El Gran Daarmot

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Ecléctico, conciliador de tendencias, también universal, lleno de posibilidades como lo que es, un sueño. El edificio que lo contiene, su coraza visible, apenas deja vislumbrar la luz que se encuentra adentro. Se trata de El Gran Daarmot, Museo Galería, un sitio impredecible, porque fuimos avisados mediante fotografías, referencias de conocidos, mapas satelitales, pero nunca prevenidos de la magia de esta obra y de su calidad onírica.

A la entrada, el primer arco y columna diseñado por el maestro Daniel Arcos Mota, artista plástico, responsable y realizador de esta obra emprendida desde hace ya cuatro décadas. Inicio del vestíbulo y de la fascinación de ojos que comienza con los ochentayalgo querubines que miran desde el techo al asombrado visitante.

Sí, se trata de un estilo ecléctico como lo nombra su creador, un conjunto de columnas corintias, adornadas con sus follajes indispensables, su blanco reluciente, esa fuerza desdeñada del mármol porque aquí, un fuerte concreto levanta varias decenas de arcos mayas de baldosas, porque sí, porque el inframundo debe y puede llegar a tocar el cielo según el viajero quiera subir o bajar, reflexionar o cuestionar el orden impuesto por el hombre mismo.

Los arcos, el símbolo evidente de este recinto, se prolongan estéticamente por los pasillos laterales de un escenario que bien podría ser llamado el Teatro del Mundo, pues sobre esa madera se puede posar cualquier criatura mágica de cartonería popular: alebrijes, máscaras, calaveras monumentales rodeadas de sus músicos de huesos de son jarocho.

El Maestro nos recibe al pie de unas escaleras-origami y nos cuenta cómo ha doblado el acero y moldeado el cemento para lograr los ángulos perfectos, como de abanico. También nos habla con gran facilidad de lo expresado por los griegos, el arte es una realidad que trasciende las categorías humanas del tiempo y la historia… una especie de eternidad.

Arriba, los arcos se transforman al estilo arabesco, al mejor recuerdo de la Alhambra, o de las Mil y Una noches, también ahí se accede a los mejores tesoros, las máscaras de hierro con figuras africanoides y  los cuadros del Maestro Daniel Arcos: recorrido por las diferentes escuelas del arte moderno, aunque él, sin complicaciones, nos dice que es sólo arte figurativo, los cuadros poseen leyendas, como las historias que nos cuenta sobre su estancia y permanencia en la Academia Nacional de San Carlos, de su paso por diferentes talleres de renombrados pintores mexicanos y extranjeros,  su carrera como docente de arte, sus muchos alumnos cuyo excelso trabajo ahora se expone y la inversión de tiempo, dinero y esfuerzo entregada  a  su casa con arquitos, como la llamaba desde los ocho años, cuando su padre le transmitió el oficio de constructor de ilusiones y su abuelita lo instaba a seguir.

Para llegar al Museo Galería El Gran Daarmot es preciso viajar algunas horas desde el centro del país hacia la Ciudad de Orizaba, Veracruz, pero, antes de llegar al centro turístico de la región, desvíe unos cuantos metros hacia el interior de Río Blanco y llene por favor, su tanque de amor a la humanidad y especialmente, cargue y recargue su corazón de generosidad para recibir lo que adentro va a contemplar.