Deportistas y lecciones para saber vivir

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Cuando miramos logros deportivos, especialmente en el alto rendimiento, trayectorias relevantes en atletismo, ciclismo, futbol, natación, clavados, taekwondo y carreras de autos, entre otros; sorprende y alienta a vivir el avance de mujeres y hombres al ganar campeonatos regionales, nacionales, internacionales y mundiales; Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos, Grand Prix, Grand Slam y, por supuesto, Juegos Olímpicos. Pareciera  que esas personas son inquebrantables en lo físico, mental, económico y social: un tipo de superhéroes a quienes nada altera, nada desequilibra.

 

Algunos lectores y telespectadores creen esto porque ciertos medios masivos de comunicación tienden a “inflar” la imagen pública de varios deportistas con fines mercadológicos. Por ello, promueven una y otra vez un mismo triunfo, pero poco refieren derrotas deportivas, a menos que éstas generen escándalos amarillistas que, lamentablemente, puedan vender morbo.

 

Los medios buscan vender alegrías, satisfacciones constantes, el buen trabajo realizado en conjunto entre deportistas, médicos, nutriólogos, fisiatras, sicólogos, autoridades e instituciones como universidades, fundaciones, empresas, la CONADE y otros patrocinadores. Es el caso deportivo mexicano, en diversos momentos, de Fernando Platas, Ana Guevara, Iridia Salazar, María del Rosario Espinosa, Rommel Pacheco, Iván García, Germán Sánchez, Alejandra Orozco, Aída Román, Alejandra Valencia y Nuria Diosdado, entre varios más. Algunos de ellos tuvieron la fortuna de comenzar desde pequeños en el deporte gracias a su entorno familiar, como la clavadista Paola Espinosa, el fondista Juan Luis Barrios y el taekwondoín Carlos Navarro.

 

Por otra parte, existen deportistas que brillaron en su apogeo, de modo que obtuvieron bastante dinero, trofeos y fama mundial, al grado de no saber canalizar éxitos de forma positiva; por el contrario, se perdieron en adicciones como alcoholismo y drogadicción por temporadas o ciclos que marcaron fracasos futuros como entrenadores u otras actividades. Dos ejemplos de ello fueron los futbolistas argentinos Diego Armando Maradona y Claudio Paul Caniggia. También existen deportistas que sólo por breves rachas han caído en vicios, producto de la depresión por derrotas deportivas y emocionales. Ejemplo de ello es el excelente nadador Michael Phelps, único nadador en ganar todas las medallas posibles.

 

Existen personas con talento que sufrieron discriminación y falta de apoyo a su deporte por ser mujeres y procedentes de estatus socioeconómicos no altos. Un caso es la ciclista Belem Guerrero, quien, con pocos recursos económicos, comenzó su lucha con bicicletas prestadas por diversas personas y tuvo que competir con hombres en los años 80 porque no existían categorías femeniles. Por ello, el machismo, no le otorgaban medallas si ganaba y, en otras ocasiones, no le permitían competir. En esa época “se veía mal” una mujer pobre económicamente, en el Estado de México, en short y bicicleta profesional.  Pero no se dio por vencida.  Conoció a un entrenador italiano, quien la apoyó y fue ella la punta de lanza del ciclismo profesional en México.

 

Se fue a Europa con la venta de una camioneta de sus papás. Compitió en Italia, ganó y le obsequiaron una bicicleta. Otro ejemplo de esto es la boxeadora Ibet “La Roca” Zamora, la cual considera a Dios su mayor fortaleza. Luchó en la niñez contra la obesidad, también mexiquense de zona periférica, hija de comerciantes en mercados, no aprobó examen de admisión para licenciatura. Por ello se enfocó en el box y logró varios títulos. Ahora cursa la licenciatura en sicología en la UAEMéx.

 

También existen quienes sufrieron infancia y adolescencia difíciles por factores políticos, como las guerras. Ejemplos claros de ello son los futbolistas croatas Luka Modric e  Ivan Rakitic, por la Guerra de los Balcanes.

