Democracia vs Austeridad presupuestaria

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INE vs reforma política

El 11 de junio del año en curso, el consejero presidente del INE y diputados y senadores de México se reunieron para comenzar una discusión sobre la posibilidad de una reforma del Estado y otra electoral, que transforme en cierta medida la vida político-electoral de México.

 

Mientras que los legisladores de MORENA (movimiento de regeneración nacional), alineados con el presidente de México y su política de austeridad presupuestaria, señalan la importancia de disminuir los altos costos que genera la organización de las elecciones en México, el consejero presidente del INE (instituto nacional electoral) señala que efectivamente, la administración de los recursos es muy importante, pero que no se debe dejar de dar certeza a la organización de las elecciones.

¿Qué tan cara es una democracia? No sólo me refiero al tema de la organización de las elecciones, pues la democracia no sólo significa ir a votar, elegir, vigilar elecciones y ratificar a los gobernantes. La democracia debiera también considerar entre otras cosas, la opinión y la participación ciudadanas como base fundamental para la legitimidad democrática; es decir la democracia pasa, de manera inexcusable, por la deliberación y el consenso.

La participación ciudadana debiera ser parte importante y constante de una democracia occidental como la mexicana, que aspira a que el gobierno sea verdaderamente, el gobierno del pueblo y de las mayorías.

Menciono el concepto de participación ciudadana pues, resulta interesante evaluar la posibilidad, como lo proponen los legisladores de MORENA, de que el INE se haga cargo de las elecciones a nivel nacional sin distingo de si son elecciones federales, estatales o municipales. Esto traería como consecuencia y de manera natural, la desaparición de los institutos electorales y de participación ciudadana de los Estados que entre otras cosas debieran encargarse justamente del acercamiento de la población a las instituciones políticas de sus respectivos Estados. Y por supuesto, su desaparición traería como consecuencia, la disminución de los gastos, muy en consonancia con la austeridad gubernamental dictada por el gobierno en funciones.

Cabría entonces preguntarnos: ¿es positiva, eficiente y útil esta propuesta? Habría que hacernos dos preguntas relevantes: 1. ¿Son eficientes los organismos electorales y de participación ciudadana de los Estados? Si esto es así, definitivamente no sería lo mejor el hecho de desaparecerlos; y 2. ¿Centralizar la organización de las elecciones en el INE sería positivo para nuestra democracia? Por un lado, la recentralización de una actividad tan fundamental como la organización de las elecciones suena a romper con el federalismo y con las políticas públicas de descentralización como una forma de organización más democrática y plural; por otro lado, la concentración de la organización de las elecciones en un solo ente no garantizaría por sí misma que disminuirán los costos, en consonancia con las diminuciones de los gastos del gobierno.

La energía de nuestro nuevo gobierno, tanto en el ejecutivo como en el legislativo se agradece desde el punto de vista que nuestro país necesita cambios. Por otro lado, los cambios, propuestas y reformas deben pasar por filtros que nos permitan tomar las mejores decisiones. Pensar más en calidad y menos en números nos puede ayudar.