De las cosas de la vida.

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Es normal que las crisis, los problemas y todo aquello que sale de control cause temor y desconcierto.

 

 

No se trata de valor, balance o fortaleza; es más bien el deseo de vivir lo que nos levanta nuevamente, tantas veces como sea necesario.

 

 

Cuando vuelves el rostro y miras a tus hijos, a tus seres queridos, ves lo que hasta aquí has logrado y lo que falta por lograr.

 

 

Levántate, por el solo deseo de seguir el camino, por el solo deseo de encontrar lo que sigue, lo que aún no has vivido.

 

 

Cuando el viento recio y la tormenta llegan, la palmera se dobla, llega hasta el suelo, parece perdida.

 

 

Pero en cuanto pasa la crisis, bien erguida, extiende sus ramas y espera paciente el fruto que ha de arrojar la tormenta.

 

 

Detén tu camino tan solo por un momento; calla, observa todo alrededor de tu vida.

 

 

Escucha, respira profundo un par de veces y contempla la respuesta a tu súplica.

 

 

Tal vez ahora mismo, esté delante de ti. Probablemente ha estado ahí, desde un tiempo atrás y no lo habías notado.

 

 

Corremos tan rápido la carrera de la vida, que olvidamos lo que teníamos que recoger en el camino. Simplemente dejamos pasar las cosas importantes.

 

 

Vive ahora, pero vive bien, no me refiero a lo material, más bien a lo esencial.

 

 

Encuentra lo valioso de tu vida; Lo que te hace fuerte, lo que te hace andar.

 

 

Entonces sigue y no detengas tu camino. Al final del día hallarás tu destino.

 

 

Descubrir nuestros motivos, le dan sentido a todo; encender  la luz correcta, en él momento adecuado, hará más sencillo el camino.

 

 

No pienses en viajar tan lejos que te canses y nunca llegues, es mejor planear de a poco, pero con certeza de llegar y no quedarte a la mitad del camino.

 

 

La mayor aventura es vivir. Se vive bien cuando amas, aun más, al permitirte ser amado.

 

 

La verdad duele una sola vez, más la mentira nunca deja de doler.

Aleja de ti el engaño, la verdad te alejará de algunos, pero nunca serás avergonzado.

 

 

Busca bien y seguro encontraras, camina firme, constante y pronto llegarás.

 

 

Lo más emocionante de esta vida, sin lugar a dudas; es la vida misma.

 

 

Entonces, ¡a vivir! Que es tan poco el tiempo que nos toca, que sería una pena no vivirlo bien.

 

 

“Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos”

Apóstol Pablo.