El libro de Cereijido lo retrata todo, especialmente la hijoputez en el mundo

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Sabemos que los perversos andan sueltos, a veces ataviados de curas, otras de líderes sociales irredentos, algunos pasan en la sociedad como auténticos paladines del buen ser y bienestar, pero la hijoputez, término acuñado tras aquellos gritos desaforados de muchos mexicanos hacia el portero del equipo rival del que son fans, llegó al extremo de encontrar sanciones para la selección nacional, al grado de casi erradicarse en las tribunas y más ahora, que los juegos serán sin aficionados.

Marcelino Cereijido Mattioli publicó un libro que lo retrata todo, denominado Hacia una teoría general sobre los hijos de puta.

Doctor en Fisiología por la Universidad de Buenos Aires, fue discípulo del Premio Nobel argentino Bernardo Houssay, cuya experiencia didáctica recoge en el libro La nuca de Houssay. Otro de sus libros es Ciencia sin sesolocura doble, otro más es Elogio del desequilibroEn busca del orden y del desorden en la vida.

Estoy en el stand de Tusquets Editores, lo tengo frente a mí y le cuestiono:

Para empezar, doctor, ¿Cuál es la definición de un hijo de puta?

Es una persona que causa mal a sabiendas, consciente de ello, quien se aprovecha de determinadas circunstancias y perjudica de forma grave a otro. Debo decirle que la definición es amplia y abundante.

Ejemplos los hay y muchos, como la tradición del vendaje para deformar los pies femeninos de las mujeres chinas. Las madres y los padres de niños a quienes explotan para obtener dinero, las vinculadas al genocidio, en fin.

La palabra o palabras para referirse a estas personas existe en todo el mundo, aunque con variantes, usos, costumbres y modismos.

¿Y los hijos de puta, nacen o se hacen?

Tras el estudio, llegué a la conclusión de que lo mismo nacen que se hacen.

Y es que las circunstancias pueden detonarlo, un soldado calificado de asesino hoy pudo haber sido un pacífico carpintero ayer.

Los hay de todas las edades y de cualquier sexo, condición social, económica o política, ocupación, color, raza y credo. Tienden a la corrupción y a los malos manejos. Y lo peor es que en el mundo hay cada vez muchos más.

¿Acaso hay un auténtico árbol genealógico?

Lo piensa un poco y señala:

En teoría, sí. En la realidad, también. Habría que suponer que una parte o quizá toda esa raíz, viene podrida y se ahí se da la hijoputez, que en México se conoce como la chingada.

Habría que analizar cada rama y en donde se alcanza la esplendidez.

¿Y cuáles serían las raíces biológicas?

Es enorme la complejidad  y el funcionamiento de las estructuras biológicas, mismas que sólo tiene explicación si entendemos que en el proceso están presentes los flujos de energía en sus diversas formas hidráulica, eléctrica, química, mecánica y demás.

Una raíz biológica está conformada por los genes, aunque las personas tienen una idea muy loca de los genes. La gente cree que hay un gen para cada cosa. Es como si se le preguntara a un músico cuál tecla es para tocar Danubio Azul, o cuál para interpretar el Huapango de Moncayo.

Ahí lo que vale es la partitura, entonces tendría que explicar que hay partituras genéticas.

Obvio queda de lado que no es un estudio sobre una palabra que ofende ¿Cierto?

El doctor en filosofía e investigador, nacido en Buenos Aires en 1933, advierte:

No. No es el estudio sobre una palabra que ofende, sino sobre los personajes que existen desde el inicio del mundo y que hacen mal a propósito, sin ton ni son.

¿Qué lo motivo a escribir un libro así?

Si usted abre un periódico cada mañana, se dará cuenta de que 9 de cada 10 cosas, están relacionadas con el libro, en cualquier nivel.

En realidad es un libro sobre la maldad desde la perspectiva científica que lo mismo te hace recurrir a la historia que a la literatura o a la biología.

Saber por qué unos tipos que pasan junto a una nena con un globo, se lo revientan, o los tipos que apedrean a los perros. A esa maldad no le hace falta tener un campo de concentración para ejercerla.

Es la facilidad que tiene un ser humano para cometer perversidades, pero además me las encontré en todos los idiomas con la misma definición.

Ahora, usted amable lector ya sabe más sobre los hijos de puta.