“El máximo placer es poder elegir tu libertad, esa es la belleza”

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Tengo el gusto de anunciar “En la casa de mi madre”, el nuevo libro de Pedro Salvador Ale           —por mucho mi poeta favorito—, además de una breve entrevista. Algunas veces ya he hablado de él en este espacio: ¡hoy es el mejor día de todos!

Pedro, antes que todo: gracias por esta oportunidad, hace una semana entrevisté al que declaré mi tercer más admirado en la vida; el primero eres tú. Soy un tipo afortunado por lo que se viene.

 

Háblanos de tu infancia, Pedro.

La infancia es el paraíso perdido, lo decía Charles Baudelaire, él se refería a que dejábamos de ser niños y perdíamos las alas de la imaginación, si quieres la inocencia; en un mundo deshumano donde los niños son explotados en trabajos insalubres y también en la trata infantil, es complejo para mí hablar hoy de la propia infancia, lo único que te puedo decir es que ejercí la más plena de las libertades y que disfruté de la naturaleza, y también que fui llamado desde los siete años por la poesía.

 

Pedro, ¿qué tiene México; específicamente Toluca, que te hizo quedarte?

Me quedé en México porque a través de los años uno va creando vínculos humanos y espirituales, entre ellas el amor y la amistad, aunque uno a estas alturas haya borrado las fronteras, en el sentido de que se tiene la libertad de moverse a distintas ciudades, ya no es tan determinante como estar aquí o allá para siempre, por ahora sí estoy aquí, pero no estoy comprometido como para no poder ir a otro lugar, creo que nadie es imprescindible en ningún país, menos en el ámbito cultural. Creo que la mayor belleza es poder elegir lo que es mejor para uno mismo.

 

Tu llegada al país, ¿por qué se dio?

Llegué a México a fines de los setenta a raíz de la dictadura de Rafael Videla en Argentina. Regresé a Argentina en 1984, luego de nuevo a México, y así sucesivamente no he dejado de ir y venir con estadías a veces prolongadas.

 

En el Estado de México hay poetas, por supuesto: ¿nos darías tres nombres que representen la poesía en esta entidad? Y, ¿por qué?

Claro que en el Estado de México hay poetas y muy buenos. Lo complejo de tu pregunta es nombrar a poetas que representen a una entidad, eso suena a oficialismo puro, y sí, lamentablemente hay quienes se dicen poetas oficiales y que además defienden lo oficial lo cual es una contradicción, un oficio o un memorándum, no tienen nada que ver con la poesía, que es lo más alejado de la burocracia. Por eso en esta pregunta no te daré nombres.

 

Tú das clases sobre creación literaria, ¿porqué hacerlo?

Porque ejercí el magisterio durante muchos años y realmente me gusta compartir lo que aprendí respecto a la escritura creativa

 

Cuando das clase te brillan los ojos, ¿qué es lo que hay que decirle a los jóvenes y avanzados sobre la poesía y sobre el arte, en general?

Creo que cada uno tiene su propia búsqueda, no hay que decirles nada, sólo compartir los hallazgos y extravíos y misterios al respecto.

 

He leído mucho de tu obra; para ti, ¿qué hay que hallar en la escritura de Pedro Salvador Ale?

Quizá el lado humano, el fulgor y el asombro de las cosas que nos pasan.

 

¿Dónde está el futuro de los países?

El futuro no existe como tal. Sólo hay este presente que vivimos, el futuro es una trampa para los borregos que siempre terminan en el matadero. Como latinoamericanos nos queda apostar todo el tiempo presente a nuestra identidad cultural, que es el único y verdadero rostro ante los depredadores de la economía mundial.

 

Eres un hombre que le ha dado la vuelta al mundo, ¿qué lugares recomendarías a la gente que se interesa en el arte? ¿Qué aprender del mundo?

El poeta Constantino Cavafis decía: a dónde vayas la ciudad te seguirá. Creo que lo importante son los viajes interiores, la experiencia vital de cada instante, la comprensión del que tienes más cerca, del otro, tu semejante, el compañerismo, de nada vale conocer o viajar mucho si tu corazón sigue siendo duro; y para recomendar lugares no creo ser un buen guía turístico, creo que el que se interese por el arte encontrará su camino, acuérdate que cuando el alumno está preparado, el maestro llega.

