Dos centenarios: Saturnino Herrán y Ricardo Martínez

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Los Museos Nacional de Arte (Munal) y de Bellas Artes festejan con sendas exposiciones a dos grandes pintores que en diferentes momentos de nuestra historia retratan el alma nacional: Saturnino Herrán y Ricardo Martínez.

 

Herrán muere en la ciudad de México el 8 de octubre de 1918. A fin de conmemorar su centenario luctuoso, el Munal presenta la muestra Saturnino Herrán y otros modernistas, que concluye el 24 de febrero.

 

Originario de Aguascalientes, Herrán nace en 1887. Allí, muy joven convive con el poeta Ramón López Velarde y el músico Manuel M. Ponce. En 1902 su familia se traslada a la ciudad de México por el trabajo de su padre. Dos años después ingresa a la Escuela Nacional de Bellas Artes (antigua Academia de San Carlos) para estudiar con el maestro español Antonio Fabrés, quien llega a renovar el área de pintura luego de la muerte de su anterior director, Santiago Rebull. A partir de ese momento, Herrán recibe la influencia de Fabrés y otros como Julio Ruelas, Germán Gedovius, Mateo Herrera, Gerardo Murillo Dr. Atl y Armando García Núñez, además de que comparte aula con Diego Rivera, Francisco de la Torre, Roberto Montenegro y los hermanos Alberto y Alfonso Garduño, originarios de Guadalajara.

En la Academia, Herrán desarrolla un arte novedoso y sincrético que conjunta una plástica nacionalista y mestiza con las llamadas vanguardias figurativas: Simbolismo, Realismo, Neoimpresionismo y Decorativismo. Pero, sobre todo, Herrán se adhiere al Modernismo (Art Nouveau), corriente artística de fines del siglo XIX y principios del XX que irrumpe con la intención de superar las tradiciones académicas decimonónicas y de renovar el arte con impulsos costumbristas, naturalistas y realistas al retratar la realidad cotidiana. Sus principales representantes son Gustav Klimt, Franz von Stuck, Egon Schiele y Miguel Utrillo, entre otros, aunque Herrán refleja más bien el Modernismo español de Ignacio Zuloaga, Alfons Mucha, Ramón Casas, Santiago Rusiñol, Hermenegildo Anglada Camarasa y Néstor Martín-Fernández de la Torre.

 

De todo ello abreva Herrán para crear una estética que reivindica el pasado y refleja el alma mexicana, lo que demuestra en sus obras La leyenda de los Volcanes (1912), Nuestros dioses (1915) y la ‘serie de las criollas’: La criolla del mango y El rebozo (1916), y La criolla de la mantilla (1917), obras que hacen resplandecer la sensualidad propia de las mexicanas (para lo cual se inspira en su esposa Rosario Arellano), a través de un arte ‘esteticista’ que se auxilia del montaje de escenas prefabricadas con diversos elementos.

 

Pero su obra más famosa es La ofrenda (1913), la cual muestra como ninguna la identidad, el patriotismo y la idiosincrasia nacionales. A ella se suman pinturas de extraordinaria factura como El viejo del escapulario (1906), Labor (1908), Vendedora de ollas (1909), Vendedor de plátanos (1912), Bailadora de jarabe (1913), Pordiosero y Tehuana (1914), Bugambilias (1916) y Viejecita (1917). Los ‘otros modernistas’ que dialogan con Herrán son Diego Rivera (llama la atención un retrato que le hace Fabrés a un Rivera joven donde parece humano, no sapo), David Alfaro Siqueiros, Francisco de la Torre, Alberto Garduño, Humberto Garavito, José María Jara, Francisco Goitia, Luis. G. Serrano, Salvador Martínez Báez, Alfredo Ramos Martínez y Ángel Zárraga.

 

Finalmente me llaman la atención algunos aspectos de la plástica de Herrán:

 

  • Para él sólo existe un México, su obra no refleja el tránsito del Porfiriato a la Revolución, sólo retrata, de manera artística, el ser mexicano.
  • De acuerdo a la curaduría, su obra es de claroscuros por influencia de Gedovius. Sin embargo, desde que mi memoria registra haber visto sus pinturas, más bien tengo la impresión de que es más oscura, con predominio de tonalidades sepias y grisáceas, de los que salen haces de luz.
  • Tal vez por ello es que siempre imagino que de su obra emanan olores de tierra mojada o de polvo, olores a viejo. Pero ésa, es una locura mía.
  • Lo cierto es que su obra si deja ver la nostalgia del Art Nouveau y la Belle Époque, movimientos artísticos de los que México no pudo escapar.

