Educación física, materia urgente de crecimiento humano, el desarrollo psico-motriz y el deporte élite lo demandan

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La educación física desde su campo formativo propone educar al niño y adolescente a través de la incertidumbre para que explore, indague, intuya y dejar que él, por sí mismo, desarrolle al máximo sus pensamientos. Porque esto será lo primero que hará, después tendrá que elegir con qué habilidades y actitudes afrontará las situaciones concretas de esa misma incertidumbre. Hemos llegado a este punto que nos expresa las ideas principales que le abren las puertas a la transformación y reorientación de la educación física en la educación básica.

 

Ahora esta asignatura se considera un medio para conducir al niño a la resolución de problemas, llevándolo a enfrentar con sus propios acervos la complejidad de las situaciones planteadas en el juego motriz. Así es que Castañer y Camerino, proponen una educación física basada en un modelo productivo-ideo cinético, que incite al niño y adolescente a ejecutar movimientos conscientes-razonables-creativos. Lo anterior favorecerá los procesos de pensamiento y así desarrollar las habilidades de pensamiento, ya que el educando tendrá que pensar en buscar una respuesta motriz sustraída de la incertidumbre (el juego motriz).

 

La incertidumbre que contiene el juego hace a que el alumno perciba, piense y busque las soluciones a los problemas motrices, haga una abstracción de la realidad para seleccionar con qué habilidades y actitudes vencerá los obstáculos, después tomará una decisión y ejecutará la acción motriz. Esto es producto de un trabajo coordinado entre los procesos mentales y la competencia motriz, proporcionando de esta manera el aprendizaje motor la actitud para resolver la situación concreta en el juego. Por tal motivo, se puede decir que la educación física lleva a operar las habilidades de pensamiento para que el niño o adolescente sea más analítico, crítico, creativo y reflexivo.

 

De esta manera formaremos alumnos que puedan autorregular sus habilidades y actitudes, sepan autoorganizarse y autoconstruirse, asimismo ser personas conscientes con la facilidad de expresarse e interactuar en el contexto. Con esto nos podemos dar cuenta que la educación física no es insignificante, ni insustancial, tampoco es la asignatura para entretener a los alumnos con simples juegos, sino que es la disciplina científico-pedagógica con las estrategias necesarias y pertinentes para desarrollar las competencias y las inteligencias múltiples de los niños y adolescentes a través del juego motriz.

 

Castañer y Camerino definen las capacidades perceptivo-motrices como el conjunto de capacidades directamente derivadas y dependientes del funcionamiento del sistema nervioso central. Para ubicar este tipo de capacidades hay que remitirse a la clasificación en la que estos mismos autores agrupan las diferentes cualidades físicas en: Capacidades perceptivo-motrices, denominadas también capacidades perceptivas, psicomotrices.

 

Según estos autores, las capacidades perceptivo-motrices básicas son: La corporalidad o esquema corporal, la espacialidad y la temporalidad. De la combinación de estas denominadas básicas van a surgir otras intermedias como la lateralidad, el ritmo, la estructuración espacio-temporal, el equilibrio. Tendremos también las capacidades físico-motrices: La resistencia, la fuerza, la velocidad y la flexibilidad o amplitud de movimiento. Así como las capacidades socio-motrices: De la combinación de estas capacidades surgen otras como el juego colectivo. No hay que perder de vista a las capacidades senso-motrices: Dentro de éstas se incluyen las sensaciones exteroreceptivas, propioceptivas e interoceptivas.

 

También hay que señalar de manera importante el concepto de esquema corporal. Le Boulch lo define como el conocimiento que tenemos de nuestro cuerpo en estático o en movimiento, en relación con sus diferentes partes y el espacio que le rodea. Una mala o deficiente estructuración del esquema corporal puede manifestarse en tres planos, como lo señalan Castañer y Camerino: Perceptivo, dificultad en la percepción del mundo que le rodea. Motor, defectuosa coordinación y torpeza. Social, dificultad en relaciones con el medio (fracaso escolar y familiar). Ahora bien, respecto a los diferentes componentes del esquema corporal la mayoría de los autores coinciden en concretar los siguientes: Conocimiento y control corporal, actitud, relajación, respiración y lateralidad. No obstante y teniendo en cuenta el significado amplio otorgado a la noción de esquema corporal Castejón diferencia, además de los anteriores, los siguientes componentes: Desarrollo sensorial, coordinación, equilibrio, habilidades básicas, percepción y estructuración temporal.

