El ex senador Morelos Canseco autor del libro La Revolución Americana

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¿Por qué ese cambiazo de la política a la escritura?

La política es una situación de oportunidades si estas se dan uno es político, cuando las ocasiones no se presentan tiene uno que dedicarse a sus actividades. Soy licenciado en Derecho y he sido, aparte de servidor público, he trabajado en esa línea cuando no he estado en una situación política o en una situación de gobierno.

El libro realmente no es la Revolución americana, sino es la Revolución mex-americana, tachado mex porque la tesis que se aduce ahí y que es obra de los escritos de mi tío Ernesto que me dejó, por razones de su hija Irene, esos papeles para que hiciera algo en su oportunidad. Revelan que hubo una gran influencia norteamericana, tanto en la revolución de Madero como en las posteriores luchas civiles que ya no tenía ideología ni principios, sino que era una búsqueda del poder.

Eso es lo que se trata, se intenta poner palabras en el libro.

¿Qué más nos cuenta en el libro?

Creo que de las cosas que lega mi tío por mi conducto, está el hecho de que él, Ernesto, era amigo de Francisco I. Madero, se habían conocido desde París, donde vivía con su papá, mi abuelo Ramón quiem era el embajador de México, Ramón Fernández y don Pancho lo había mandado su abuelo don Evaristo a que aprendiera francés.

Como bien saben lo que más aprendió fue de homeopatía, las teorías de Allan Kardec, seudónimo de Hippolyte León Denizard Rivail, el espiritismo. Hoy se ve así como una cosa exótica y esotérica, pero en aquel tiempo había miles de personas que creían, a pie en juntillas, en eso, que tenían facultades de médium.

Cuando se vino acá tuvo una serie de revelaciones o de tácticas que le hicieron creer que podía conducir los destinos de este país hacia una democracia.

Mi tío Ernesto que había tenido muchos problemas con el gobierno porfirista se junta con Pancho Madero para ver qué pueden hacer, se lanzan a la ruptura de la elección de 1910 y pierden, pierden no obstante que los esbirros de don Porfirio le dieron una buena oportunidad de presentación a don Pancho Madero cuando lo aprehendieron en Monterrey dizque por ataques a la investidura presidencial.

De ahí lo llevaron a San Luis, sale libre bajo fianza y don Francisco I. Madero se escapa de México y se va a San Antonio y ahí es donde redacta el Plan de San Luis, no en San Luis Potosí, lo redactó en San Antonio.

Mi tío Ernesto Fernández intervino no en forma destacada, realmente el ideólogo era Francisco Vázquez Gómez, un hombre muy ilustrado, nacido en Tula, Tamaulipas.

De esa manera empieza la revolución, mi tío Ernesto va a Washington a hablar con algunas personas, Francisco Vázquez Gómez va a Washington en otro plan y consiguen el apoyo de financiamiento, el dinero y las armas para tratar de derrocar a don Porfirio.

La tarea no era fácil, don Porfirio tenía un ejército federal bien entrenado, mejor equipado y muy bien disciplinado, de manera que apenas empezaba a pasar las armas para Pascual OrozcoPancho Villa y en esas condiciones cuando se enfrentan los rebeldes, revoltosos los llamada don Porfirio con el ejército federal, se pierde la plaza de Ciudad Juárez y no había perdido más que una batalla el general Díaz.

Él era un hombre muy sagaz, muy astuto, inteligente, entonces se dieron cuenta que ya habían pasado sus días de gloria, si alguien engrandeció a Porfirio Díaz no fue la prensa mexicana, fue la prensa de los Estados Unidos que estaba subvencionada por el gobierno para alentar esa pleitesía al héroe del 2 de abril.

De manera que cuando Porfirio siente que ya no va a estar, que ellos pueden en cualquier momento lograr aquí un caos, en una actitud muy noble, que muy bien habla de él, renuncia a la presidencia, cosa que casi nadie ha hecho en este país, unos forzados como Pascual Ortiz Rubio, pero de propia voluntad y sin haber perdido parte considerable del territorio y una por vivir. Esa es otra parte interesante del libro.

La otra, considero que es ya establecido los gobiernos emanados del movimiento revolucionario como es el caso de Pascual Ortiz Rubio renuncia, entra Abelardo L. Rodríguez y luego unos años antes cuando estaba terminando su periodo de gobierno Plutarco Elías Calles antes de la elección de Álvaro Obregón o posterior a ese intento, el embajador norteamericano Dwight Whitney Morrow y que viene directamente con Calles, es el que le propone que se creen dos partidos políticos permanentes para manejar las corrientes que vienen. Como le hicieron en Estados Unidos.