 

Hay quienes, tras lesiones y accidentes severos, tuvieron que truncar o cambiar la modalidad deportiva con una gran humildad. Un ejemplo admirable es el italiano Alex Zanardi, famoso ex piloto de Indi Car y Fórmula 1. En 2001, cerca de subir al podio, sufrió un accidente. Su auto fue impactado por otro. Alex Zanardi perdió sus piernas. Se convirtió en un deportista discapacitado, pero no se rindió. No se resignó a la inmovilidad ni a prejuicios. Sufrió bastante emocionalmente, pero salió adelante. Hoy es un gran conferencista y deportista paraolímpico.

 

El 15 de septiembre de 2016 consiguió su segunda medalla en Juegos Paraolímpicos, precisamente el mismo día en que perdió sus piernas hace 15 años.  Con gran llanto en sus ojos dijo que normalmente no agradece a Dios por estas coincidencias, porque debe estar muy ocupado,  “pero hoy fue demasiado y tuve que levantar mis ojos y agradecerle”. Sus ojos no paraban de llorar por la dicha se seguir con vida y ser un gran deportista aún sin sus dos piernas. Alex Zanardi nació en 1966. En México tenemos a un excelente atleta paraolímpico, nacido en 1967: Saúl Mendoza, quien batalló por la poliomielitis mucho tiempo. A pesar de sus circunstancias, desde pequeño practicó deportes con muletas y silla de ruedas, hasta encontrar su camino en el atletismo. Ha obtenido innumerables premios  nacionales, internacionales y mundiales.  “He visto tantos hombres esclavos de sus piernas, que no me arrepiento que Dios me hubiera librado de ellas”, ha dicho Saúl Mendoza. También ha comentado: “Nunca sabré que habría sido de mi vida con mis piernas normales, pero sí sé que he cambiado vidas con estas”.

 

Para todos los deportistas existe la conciencia de la brevedad de sus profesiones: decidir el momento adecuado para retirarse en la cumbre de su carrera o para cambiar a una modalidad menos intensa (sobre todo después de los 40 años) porque la curva de la edad es inevitable. Es mejor concluir una carrera deportiva en la cima del triunfo que aferrarse a competir con deportistas 10 ó hasta quince años menores, con las desventajas que ello implica. La experiencia no supera el desgaste corporal y anímico. La sabiduría debe imperar, no la terquedad. Ello es necesario practicarlo en todas las áreas de la vida. Todo tiene su tiempo, su ritmo natural.

 

También es indispensable la conciencia de humildad; saber ganar y perder porque nunca se es el o la mejor por demasiado tiempo. Al respecto, es admirable que en diversas entrevistas los futbolistas Lionel Messi y Luka Modric, la taekwondoín María del Rosario Espinosa y la clavadista Paola Espinosa, por referir algunos ejemplos, con frecuencia hablan de que la mejor preparación deportiva es constante, conocedora de los propios logros y  límites, de triunfos y derrotas,  con el fin de mejorar, de estudiar a  rivales a fondo (cuando éstos se conocen), de no minimizar a nadie porque el nivel deportivo de cada ser humano puede variar de una competencia  a otra, de una semana a otra.

 

De igual modo, es importante conservar una vida sana basada en hábitos adecuados, mantener el  equilibro de cuerpo-mente-espíritu, tener una mente positiva que no se deje vencer ante obstáculos, aprender de errores y virtudes, así como tener respeto, dignidad por sí mismos y, sobre todo, hacia los competidores y gratitud a todas las  personas que de diversos modos apoyan esfuerzos deportivos demostrados con resultados relevantes nacionales, internacionales y mundiales; los cuales se manifiestan en noticias positivas, entrevistas y videos de nuestros deportistas con trayectorias notables, como los comentados; quienes, día a día, proporcionan a lectores y espectadores lecciones para saber vivir.