DERECHOS DIGITALES ¿ALGUN DÍA SEREMOS MEJOR QUE ESTO?

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A través de esta pregunta el protagonista de la película “Música, amigos y fiesta” (We are your friends en su título en inglés) logra proyectar su origen y destino en la escena final en la que capitaliza su talento y emociones en su mayor pasión: la música.

Las últimas tres colaboraciones exploraron diversos supuestos de la economía digital y sus efectos en la actividad de las personas, lo cual ha ampliado el panorama y ámbito de aplicación de nuestros derechos, al punto de que no solamente la economía se ha digitalizado, sino con ella, también nuestros derechos.

Sin embargo, en esta diversidad y pluralidad, considero que todavía existen diversas posturas encontradas, tal y como me sucedió este viernes, en el cual, una publicación compartida a través de mi muro de LinkedIN despertó una gran polémica e interés (no necesariamente por los comentarios o recomendaciones, sino por las visualizaciones y perfiles de quienes siguieron la conversación), que precisamente me generó la pregunta a través de la cual titulo esta colaboración.

Así mismo, aprovecho para señalar, tal como hice en mi primera colaboración en este medio, que mi perfil es el de un ciudadano más que emite su opinión, la cual surge como una inquietud genuina de poner sobre la mesa los derechos de la ciudadanía frente a la prospectiva de la transformación digital, no más. Por ello, las opiniones aquí vertidas son sólo eso, con sus virtudes y sesgos derivados de la experiencia y formación académica, que de ningún modo pretenden generar influencia.

La colaboración se titulaba “Dispersar Facebook (y Amazon y Google y Apple)” por parte de Robert Reich, en el que el término “dispersar” es la adaptación del autor de “break up”, palabra original, que dado el contexto del artículo es la acepción que me parece más adecuada.

Para mi sorpresa, el primer bloque de posturas, con lo cual se generó la polémica, fue la de una colega especialista en privacidad en Estados Unidos que manifestó su desacuerdo, expresando que precisamente la virtud de esta nuevas compañías es su modelo descentralizado y que contrario a lo que la gente piensa internet no es gratis, también se vertieron otro tipo de comentarios, como que las empresas no son las culpables, que el modelo actual es el que marcan los mercados o que el autor de la colaboración invitaba a “matar” o acabar con dichas tecnológicas.

Por otra parte, aunque de manera mínima, surgieron opiniones que coincidían con la propuesta de la colaboración compartida, señalando que en el tema resultaba importante señalar el concepto de “utilidad pública”, o señalando que precisamente los mercados requieren cierto tipo de regulación.

Posturas que si bien resultan enriquecedoras, son desde mi perspectiva excesivas y que posiblemente las diversas acepciones del título resultaron más que sugestivas por las múltiples interpretaciones al concepto “break up”, con las cuáles inclusive se pretende romper con el stato quo, es decir, una especie de socialismo sobre las tecnológicas, romper con Facebook y Google, para tratar de instaurar un sistema “similar” a través de la intervención social.

Considero que la nota de referencia, se alejó por mucho de ese discurso incendiario, más bien puso sobre la mesa la necesidad de regulación de las grandes empresas tecnológicas a fin de evitar la creación de nuevos monopolios, tema que no es cosa menor, ya que el día de hoy empresas como Google, Facebook o Amazon, tienen mayores usuarios, poderío o recursos que varios países juntos, para lo cual esquemas de competencia económica y antimonopolios, se justifican con independencia del sector.

Estas intervenciones en el mercado, tienen como finalidad favorecer la actividad económica y en el caso de las tecnológicas va más allá: permitir la creación de nuevas propuestas y facilitar la innovación, lo cual se ve afectado, si solamente nos enfrentamos a un bloque de empresas establecidas (como el bloque Google-Facebook-Amazon-Apple) que concentran la mayor parte de la actividad del ramo.

Seguramente el tema de discusión, surgió con motivo de la invitación de uno de los padres de internet Tim Berners-Lee, inventor del World Wide Web, que llama a reinventar internet desde un punto de vista ético y para ello convoca a las grandes empresas, así como ciudadanos y gobiernos a firmar una especie de Carta Magna de internet, tentativamente en el mes de mayo de 2019.

Esta Carta de Derechos Digitales, surge como parte de la nueva esfera de derechos de los ciudadanos, los que desde mi perspectiva (como señalé en una colaboración anterior) tienen como eje fundamental: la privacidad; derechos digitales de los cuales podremos hablar con mayor detenimiento con pretexto de uno de los temas que seguramente marcarán la discusión para cierre de este año, el contenido de la reciente aprobada ley española en privacidad, que no tardará mucho en entrar en vigor: la Ley de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales, a través de la cual, se inicia una nueva línea de defensa en la dignidad de las personas.

Por ello, debido al cierto conflicto que me genera la postura de quienes tutelan la defensa de la privacidad, asuman posturas cerradas sobre la esfera de protección de derechos fundamentales, que son amplísimas, por ello, ante la defensa de nuestros derechos digitales ¿algún día seremos mejor que esto?, confío que sí y el propio internet nos ha marcado esa pauta con su efecto democratizador.

Mientras tanto seguiremos en LinkedIN mientras llegue nuestra siguiente colaboración, excelente semana.