¿El deportista élite nace o se hace?

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Se podría decir que deportista élite que busca el éxito está ahí, implícitamente por ser el resultado de un proceso de entrenamiento sistemático y programático que ha desarrollado en el atleta, una serie de capacidades y habilidades en cinco diferentes niveles. El primero que llega a la mente, pero no más importante que los demás es el físico, pero también hay que hablar del aspecto técnico y táctico de cada deporte o disciplina e incluso de alguna modalidad en particular de ellos.

 

También sin ser menos importante están los aspectos psicológico y teórico que debe considerar el atleta. Sin embargo, en los pasillos, auditorios y salas audiovisuales surge la pregunta polémica en demasía, acerca de hasta donde lo anteriormente expuesto podría ser afectado por el aspecto genético incluso como un determinante del deportista élite, así es que surge la pregunta que procuraremos dar elementos para que el lector pueda aproximarse a una respuesta sólida al respecto. ¿El deportista élite nace o se hace? Una cuestión que, sin duda, es una de las más socorridas en congresos, seminarios, diplomados, maestrías.

 

Al respecto uno de los pioneros de la investigación en fisiología del ejercicio, el sueco Per-Olof Astrand señalaba con autoridad que aquella persona que quisiera convertirse en campeón olímpico tendrá que tener mucho cuidado en elegir a sus padres. Sin duda acá el autor hace referencia a lo que se conoce como talento deportivo, es decir, el fenotipo asociado a una gran disposición al rendimiento deportivo, va a ser el resultado de la acción del genotipo en un determinado ambiente externo. Es claro que las diferencias genéticas afectan el rendimiento en aspectos tan importantes como la capacidad muscular, la capacidad de obtención de energía a partir de alimentos, la capacidad cardiorrespiratoria o de recuperación. Está es una realidad independiente de si la intención es ser uno de élite o no pasar del aspecto recreativo o de salud. Así es que la respuesta a ésta, de acuerdo a la mayoría de los estudios que se han hecho, tiene que ver con la relación entre rendimiento y la presencia de diversos variantes genéticos.

 

Por ejemplo, sin duda uno de los más estudiados ha sido el gen de la velocidad, brevemente habrá que señalar que en los músculos existen fibras de contracción rápida y lenta. Las primeras tienen la encomienda de los esfuerzos rápidos y de alta intensidad, mientras que los segundos son cruciales en el caso de esfuerzos repetidos de baja y mediana intensidad. Esto es que en un corredor de maratón predominan las fibras de contracción lenta y por tanto gastan menos energía. Por el contrario en un corredor de los cien metros planos, son esenciales las de contracción rápida, sin duda más explosivas. Hay un gen llamado ACTN3 que es responsable de generar una proteína llamada alfa-actinina-3 que a su vez es requerida en la formación de fibras de contracción rápida. Así que dependiendo de la genética una persona puede tener o no esa proteína.

 

El poseerle significa tener más facilidad para desarrollar masa muscular en respuesta al entrenamiento de fuerza y mayor facilidad para aquellos deportes que exigen explosividad y rapidez.

 

Al estar revisando nuevamente estos temas recuerdo las disertaciones en un congreso internacional respecto a la predisposición de atletas de cierta zonas geográficas para sobresalir en las carreras de velocidad y alta intensidad, como los cien y doscientos metros planos; así como a aquellos que se inclinan más por las pruebas de fondo. Podría parecer incluso coincidencia, sin embargo, no es el caso. En las pruebas de fondo tenemos el ejemplo del etíope Haile Gebrselassie que tuvo triunfos importantes en la década de los noventa. Más si revisamos el top ten de la maratón en cuanto a los mejores tiempos de la historia en su totalidad se trata de atletas de Etiopía y Kenia. Ambos países del este de África. De hecho se trata de Eliud Kipchogue de Kenia en quien recae el mejor tiempo de la historia (2:01:39) –establecido en Berlín en 2018–, esto sin duda no es casualidad, más bien hay que hablar de causalidad.

 

Aquí lo que nos dice el estudio de la fisiología del ejercicio y la genética es que en estos casos sabemos que tener mayor cantidad de fibras musculares lentas son las que tienen una mayor relevancia y se ha confirmado que así sucede con los atletas de la zona mencionada respecto a los deportes de fondo, en concreto, la maratón. Inclusive se ha demostrado que el tener el gen alfa-actinina-3, en el caso de kenianos y etíopes no ha marcado una diferencia significativa en el rendimiento. Sin embargo aunque importa para ellos, existe otro de los genes más estudiados, el de la enzima convertidora de  angiotensina. Ésta participa en la regulación del volumen sanguíneo, de la tensión arterial y el balance de electrolitos.

 

También afecta la respuesta del músculo después del ejercicio así como a su ganancia de fuerza. En el caso mencionado anteriormente, donde el componente genético favorece las condiciones de fibras musculares para los deportes de alta velocidad e intensidad tenemos también un ejemplo en donde uno de los mejores exponentes es de la zona de Jamaica, y también se trata de una causalidad asociada a la producción de alfa-actinina-3 que ya hemos comentado. En este caso habría que señalar que seis atletas del top ten  en los cien metros planos son de Jamaíca y uno de Trinidad y Tobago. El récord mundial recae en Usain Bolt, de Jamaica, con un tiempo de  9,58 segundos, fue establecido en Berlín en 2009.

A manera de conclusión habría que aclarar que la genética es un factor importante y más aún en una capacidad condicional como la velocidad o la rapidez. Sin embargo es elección del atleta el estar dispuesto a desarrollar aquello que hemos llamado talento. El desarrollo tiene que ver con estar dispuestos a un proceso de enseñanza aprendizaje que tiene cinco aristas que ya hemos señalado al inicio de estas líneas y que se llama entrenamiento deportivo, así es que el talento de poco puede servir sin el seguimiento de este proceso planificado y sistemático. Así que a respuesta de la pregunta el que escribe se aventura a asegurar que el deportista de élite nace y se hace con intensidad y disciplina.