DISCAPACIDAD E INCLUSIÓN

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En México, de acuerdo con información de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica del INEGI 2018, de la población con discapacidad, 45.9% son hombres y 54.1% mujeres.  Actualmente, alrededor de  7.5 millones de personas en todo el país se enfrentan a diversos obstáculos debido al entorno y la sociedad que los rodean, lo cual va desde la educación, salud, acceso a la información, hasta la accesibilidad a los diversos espacios públicos, con lo anterior se genera la vulnerabilidad.

 

Según la Organización Mundial de la Salud, es posible definir a la discapacidad como un “fenómeno complejo que refleja una interacción entre las características del organismo humano y las características de la sociedad en la que vive”. Por eso es importante reconocer que al hablar de discapacidad no solamente nos referimos a las capacidades de cada individuo sino a la forma en que se puede desenvolver en su entorno, para así realizar distintas actividades y desarrollarse.

Las principales causas de discapacidad en México son las enfermedades (41%), la edad avanzada (33%), el nacimiento (11%), los accidentes (9%) y la violencia (0.6%). La distribución es similar por género, aunque las mujeres reportan porcentajes más altos en discapacidad por edad avanzada (36%) y enfermedad (44%), mientras los hombres los reportan por accidentes (12%) y nacimiento (13%) (INEGI 2016).

 

Debemos reflexionar acerca de la realidad que hemos construido para quienes viven con alguna discapacidad, considerando que a todos nos puede suceder, ya que a partir de la misma reflexión podríamos repensar los diversos escenarios en los que coexistimos día con día, notando que en cada uno de ellos hay áreas importantes de oportunidad.

 

Las dificultades para caminar son el tipo de discapacidad más frecuente (64%), seguidas de las dificultades para ver incluso con el uso de lentes (58%), aprender, recordar o concentrarse (39%), escuchar incluso con aparato auditivo (34%), mover o usar los brazos o manos (33%), bañarse, vestirse o comer (24%), problemas emocionales o mentales (20%) y, finalmente, hablar o comunicarse (18%) (INEGI 2016).

 

La inclusión debe  ser parte del actuar de todos los ciudadanos, a su vez, el asistencialismo no es la solución, por lo que es necesario vernos a todos por igual como sujetos de derechos y obligaciones, siendo tolerantes ante las diferencias y retos que cada uno enfrenta.