 

Según Vayer la educación del conocimiento y control del propio cuerpo se realiza en torno a dos niveles: la conciencia y conocimiento corporal es decir, el niño aprende a conocer las diferentes partes del cuerpo, a diferenciarlas y a sentir su papel. Torre propone que el educador propondrá actividades para que el alumno empiece a tomar conciencia de determinadas partes del cuerpo. Comenzar con actividades de concienciación segmentaria, y posteriormente introducir actividades de concienciación global (todo el cuerpo). A partir de los seis años, podemos empezar a introducir actividades donde el alumno deba distinguir entre aquellas que están situadas a la derecha y a la izquierda. El segundo nivel tiene que ver con el control corporal: este segundo nivel le va a permitir al niño llegar a la independización de sus movimientos y a la disponibilidad de su cuerpo con respecto a la acción. Torre propone que debemos utilizar actividades que nos permitan descubrir la amplia gama de posibilidades de movimientos (flexión, extensión, rotación), las diferentes posiciones que se pueden adoptar (de pie, cuclillas, sentado) y la diferenciación de los segmentos corporales simétricos con respecto al plano sagital.

 

El repertorio de posibilidades crece con los estímulos que le llegan al niño. Las acciones coordinadas dependerán de la adquisición de un perfecto esquema corporal y del conocimiento y control del propio cuerpo. La actitud lúdica propia de estas edades es protagonista por excelencia de la formación tanto motriz como cognitiva y hacen que las formas motoras se vayan enriqueciendo y complicando. Educación Primaria (6-12 años): Se determina el desarrollo del sistema nervioso y, por tanto, los factores neurosensoriales de la coordinación, de ahí que sea la etapa ideal para la adquisición de experiencias motrices.

 

La mala aptitud de retención motriz en el primer ciclo y parte del segundo exige en estas edades una profundización del aprendizaje a partir de la repetición de los ejercicios, contribuyendo de esta manera a la automatización del movimiento. Al final del segundo ciclo y todo el tercer ciclo, debido al desarrollo sensitivo y cognitivo, se refleja una buena capacidad perceptiva y de observación.

 

La guía de educación física para la educación primaria está diseñada a partir de competencias educativas y para la vida; entendemos una competencia como la implicación de un saber, acompañado de un saber hacer; así como la valoración de las consecuencias del impacto de ese hacer, demostrado a través de valores y actitudes; es la puesta en juego de conocimientos, habilidades, actitudes y valores para el logro de propósitos en determinados contextos, manifestándose en acciones integradas. Esto nos permite identificar a una competencia, más allá de la propia habilidad o interés del alumno que junto con el docente tienen la posibilidad de diseñar y construir situaciones de aprendizaje.

 

Una competencia no se adquiere de manera definitiva, es necesario reforzarla constantemente, de este modo, podemos incidir en su construcción; por lo tanto esta guía contempla situaciones didácticas bajo la premisa del principio de incertidumbre durante la sesión, permitiendo que el alumno proponga, distinga, explique, compare y colabore para la comprensión de sus propias acciones motrices, desde luego paulatinamente a lo largo de los tres ciclos de la educación primaria. El desarrollo motor no tiene una cronología ni una línea de tiempo a la que todos los alumnos se deban ajustar, por lo tanto, las competencias que la educación física implementa tienen un carácter abierto, lo cual implica de manera permanente la puesta en marcha de una u otras competencias durante los seis años de la educación primaria.

La guía contempla tres competencias, de cada una se desarrollan diez bloques en los tres ciclos: Cada una consolida los propósitos presentados, desde la lógica de la motricidad y la corporeidad de los alumnos. Sus características de desarrollo corporal y motriz será el punto de referencia para implementar cada una de ellas, las capacidades y competencias del docente complementan esta dupla educativa.