Le explicó, en Estados Unidos hicimos un partido político y lo dividimos en dos, el Partido Republicano que apoya más a los que tienen dinero, a los inversionistas y el Partido Demócrata que trata de servir a los que tienen poco, trata de buscar la manera de igualdad.

Entonces a Calles le pareció interesante la idea, pero para qué quería dos partidos, con uno tenía, el Partido Nacional Revolucionario y de ahí se aglutinan todos los diversos istmos que habían nacido con motivo del movimiento armado, maderistascarrancistasvillistas, zapatistas y todos los ismos, incluido De la Huerta y Obregón. En ese crisol se fundieron todos los distintos elementos y se repartieron así los despojos de lo que había sido la nación porfirista y así pasaron los 70 años de hegemonía de un solo partido.

Son dos de las partes interesantes y desde luego la historia cómo se va desarrollando de un hombre rico y Ernesto a un hombre que la Revolución lo deja sin nada.

Otra cosa destacable de las ideas de mi tío es que la Revolución destruyó las únicas y principales unidades económicas en el país, las haciendas; si hacemos a un lado el hecho de que los campesinos vivían en condiciones difíciles, creo que hoy viven en condiciones iguales o peores de difíciles.

En aquel tiempo, el 75 por ciento de la población vivía en el campo, el 25 por ciento en las ciudades, la ciudad más grande era la de México que apenas rebasaba la capital, era de 500 mil habitantes, entonces la gente vivía en el campo.

Si dejamos de lado de cómo vivían con dificultades, sí tenía usted la situación de que las haciendas producían lo suficiente para alimentar al pueblo, había maíz, frijol, trigo en el norte y había enormes hatos de ganado, ganado vacuno que se vendía, se producía café, las haciendas azucareras de Morelos, Sinaloa y Veracruz abastecían no solamente al país sino había para exportación.

Se vivió una época si no de bonanza, sí de cierta seguridad económicamente, cuando se produce la Revolución y sus consecuencias, lo que fue una guerra civil de caciques o de caudillos se acabaron las seguridades económicas, los dueños de las haciendas se vieron sin gran parte de sus pertenencias, se largaron al extranjero, los más ricos se fueron a Europa, la incipiente clase media que estaba en proceso de formación se iba para Estados Unidos, lo malo que se llevaron el patrimonio.

Así que el libro si deja alguna lección que no se trata de eso, no tiene ningún mensaje, es un libro que trata de exponer palabras de mi tío, lo que él vivió y sufrió durante esos días, es una especie de análisis desde otro punto de vista de la Revolución Mexicana.

¿O sea que siempre hemos tenido injerencia norteamericana?

Siempre. Cuando los norteamericanos con el presidente James Knox Polk, declaró la guerra a México, la guerra más injusta, cuando México reclamaba a Texas porque por el tratado que se había firmado después de la guerra de 36 se especificaba claramente que Texas sería una república y que si se anexaba a Estados Unidos como muchos pensaban que iba a suceder y sucedió, entonces sería un caso para que pudiera entrar México en conflicto con los Estados Unidos.

Todo lo hicieron a sabiendas que ellos tienen un ejército más fuerte, tenían una disposición económica mucho más importante, más habitantes y entonces en esa ocasión invaden a México y le arrebatan la mitad del territorio.

Después ya no les interesó, los americanos no son como los colonizadores europeos, como fueron los ingleses, franceses, españoles, nos conquistaron a nosotros y nos colonizaron o los holandeses o belgas de todas las barbaridades que hicieron y de los que ahora hace Mario Vargas Llosa un relato en su último libro.

Es una situación que a ellos no les interesaba, porque las metrópolis sí se benefician de lo que les entregan los países que han conquistado, pero gastan más o quizá igual de lo que reciben y esa es la razón por la que terminaron esos grandes imperios, el español y luego el británico.

Cuesta mucho mantener una familia y además unos anexados.

Habla usted de las haciendas, en el momento actual creo que la mayor producción es por parte de las haciendas nuevamente, algunas se reconstituyeron o hicieron cooperativas y están produciendo.

Eso es una cosa necesaria, no se puede producir cuando un ejidatario es dueño ya no me diga de cinco hectáreas, sino a la mejor de dos o tres zurcos, la idea del general Lázaro Cárdenas del Río, uno de los grandes presidentes que ha tenido este país, era que hubiera una explotación colectiva de la tierra y no como lo que se hizo, la pulverización del ejido y en un ejido unos trabajan, otros no, unos mangonean, unos reciben préstamo del gobierno y se lo gastan y otros nada más lo ven pasar.

Eso fue el fracaso del ejido, porque por desgracia los mexicanos no estamos acostumbrados a compartir y a convivir, cada quien quiere tener lo suyo, un pedazo de tierra, mi casita y un lugar para morir.