 

 

Ale, ¿de dónde viene este apellido??

Mi apellido es el origen libanés, está abreviado y así se quedó desde que mi abuelo inmigrante llegó a la Argentina.

 

¿Cómo viene el Quiero ser poeta y cuál es su transformación y compromiso?

Creo que no es de querer ser poeta. Eso no se elige como una profesión. No es un capricho, ni una ocurrencia, ni una obligación. Lamentablemente hay personas que creen que ser poeta es algo que se logra con esfuerzo, maestrías, doctorados, lecturas, especialistas en letras, pero no, aunque esté de moda ahora. Es como si dijéramos que se puede ser Lio Messi o Hugo Sánchez, nada más con proponérselo.

No es así, el talento el peso de la persona en oro, es algo con lo que se nace, es un don, claro, después puedes trabajar ese don, pulir ese talento, tallar esa madera y hacer fuego, resplandor, iluminar, si no es así, el lenguaje será la cáscara de un fruto seco, sin pasión, sin hondura, sin irradiación, y la poesía y el arte en general son eso, irradiación de un  fuego interior, con eso se nace. Y el compromiso es con la tradición y con el lenguaje de nuestros hermanos mayores, lo que heredamos y a lo que debemos darle continuidad con otras búsquedas y con otras experiencias.

 

¿Un poema puede sostenerse sin metáfora?

Por supuesto, los caminos de la poesía son infinitos.

 

¿Qué se siente ser el mejor poeta vivo del mundo? (¡Sí, sépanlo!)

Sin falsa modestia, es una exageración, tanta que parece broma, en el momento que un artista crea que logró lo máximo lo abandonan las musas, todas, incluyendo las de carne y hueso, en el barrio ya no le hablarían más por tonto, y tener al barrio en contra, es tener a todo el mundo en contra.

Uno escribe porque el misterio es continuo y la palabra busca descifrarlo, sabe que nunca lo logrará, pero no tiene más remedio que hacerlo, porque no puede hacer otra cosa de la que esté tan convencido, tiene que intentarlo, aunque sabe que va a perder.

 

Tu poesía siempre son ganchos bien puestos al corazón, pocos son tus poemas de enamorado, según yo: ¿Cuáles recomiendas para morir por amor?

Es muy difícil, al que le interese tendrá que acercarse a mis libros, aunque no hay garantía de que encuentre algo.

 

¿Cuál es tu opinión de los poetas de Toluca?

No lo sé, tendría que saber quiénes son y leerlos. A muchos los conozco y son muy buenos.

 

Desde ahora: tu placer de existir.

El máximo placer es poder elegir tu propia libertad, esa es la belleza.

 

 

A continuación replico uno de los poemas del nuevo libro de Pedro.

 

En la casa de mi madre hay un limonero, lo sentí amar mientras era un niño con el corazón inválido, él me vio llorar como un hombre, tanto que me anudó el rostro a sus raíces.

—Mi niño enamoradizo— decía mi padre, la turquita que quieres te llevará más lejos que las nubes, ella te mira como lanzando los ojos a un pozo de agua—

El espejo deforma trozos de rostros viejos, no cabe ni una arruga de luna en su verdad, implacable señala que la arena es el cuerpo de uno olvidado por el mundo.

El limonero con la brisa entre las hojas  me decía: —Tan largo es el horizonte que te llega  a los talones, se sube a la brújula de tu pecho y sabrás el dolor de ser ausente—

El limonero endeudado de lluvias y de pájaros furtivos que desaparecían al amanecer me hablaba de cualquier distancia.

Mi madre cortaba los limones pensando en las estrellas de mi destino, en mis asuntos de otra ciudad, fría como un témpano, donde mi niñez pronunciaba el nombre de mi sombra perdida en los ojos de un pájaro de cemento

Guillermo Romero es quien retrató al poeta.