Derecho a una educación libre de violencia ¿realidad o utopía?

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De acuerdo con la normatividad nacional e internacional, el derecho a la educación libre de violencia puede ser entendido como el derecho a que se garantice un ambiente sano, seguro y sin violencia dentro de las instalaciones escolares y durante todo el desarrollo educativo. En este sentido se puede entender que le bien jurídico tutelado es la integridad física, mental y emocional en el entorno educativo.

No obstante que existen diversas normas que tutelan este mínimo vital, las cifras nos demuestran una realidad cruel y preocupante dentro de las aulas donde nuestras niñas y niños pasan gran parte de sus días.

De acuerdo con el informe de la UNESCO: Detrás de los números: Poniendo fin a la violencia y el acoso escolares, publicado en enero de 2019, un tercio de los alumnos y alumnas de entre 8 y 24 años (el 32 %) ha sido intimidado psicológicamente por sus compañeros en la escuela, al menos una vez durante el último mes.

Aunado a ello, refiere que de los tipos de violencia que existen el acoso físico y sexual son los más comunes, pero no los únicos; por ejemplo, en América y Europa predomina el bullying psicológico, aunque de acuerdo con la edad de la víctima el bullying puede manifestarse también a través de internet, de ahí su denominación: ciberbullying.

En lo que respecta a México, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos​(OCDE) ubicó a nuestro país como primer lugar internacional de casos de bullying en educación básica: pues hasta 2018 había afectado a 18 millones 781 mil 875 alumnos de primaria y secundaria tanto públicas como privadas. Asimismo informó que 59 por ciento de los suicidios de estudiantes, atribuidos a diversas causas, pero entre ellas el acoso físico, psicológico y cibernético, se concentraba en nueve entidades: Estado de México, Jalisco, Ciudad de México, Veracruz, Guanajuato, Chihuahua, Nuevo León, Puebla y Tabasco.

De este tamaño es nuestro problema, nada más y nada menos que el primer lugar en casos de violencia escolar. Entonces ¿las niñas, los niños y los adolescentes tienen realmente garantizado su derecho a una educación libre de violencia?

Aunque la lucha por conseguir el pleno bienestar de las niñas y niños avanza, las deudas con este sector de la población aún son muchas. El reto para quienes buscamos el respeto a los derechos humanos, sobre todo de este grupo en situación de vulnerabilidad es enorme, porque mientras las estrategias para combatir este tipo de violencia parecen no bastar, las víctimas por acoso escolar aumentan.

El reto no debe ser sólo de las autoridades o de quienes legislan, vigilan el cumplimiento de las leyes, o crean políticas públicas; por el contrario, la labor para erradicar la violencia y la discriminación depende de un trabajo conjunto: sociedad y gobierno.

Lo que se requiere pues es que eduquemos en valores, que hagamos que en casa crezcan niñas y niños sanos y constructores de la paz; que sean respetuosos y tolerantes a las diferencias de los otros. Solo en la medida en que logremos ubicar la raíz de este gran problema (la mala educación) y transformarla en una acción positiva de fondo podremos tener resultados y cifras diferentes a las aquí expuestas.

Todas y todos estamos expuesto a que nuestros hijos, sobrinos, nietos o amigos sean víctimas del bullying y las repercusiones y afectaciones que conlleva esta mala práctica en la salud de la infancia es fatal, por ello los exhorto a que juntos llevemos un mensaje de paz y tolerancia en nuestras casa y logares de trabajo, y en esta medida, poder cambiar el ambiente de violencia que desafortunadamente se viven en nuestro estado mexicano.