Duchamp-Koons en el Jumex (II): Ducham y el ready made

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Marcel Duchamp es un gran exponente de las vanguardias artísticas de las primeras décadas del siglo XX. Creo que también puede ser considerado un artista contemporáneo, un adelantado a su tiempo.

 

Nació en Francia en 1887, en plena efervescencia del impresionismo. Perteneció a una familia de artistas, entre ellos Raymond Duchamp-Villon y Jacques Villon. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de París. En la primera década del XX expuso dibujos en los Salones de Artistas Humorísticos y en el de Otoño, este último, primer escaparate de las vanguardias. Antes de realizar obras dentro del movimiento Dadá, durante la década de 1910 Duchamp transitó por las vanguardias. Tuvo una etapa Cubista en París y abrevó del Expresionismo en Múnich. Después de organizar exposiciones en Nueva York regresó a Francia, donde participó en la fundación de la Sociedad de Artistas Independientes como responsable del comité de selección de las obras que se expondrían en la primera exposición.

Duchamp fue parte de los expositores de manera anónima, pues registró una obra que envió con el pseudónimo R. Mutt, la mundialmente famosa Fuente, el urinario o mingitorio de cerámica tumbado en la superficie, sin tubos de metal ni mayores conexiones. Con esta obra transgresora, Duchamp provocó al jurado que la rechazó provocando, a su vez, la renuncia del propio Duchamp a la Sociedad. A este tipo de arte se le conoce como ready made, término que ha sido traducido como “objeto encontrado o confeccionado”.

 

El ready made hace alusión a ese arte realizado mediante el uso de objetos cotidianos que normalmente no se consideran artísticos, pero que se modifican para otorgarles una función o expresión artística, transformando radicalmente el sentido de ser artista y la definición del arte. Dicho arte nació cuando en 1913, en París, Duchamp montó la famosa Rueda de bicicleta sobre un banco de madera, aunque sería dos años más tarde que daría nombre a su arte cuando, estando en Nueva York en 1915, colgó del techo de una galería una pala para quitar nieve, a la cual llamó Anticipo del brazo roto.

 

Es precisamente el ready made de Duchamp lo que el Museo Jumex trae para la exposición Apariencia desnuda: el deseo y el objeto en la obra de Marcel Duchamp y Jeff Koons. Destacan sus reelaboraciones hechas en 1964, cuatro años antes de morir: Trampa (perchero de madera con ganchos de acero puesto en el suelo), Percha para sombreros (colgada del techo), Peine (acero y caja de madera), Viuda fresca (ventana francesa de madera y vidrio), ¿Por qué no estornudar Rose Sélavy? (cubitos de azúcar de mármol en jaula de metal) así como las mencionadas Anticipo de brazo roto, Fuente y Rueda de bicicleta.

De diferentes fechas: Desnudo con medias negras (1910, óleo sobre lienzo de su época neoimpresionista), Erratum musical (1913, pieza para piano), Anémic Cinéma (1925-26, película), La novia (1937, reproducción a color de plantilla con timbre fiscal), Paisaje defectuoso (1946, líquido seminal en Astralón sobre satín), Se ruega tocar (1947, collage de espuma, pigmento, terciopelo y cartón diseñado para el catálogo de la exposición El Surrealismo), Estudio para dados (1948-49, molde de yeso) y Los amantes (1968, grabados). También están las famosas Mona Lisas reelaboradas: L.H.Q.O.Q. (1964, lápiz y gouache) y L.H.Q.O.Q. afeitada (1965, reproducción montada sobre invitación a una cena).

 

Por ahí se cuelan fotos de otro gran surrealista e integrante del movimiento Dadá, Man Ray: Tonsura (vista trasera) y Marcel Duchamp como Rrose Sélavy (1921), Sketch de cine: Adán y Eva (1924), Duchamp mirando a través de la batalla de Austerlitz (reverso) (1931) y Marcel Duchamp con peluca rubia (1955). En coautoría con el propio Duchamp: Criadero de polvo (1920). Y de Andy Warhol un video digital en blanco y negro que toma a Duchamp  en 1966.

 

En fin, el Jumex trae obras que nos dan idea suficiente sobre el arte ready made realizado en la primera mitad del siglo XX. Aquí cabe la pregunta: ¿cómo se puede clasificar a Duchamp si en su arte mezcla varias técnicas?

 

Por ello el escritor y crítico José María Espinasa se cuestiona la pertinencia de seguir insistiendo en que Duchamp fue un gran pintor y que más bien debemos situarlo como “un provocador inspirado, dotado de una gran inteligencia, que termina, en el peor sentido del término, volviéndose anecdótico”. Por otra parte están aquellos que no ven el arte en este ready made. Por ejemplo, la estadounidense Sherrie Levine reelabora el urinario (Urinal (Buda), bronce fundido, 1996) para cuestionar la preeminencia de lo masculino en el arte, mientras que la cubana Tania Bruguera, en su propuesta de arte útil y socialmente relevante, propone “regresar el urinario de Duchamp al baño”.

Lo cierto es que Duchamp realiza su arte en un contexto en que no cuenta con los avances científicos y tecnológicos de los cuales se benefician los artistas de hoy y en que el arte no ha sido mercantilizado al grado de inflar las obras para venderlas a precios astronómicos, como el Rabbit o Conejo de acero de Koons, vendido en subasta de la casa Christie’s de Nueva York en 91.1 millones de dólares, lo que lo convierte en el artista vivo mejor pagado del mundo.

 

Finalmente, sobre la curaduría y el concepto de la exposición he dicho que, en mi opinión, no se logra del todo el objetivo que “propone resonancias formales y conceptuales, persiguiendo lo que Duchamp llamaba la… “cointeligencia de contrarios” entre sus mundos artísticos… la exposición funciona como una sala de espejos que amplifica las similitudes y las diferencias entre ambos artistas”.

 

Más me convence la idea de que “A pesar de las décadas que separan sus respectivos universos creativos, los dos artistas cuestionaron la función de los bienes de consumo, al tiempo que desarrollaron filosofías individuales sobre el deseo y el gusto, proponiendo nuevas formas de pensar el arte y el yo”.

En conclusión, pienso que esta muestra es una “sala de espejos” forzada, en el que un espejo no necesariamente refleja lo que se ve en el otro. Y otra vez me viene a la mente el enojo del politólogo y crítico Jesús Sila Herzog-Márquez:

 

Lo que resulta irritante es la pretensión de la muestra: sugerir que los absurdamente caros productos de Koons están a la altura de la obra de Duchamp; que existe entre ellos una afinidad artística e intelectual; que hay motivos que las hermanan; que el espíritu de uno sobrevive en la creación del otro. Esa es la fallida propuesta curatorial… Es cierto que en Koons podemos ver el ready made, la transformación del sentido, el desafío a la convención. Pero Koons no sigue ni profundiza la enseñanza: la pervierte…

 

De Koons hablaré la próxima semana.