 

Lástima que Saturnino Herrán murió tan joven, a los 31 años. Hubiera sido uno de los grandes muralistas mexicanos, a la altura o más grande que la tríada Rivera-Orozco-Siqueiros. Y puede decirse que Herrán pasa la estafeta a otro pintor nacido en la CDMX el 28 de octubre de 1918, es decir, 20 días después de su muerte, y a quien Bellas Artes le dedica una gran retrospectiva en el Centenario de su natalicio: Ricardo Martínez. Desde el interior.

 

En 1940, a los 22 años, Martínez comienza a estudiar pintura por su cuenta. En 1944 realiza su primera exposición en la Galería de Arte Mexicano, pero es hasta 1969, cuando sale del país: sus obras llegan a Italia, Inglaterra, Holanda, Bélgica, Francia y España. Ese año también expone en el Museo de Arte Moderno. Posteriormente el Palacio de Bellas Artes le dedica dos muestras que anteceden a la actual, la primera en 1984: Obra reciente, 1975-1984, y la segunda en 1994: Exposición antológica. Homenaje Nacional. A diferencia de Herrán, Martínez tiene una vida longeva: muere en el año 2009 a los 90 años, de manera que el pasado 11 de enero cumplió una década de fallecido.

En su recorrido vital y artístico, Martínez convive con y recibe la influencia de personajes del mundo artístico como Federico Cantú, Julio Castellanos, José Clemente Orozco, Francisco Zúñiga, Rubén Bonifaz Nuño, Ali Chumacero, Luis Cardoza y Aragón, Jean Charlot, Manuel Rodríguez Lozano, Gabriel García Márquez, José Luis Cuevas, Inés Amor y Zarina Lacy, su esposa. Los temas a los que recurre son desnudos femeninos, sin rostro o con algún esbozo de él, voluptuosos o alargados (Bonifaz asegura que muy pocas veces la mujer ha sido figurada con majestad tan alta); figuras masculinas y niños; paisajes con figuras espectrales, magueyes y rocas; temas costumbristas de la música popular, juguetes y comida tradicionales; motivos indígenas y muchos perros.

 

Además, su obra se desarrolla entre corrientes tradicionales y modernas, y en ella se aprecia una evolución desde el uso de colores brillantes y saturados que plantean formas y figuras de gran volumen y contundencia, hasta colores primarios, cálidos y fríos, contrastantes y equilibrados, que forman atmósferas neblinosas. Y aunque predominan los óleos, su estilo pasa por diversas técnicas como el difuminado, el esgrafiado o el dibujo en sanguina.

 

Desde el interior, presenta trabajos del artista hasta ahora inéditos y propone una curaduría innovadora al contrastar las creaciones desde sus primeros trazos en bocetos o dibujos hasta ser pinturas concluidas, con las modificaciones que el autor va ideando en su mente. De esta forma se aprecian obras de su primera época como Sin título (niños con perros) (1940), Violoncellista (1943), El sueño y Sin título (niños jugando) (1944), Un hombre y dos mujeres (1946) y Maguey muerto (1948); pasando por obras de su etapa intermedia como Niño cantando (1954), Niño con balero (1956), El abrazo (1959) y Sin título (árboles) (1974); y dando un salto hasta las últimas creaciones de un Martínez ya octogenario: Mujer con los brazos en alto (1995), Desnudo (1998), Amantes (2001), La llorona (2004), Sin título (pareja) (2005), Mujer con niño (2006) y Hombre con perro (2008).

 

El crítico Marco Antonio Campos piensa que en la obra de Martínez hay diversas relaciones poéticas. Además de lo poético, debo señalar que, en conjunto, la obra de Martínez me parece sencilla, pero muy potente; refleja un gran realismo, pero a la vez, una gran abstracción; y que es idónea para ilustrar relatos como Pedro Páramo. Mis preferidas son, por supuesto, los desnudos de mujer, los niños, las fantasmagorías y los perros.

 

No se pierdan esta exposición que concluye el 24 de febrero (igual que la de Herrán) y que, de manera un tanto desafortunada, Bellas Artes ha colocado en una de sus salas de exposición más recónditas, poco visible bajo el peso de la exposición de Kandinsky, a la que sólo se accede entrando por el restaurante.