El cine de Caro

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Juntamos años y juntamos historias que llevamos viendo por más de 20 años, historias que nos vienen presentando directores, escritores y cineastas salidos de la nada, maravillándonos con películas románticas poco profundas, donde los protagonistas tienen formatos muy televisivos, actores y actrices recién salidos de una telenovela, y de repente abrimos los ojos a viejas formas de hacer cine en México, la lista es pesada, es de renombre, y ya está cerca de Hollywood. Nuestros directores mexicanos ya se cuecen aparte, en otros países, dejándonos en manos de directores que hacen mucho con poco, que nos lo cuentan diferente y nos llenan esos vacíos y nostalgias tan profundas que albergamos como mexicanos, melancólicos, adversos de las novelas, de los dramas de amor, de las canciones de los ochentas, de nuestros actores sobrevivientes del desastre televisivo, Manolo Caro es uno de ellos,  un conocido muy nuestro, director y creativo del cine.

Manolo Caro es originario de Guadalajara, empezó a dirigir desde muy chico, encontrando su ritmo perfecto para contar la historia, en ese ritmo tan particular ha hecho cinco largometrajes, una serie para Netflix, varias obras de teatro y próximamente una película que presentará en premiere, dentro del Festival Internacional de Cine de Morelia, Perfectos desconocidos, un remake de una historia italiana que ya tuvo su versión en España y no veo venir más que una oleada de buenas críticas y un reparto de miedo.

Arquitecto de formación, y eso lo lleva a la proyección de sus diversas historias, desde un set genial, elencos, banda sonora, escenarios, hasta elementos visuales que, sin duda, le ponen la cereza al pastel, vestir una narrativa tan bien estructurada lleva su tiempo y conlleva muchas horas escribiendo, el hecho es que conformar equipos que generen un discurso actual en donde los personajes desmitifiquen  tanta basura social que tenemos en la cabeza, entender que esas historias de gente tan interesante y tan común a la vez están cerca y lejos, hacer nuestras, esas narrativas es parte de la magia de Manolo, diversidad de personajes solitarios, enfermos, genializados que, a mi parecer, nos merecemos como espectadores, queremos sentirnos identificados con esa familia y ese quipo, personas como nosotros, que se adecuan a la familia que les tocó o no, que buscan sentirse plenos en las relaciones interpersonales y que al final encuentran ese equilibrio en su propia esencia humana.

Por eso Caro ha conmovido a tantas audiencias con cintas y obras tan puras como divertidas, esa sencillez que se hace tan llevadera, obras como “No sé si cortárteme las venas o dejármelas largas” que posteriormente en el 2013 se llevo a la pantalla grande, “La vida inmoral de la pareja ideal” del 2016, o “La casa de las flores” que se estrenó en Netflix en el 2018, todas muestras de la sana relación de Caro con los temas tabú, y en como utiliza la clase alta para hacer lo políticamente incorrecto y ser él mismo en cada detalle, exponer sus gustos musicales más personales. Su gusto por la moda. Se da el permiso de hacer notar sus influencias cinematográficas, de hacer guiños como homenajes y de presentar en pequeños papeles a su gente más cercana en la vida real.

Dejemos de apostarle tanto a lo mismo, y dejémonos sorprender con minutos de proyectos bien hechos y de historias bien contadas, por que nos llenamos la boca diciendo que apoyamos lo mexicano… pero no dejamos abiertas las puertas a las cosas reales que nos rodean y que son mucho más parecidas a nosotros de los que nos imaginábamos.