EL RITMO DE LA MIRADA

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Te vas dando cuenta que las alianzas

Se caen al piso y se rompen en silencio

Como aquella enfermera que te hace

Bajar la voz porque estás de visita en cuidados intensivos,

Visitándote, ni más ni menos

Como en un extraordinario sainete de origami,

Y es que estas imágenes

Tienen un olor que perturba a la piel

Excitando el pasado

Acaso para que nos envuelva en la dulce droga

De cerrar los ojos

Y dejar a la piel que haga su vida

Para que se reúna luego

En nuestro cuerpo de cristal forrado de cuero,

Porque sabemos que una caída más

Nos haría añicos como polvo de Andrómeda

Y mientras tanto,

La frase mientras tanto

Hace su trabajo

Como motor silente que empieza

A kilometrear, ciegos

Como choferes que siempre desearon un copiloto

Y que tuvieron que conformarse

Con un frío y arrugado mapa,

Incómodo, incomprensible,

Pero preciso, exacto, milimétrico

Y otros mientras tantos se suman

A este descomunal vacío, y

Frecuentamos a los que tenemos la mirada perdida

Hacia adentro

Para vernos mejor

Para provocarnos alguna melodía,

Esperando que un corazón,

Quizá el nuestro,

Funcione, como

Una colosal, asombrosa y virtuosa, batería