Así es, ahora que se están haciendo estas fusiones de tierras para establecer hectáreas que sean económicamente redituales, es probable que regresen el éxito agrícola que hace mucho tiempo se perdió, hasta el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, México fue autosuficiente en materia alimentaria, después no.

Retomando la política, ¿usted tuvo algún problema?

No, no tuve ningún problema, el militar en el Partido Revolucionario Institucional en aquel tiempo era un hecho sencillo, lo que destacaba la fortaleza de esa institución política era la disciplina, a mí, en el año de 1976, me seleccionó el PRI, entonces presidido por Porfirio Muñoz Ledo, mi dilecto e inteligentísimo amigo y entonces presidí el partido con el visto bueno del candidato que fue José López Portillo para ser senador.

Entonces dejé la secretaría de Gobierno de mi estado donde gobernaba Enrique Cárdenas y me fui al Senado, desde ahí intenté lo que siempre quieren los senadores, sino es que ya tuvieron, ser gobernador de su estado.

Entonces yo no luché, porque esas palabras de luchar solamente es con las armas, hice lo que pude con los amigos, con las personas cercanas, el mismo presidente le externé mi deseo y legítima visión, finalmente él decidió por el doctor Emilio Martínez Manatou y me discipliné, no me fui a otro partido, no formé un grupo, no me puse a llorar.

Fui y le di las gracias al señor presidente; el señor presidente me dijo, por qué me das las gracias, es que no tuve la oportunidad de darle las gracias cuando fui su senador, cuando me aprobó, así quiero dar las gracias porque no me tomó usted en cuenta y creo que el doctor Martínez Manatou fue seleccionado, es una persona con una gran carrera política y espero que sea buen gobernador en mi estado.

Por desgracia me equivoqué y el presidente también, porque lo que hizo el doctor fue gobernar en estado de ebriedad.

¿Qué ha pasado con su tierra natal?

Tamaulipas siempre fue un estado muy tranquilo, muy seguro, esta situación no se ha presentado de la noche a la mañana, cuando la Segunda Guerra Mundial quienes propiciaron la siembra, recolección y venta de la amapola, para el opio y de la marihuana en Sinaloa, fueron los americanos.

Para que los chicos rubios y los negros, los mexicanos que son los que más mandan a la guerra tuvieran el valor para enfrentarse a los combates les daban marihuana, opio, toda clase de drogas y eso estaba tolerado y consentido tanto por Estados Unidos como por México.

Al término de la Segunda Guerra Mundial los agricultores especializados en esas siembras ya estaban muy acostumbrados a ganar en serio dólares, entonces ganar a la mejor un peso más por la siembra del frijol o el maíz ya no les atraía, pues de la otra forma ganaban diez veces más, es por lo que siguió la producción de la droga.

Entonces un sicario como les llaman ahora vino de la mafia de la droga, se llamaba Rodolfo El Gitano Valdés Osuna, mató al gobernador Rodolfo T. Loaiza de Sinaloa, ya pasando la guerra mundial y estaba señalándose lo que ahora se conoce con el nombre de cárteles, siempre ha habido, nada más que el gobierno federal tenía un control sobre los alcances de la gente dedicada.

Sabía que existían, los mantenían bajo control, pero nunca se permitió que llegaran a crear minigobiernos o un cuarto o quinto poder, eso fue producto de en primer lugar el enorme aumento de los drogadictos en los Estados Unidos.

A pesar de lo que digan las estadísticas en los Estados Unidos hay cada vez más drogadictos y si la droga pasa allá es porque ellos lo permiten eso.

El negocio de la droga es un negocio de 300 mil millones de dólares al año sin que existan preguntas sobre el origen del dinero, sin que haya recibos sobre su procedencia, todas las transacciones se hacen por debajo de la mesa, no se declaran, es el negocio más lucrativo en los Estados Unidos.

En ese negocio, esos 300 mil millones, 270 se quedan del otro lado y la décima parte es lo que se queda en México, esa décima parte ya ha permitido que el Joaquín Chapo Guzmán sea uno de los hombres más ricos del mundo, según Forbes, así que ya verán el tamaño que es el negocio y si los Estados Unidos quieren que se termine o no.

El día que Estados Unidos diga que se terminen, se termina pero no quieren.

Agradecerle esta entrevista y espero que los lectores de poderedomex.com se animen a comprar el libro y a estudiar lo que ahí se dice para sacar sus propias conclusiones, para mí tengo lo que nos enseñaron en la escuela, la historia oficial, oficialista una vez que empieza uno a adentrar y a rascar un poco en ella, se da cuenta que son puras patrañas, puras mentiras.

Ni existen esos seres tan grandiosos ni tampoco esos villanos tan patéticos, esa es una invitación de este libro para reflexionar, pero no para reflexionar como decía Luis Echeverría Álvarez.