Diabetes y Deporte Breves apuntes

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En el momento en que se diagnostica, una de las actividades más complicadas de combinar con esta enfermedad es la práctica de ejercicio físico o deporte. Es probable que, incluso, la persona se haya visto obligada a abandonar su deporte preferido porque se le hace complicado controlar la diabetes los días en que realiza ejercicio. El ejercicio puede incrementar la frecuencia de episodios de hipoglucemia, pero es posible que sea porque no se han aplicado bien las medidas oportunas, como modificar las dosis de insulina o aumentar la ingesta de hidratos de carbono. Siguiendo estas dos estrategias y prestando atención a otros factores que habrá que señalar se podrá reducir la frecuencia y la intensidad de estos episodios y seguir practicándolo.

 

Algo importante que se debe tener en cuenta para adaptar correctamente los tratamientos de la diabetes al deporte, es saber un poco más sobre cada tipo de ejercicio. Es necesario estar informado de cómo cada tipo de actividad puede provocar efectos distintos en la glucemia, según sea su intensidad o duración. Por ejemplo, cada tipo de ejercicio tiene un consumo de glucosa diferente. Los deportes que se basan en actividades aeróbicas (caminar, correr, nadar, montar en bicicleta, spinning, aerobic.) son los que dan lugar a un mayor consumo de glucosa y, por tanto, producen una mayor disminución de la glucemia.

 

En los deportes en que es protagonista la fuerza muscular (halterofilia, judo o gimnasia deportiva) la disminución de la glucemia es menor. Si la intensidad es moderada o alta, este tipo de ejercicios pueden dar pie a incrementos de la glucemia después de realizar la actividad, normalmente sobre unos 25-50 mg/dl más de lo que se tenía antes de iniciarlo. Los ejercicios de baja intensidad no suelen disminuir demasiado la glucemia. A medida que aumentas la intensidad de la actividad, aumenta también la cantidad de glucosa que produce tu cuerpo, tanto en el hígado como en la reserva que las células musculares guardan en forma de glucógeno.

 

En cuanto a la duración del ejercicio, tenemos que, a medida que aumenta, también lo hace la cantidad de glucosa consumida. Otro tema será la frecuencia, es decir si se realiza ejercicio en días seguidos, la reserva de glucosa en el organismo disminuirá progresivamente, con lo que la frecuencia de hipoglucemias puede incrementarse en el día a día. Si se practica deporte con regularidad mejorará el estado general de forma física de la persona, es decir, que el organismo se va adaptando al deporte que practica, utilizando más cantidad de grasa y menos de glucosa para una misma actividad. De esta forma, a medida que van pasando las semanas o meses de entrenamiento, es probable que la persona comience a notar que necesita menos suplementos de hidratos de carbono o que no debe reducir las dosis de insulina antes de su práctica.

 

Entonces, es sabido por todos que el ejercicio físico es una actividad recomendable para todo el mundo. Sabemos también con total certeza que las personas sedentarias pueden tener peor salud y peor calidad de vida que las que practican habitualmente algún tipo de ejercicio físico. Pues esto es del todo aplicable para las personas con diabetes. Por tanto, si la persona ya era deportista antes del inicio de la diabetes, debería seguir realizando su ejercicio con la mayor normalidad posible. Está constatado que las personas con diabetes que lo realizan habitualmente suelen necesitar menos insulina que los que permanecen sedentarios, Sin embargo esto no quiere decir que hacer ejercicio físico regularmente vaya a mejorar tus valores de glucosa en sangre.

 

Es importante señalar que las concentraciones de insulina en la sangre se reducen durante el ejercicio en las personas sin diabetes debido a que se segrega menos  desde el páncreas. Ya que el músculo esquelético es cuantitativamente el tejido más importante en el cuerpo para el uso de la glucosa, especialmente durante el ejercicio, y debido a que la insulina es el principal estímulo para la toma de glucosa en las células en reposo, al principio esta reducción en la secreción de insulina parece paradójica. Sin embargo, los requerimientos de insulina para la obtención de glucosa disminuyen durante el ejercicio, debido a que las concentraciones musculares per se, estimulan el paso de glucosa hacia el músculo inclusive cuando no hay insulina como lo señaló Hayashi. La reducción natural de ésta durante el ejercicio es necesaria para prevenir la hipoglicemia.