EL CÓDIGO COMO IDIOMA UNIVERSAL

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Mucho se ha explorado sobre el conjunto de situaciones en el entorno personal que han sido modificados a partir del uso de las tecnologías de la información y comunicación, y en particular del internet, como parte del conjunto de derechos digitales que destacan como parte de diversas iniciativas en torno a dicha idea, que en el caso español han encontrado forma a partir de una legislación incorporada al ámbito de la protección de datos personales y que en el plano internacional no deja de resultar una posibilidad de carta internacional de derechos fundamentales.

No obstante, gran parte de las aproximaciones y análisis en torno al tema no logran conceptualizar y desarrollar de manera suficiente el alcance de los efectos aplicativos tecnológicos, como gran parte de los actores involucrados y especializados en la materia no dimensionan el alcance de las posibilidades tecnológicas presentes y mucho menos determinar su prospectiva, a pesar de que mucho se ha explotado en los artículos de opinión o en producciones artísticas diversos trillers que alimentan la tecnofobia a partir de obras que alertan algunas de las alternativas más desafortunadas como mecanismo para generar consciencia o visibilizar la importancia de la privacidad.

Así, las aproximaciones de los ciudadanos usuarios de estas tecnologías que solamente se dejan embelesar por una nueva dinámica de consumo / emprendimiento respecto de incipientes soluciones informáticas de las cuales poco comprenden pero en la práctica pretenden dominar, a pesar que sólo sea utilizado un margen muy pequeño de opciones sobre la extensa capacidad de variantes que ofrecen los dispositivos, resulta bastante superficial, puesto que el entendimiento de su funcionamiento y modificación se entiende puesto únicamente para los técnicos en dichas materias, que son los que diseñan, estructuran, programan y soportan el funcionamiento de dichos aplicativos.

Como cualquier otro tema exclusivo de la ciencia pudiera parecer normal que se trate de un supuesto de especialidad, más aún, cuando dentro de las elecciones por parte de los consumidores se cuenta con varias opciones tales como sistemas operativos o paquetes especiales que pueden desarrollarse o ser licenciados, pero que en el fondo encierran una segregación implícita como camino a la universalización y cuyo ejemplo más evidente (además del implícito lector de sistema), constituye el sistema operativo de la ventana, a través del cual no solamente gran parte de la población tuvo acceso a la computación, sino al propio internet a través de su explorador, y que, con el paso del tiempo se ha mantenido como parte de la infraestructura implícita del entorno digital.

A su vez, la propia materia “computación” en el ámbito educativo se ha circunscrito a una serie de cursos que bien podrían ser sustituidos por manuales de operación o tutoriales, más que generar una serie de capacidades básicas sobre los principales elementos sobre los cuales funciona la computación  y su conectividad, incluyendo la infraestructura de red, internet, y el conjunto de reglas sobre la cual se desenvuelve como lo es la programación y codificación.

Fenómeno que si bien se entiende dadas las capacidades iniciales en materia informática, al día de hoy, con el desarrollo de aplicaciones se ha facilitado de manera exponencial la capacidad de programación por parte de cualquier persona, al punto de que los códigos pueden ser sustituidos únicamente por comandos a través de aplicaciones preconfiguradas, no solamente para el desarrollo de nuevas aplicaciones, sino como los principios básicos de robótica, con la que si bien nuevamente parecería que solamente un grupo selecto es cercano, en la práctica, cada nuevo aplicativo en los vehículos, juguetes, gadgets, casas, electrodomésticos, por señalar pequeños ejemplos, ponen de manifiesto que el avance de la técnica hace cada vez más sofisticados los procesos tecnológicos con los que  interactúa un ciudadano común.

Por ello, las capacidades tecnológicas que cada vez se vuelven más sofisticadas en un entorno natural de aplicación requieren a su vez un conjunto de habilidades adquiridas y a su vez experimentadas, como parte de una orientación integral, a través de en principio, la educación, que tal como se encuentra reconocido en el artículo 3º, párrafo 12º , de la Constitución Federal, establece: “Los planes y programas de estudio tendrán perspectiva de género y una orientación integral, por lo que se incluirá el conocimiento de las ciencias y humanidades: la enseñanza de las matemáticas, la lectoescritura, la literacidad, la historia, la geografía, el civismo, la filosofía, la tecnología, la innovación, las lenguas indígenas de nuestro país, las lenguas extranjeras, la educación física, el deporte, las artes, en especial la música, la promoción de estilos de vida saludables, la educación sexual y reproductiva y el cuidado al medio ambiente, entre otras”.

Por lo que, al igual que el entendimiento de lenguas extranjeras constituye un insumo básico para la adquisición de conocimiento basada en transferencia, el entendimiento de programación y codificación puede constituir uno de los elementos básicos de las nuevas relaciones sociales, políticas y culturales de la personas a partir de las que serán posibles una gran cantidad de interacciones y que a su vez constituirán elementos no sólo para el entendimiento del funcionamiento implícito de los aplicativos tecnológicos, sino para la exigencia de los derechos que derivan de este funcionamiento, ya que esta nueva cultura digital, puede generar una expectativa mayor de objetividad por encima del embeleso del funcionamiento tecnológico.

Ello, como parte de una nueva serie de capacidades humanas básicas a partir de las cuales será posible ejercer una ciudadanía digital consciente, en el entendido de que  el resultado de dicha programación, “los algoritmos” tienden a constituir la nueva forma en la cual será explicada la realidad, análisis a partir del cual, también será posible reconstruir y proyectar los elementos valiosos para la ciudadanía digital, que en el ámbito de los aplicativos, todavía se encuentra condicionada a esquemas o paqueterías desarrollados con costo o sin costo para su uso y explotación por parte de las personas.

Sin embargo, más allá de la exigencia del uso de software libre o de código abierto como parte de algunos derechos digitales no analizados en participaciones anteriores, se estima que dado el carácter de la explicación de todas las cosas a través del algoritmo, y la posibilidad de su desarrollo a través del programa o código, en sustancia este último constituye una nueva serie de idioma universal sobre el cual se podrá explicar cualquier elemento que pueda ser perceptible y exigible para la vida de las personas, que va más allá al cifrado o descifrado de funcionalidades, sino al descubrimiento de las capacidades principales de la inteligencia humana, como son la capacidad de visualización y ordenamiento y su registro a través de una herramienta específica, a través de la cual cualquiera que la use, pueda transformar la realidad.

Hasta la próxima.