El “crimen” de la baja autoestima

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Morra, se tu mejor porrista– Zazil Abraham

 

Autoestima, es de esas palabras agotadoras y renuentes en las pláticas de índole personal, no sabemos hasta dónde tocar cuanto nadamos en el trasfondo de nosotros mismos, no tocar la delgada línea entre el amor propio y el egocentrismo, porqué nos sentimos seguros de nosotros mismos, por qué agachamos la cabeza cuando nos retractamos, ese síndrome de la sonrisa incómoda cuando nos dicen un cumplido. Creo firmemente que la piel que portamos es como el vestido que eliges cuando de bailar se trata, merece toda la limpieza, el cuidado, para que nos deje disfrutar la fiesta con comodidad, representando nuestra propia personalidad y, más allá de verse bien, se sienta bien.

 

Llevamos años escuchado de la última dieta, la rutina de ejercicio que ahora si nos hará perder grasa, el jugo que cambiará nuestra digestión, la hierba que nos beneficiará, y año tras año nos inyectamos de ciertas armas que nos harán sentirnos mejor con nuestro cuerpo, cuando la realidad es, que ninguno de esos productos nos hará sentirnos bien si no empezamos por aceptaros y entender que los adjetivos que  llevamos año usando deben empezar a mutar: gorda, llenita, flaca, demacrada enferma, delgada, chupada, tantas palabras que por si solas no deberían tener connotaciones negativas, sino todo lo contrario.

 

El hecho es que las usamos para designarle un calificativo a la persona sin entender que flaca no es lo miso que saludable o que gorda no es lo mismo que obesa, muchas mujeres hemos aprendido a contestar, a refutar y a levantar la cara cuando nos ofende un comentario, se trata de cambiar oraciones por mensajes, de corresponder a las llamadas perdidas de nuestro cuerpo, de nuestra esencia y a revestirnos con una piel delicada, con la ropa que nos gusta, con el lenguaje que nos obliguemos a traducir, entre mujeres podemos comenzar.

 

Elegir tu paz es elegir amor propio -Lety Sahagun

 

Que si nos modificamos el cuerpo sea por decisión propia, que si nos tatuamos las cejas es porque se nos da la gana, y si nos pintamos el cabello sea por que buscamos darle la vuelta a las fotos, y sí, por que sí, no tenemos que cuestionarnos, que si hacemos ejercicio, pero comemos productos procesados, que si estamos flacas seguro estamos enfermas, que si las estrías, la estirada de cara, retoques en las fotos, un filtro con pestañas y hasta la pose que nos favorece, sí, somos todo eso y más,  tiremos con mazos el muro de la envidia y el enojo, al final somos más,  las feministas, las positivas y las guerreras, que las que se conforman con mirar el feed de su instagram, esperando lucir como la bloguera que decide mostrar el 50% de su vida.

 

#bodypositive  #amate