y pensar que lo del twitter es mi postura política.

Lo que yo pongo en es mi postura política, por qué, seguro de nadie, porque todos tenemos una posición mucho más compleja en torno a eso.

¿Entonces sí volverías a votar por él?

No, porque no se va a reelegir, espero. No tenemos reelección.