EL PLANETA Y EL MEDIO AMBIENTE SE HAN BENEFICIADO POR EL CORONAVIRUS

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El parón provocado por las cuarentenas frente al coronavirus causa estragos en la economía, pero beneficia al medio ambiente. Aunque pareciera paradójico es una realidad que no tiene que ver con sentido humanista si no con un sentido de sobrevivencia que se manifestó aún más en este momento clave de la historia en la que la naturaleza se está librando por un momento de su mayor depredador. El hombre.

La crisis por la pandemia del coronavirus ha provocado la muerte de miles de personas en todo el mundo, pero también ha ayudado a que la contaminación se haya reducido en prácticamente todos los países. Lo que es un hecho y que se comprueba desde las imágenes satelitales y diversos estudios es que desde el inicio del 2020 ha bajado la contaminación mundial y cuál es contaminación actual del planeta.

Fábricas cerradas, autopistas vacías, calles desérticas… son estampas que se repiten en todo el mundo a medida que la pandemia de coronavirus avanza inexorablemente. El parón brusco de las actividades humanas tiene, paradójicamente, un gran beneficiado: el medio ambiente. El descenso de la cantidad de desplazamientos en vehículos a motor, la disminución de la producción industrial y el consumo se traduce en menos contaminación, aguas más limpias y cielos más claros. Desde China hasta Venecia, Barcelona o Madrid, México o USA , estos son algunos de los efectos secundarios positivos de la crisis sanitaria.

En este sentido y como ejemplo representativo desde que comenzara la emergencia del coronavirus en China que es de los más contaminados en el mundo y a comienzos de año, los niveles de smog han disminuido y las imágenes satelitales muestran una caída significativa en la contaminación del aire en prácticamente todos los países incluyendo a España también. La nube visible de gases tóxicos, colocada sobre las centrales industriales del mundo, casi ha desaparecido

Cuanto más se expande el nuevo coronavirus, más disminuyen los niveles de contaminación del aire y CO2 en docenas de ciudades y regiones del planeta, principalmente en China y el norte de Italia así como en toda España. Las imágenes satelitales de la NASA y la ESA , la Agencia Espacial Europea, muestran una reducción drástica en las emisiones de dióxido de nitrógeno (que son aquellas que emiten los vehículos, plantas de energía y plantas industriales) en las principales ciudades chinas entre enero y febrero.

A medida que cada vez más ciudades de todo el mundo van sucumbiendo a las órdenes de confinamiento abundan imágenes en las redes sociales en las que aparecen animales salvajes que se aventuran en el deshabitado espacio urbano. Es cierto que en muchos casos se tratan de noticias falsas o antiguas: no es cierto que haya delfines nadando en los canales de Venecia ni elefantes que han caído borrachos después de beber licor en una plantación de té de la provincia china de Yunnan. Sin embargo, sí es cierto que se han dado casos de estampas insólitas protagonizadas por especies que se aventuran a ocupar un paisaje urbano desprovisto de su trasiego habitual. En la ciudad japonesa de Nara, los ciervos campan a sus anchas por las calles despejadas de los habituales turistas, mientras que en la ciudad de Oakland, situada en la bahía de San Francisco, han sido avistados pavos salvajes que se han adentrado en las instalaciones de una escuela. Más cerca, en Barcelona, se han visto jabalíes que se aventuraban en las calles deshabitadas del centro de la ciudad en busca de comida, y los expertos aseguran que en los próximos días podrían verse zorros y aves oportunistas en algunas ciudades españolas. La naturaleza parece querer recuperar el espacio perdido.

Si algo hemos aprendido en el paso de la evolución de las especies de nuestro planeta, es que la vida se abre paso y busca las formas de sobrevivir o en este caso de recuperar algo que por derecho hemos invadido por no procurar convivir en armonía a pesar de los avances tecnológicos o como grandes urbes en la coexistencia con el medio ambiente y el respeto que se merece.

Mirando más allá de la pandemia de Covid-19 , los investigadores y científicos ya advierten que el resurgimiento posterior de las actividades económicas corre el riesgo de devolver todo como antes en términos de contaminación, si uno no es consciente de que existen métodos más innovadores y más respetuosos para con el medio ambiente.

No se dice que la pandemia transformará la economía para que sea más eficiente energéticamente. En el pasado, las emisiones contaminantes disminuyeron durante las recesiones, pero luego se reanudaron junto con la economía. Este efecto de rebote, que a veces puede limpiar cualquier caída general de las emisiones, es algo que ya se ha visto en China.

Pero la consiguiente explosión de contaminación en los años siguientes, particularmente durante el invierno de 2012-2013, que fue bautizado como ‘apocalipsis’, llevó al gobierno de Beijing a lanzar el primer plan de acción nacional contra la contaminación del aire en septiembre 2013, algo que temen que suceda de nuevo una vez pase esta crisis mundial sanitaria.

Sin duda la aparición y propagación de este nuevo virus nos ha puesto a pensar sobre nuestro lugar como humanidad en el planeta, el tipo de manera en la que nos relacionamos con los otros y con el planeta mismo.