El tatuaje no hace ni deshace, simplemente te proyecta ante la sociedad: Eduardo Betancourt

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Nieto de un destacado médico toluqueño, Eduardo Betancourt, en cuyo honor se nombró una calle en la Colonia Doctores y un aula en el edificio de rectoría de la UAEM, e hijo del también destacado odontólogo Eduardo Betancourt Rodríguez; Eduardo Betancourt Palomeque se ha labrado un nombre a lo largo de tres décadas consagradas al moderno arte de tatuar el cuerpo. La calidad de su trabajo lo ha llevado a dejar huella no solo en México, sino también en otros países del mundo.

Austin, Dallas, San Diego, San Luis Missouri, Chicago y Nueva York, en Estados Unidos; Toronto, Canadá; Porto, Portugal; Valencia, España; Brujas, Bélgica y Dordrecht, Holanda, son las ciudades en las que ha podido trabajar; en México llegó a tener tres estudios: en Toluca, Cuernavaca y Cozumel. Hace 11 años volvió a Toluca y trabaja al frente del estudio “Mino Tattoos & Piercings” ubicado en Avenida Morelos # 1405.

Nacido en Toluca en 1972, netamente “choricero”, así recordó los inicios de su trayectoria en el mundo de los tatuajes: “Desde muy niño llegaba a casa con las manos y los  brazos pintados; curiosamente no tuve ese tipo de padres que dijeran “ese niño ya se pintó otra vez, que se lave”, no, realmente mis papás nunca tuvieron problema en ese aspecto, y yo sin saber siquiera qué era un tatuaje, me agradaba pintarme la piel”.

A los 16 años se hizo su primer tatuaje, y “en ese momento me doy cuenta que el tatuaje no hace ni deshace, realmente te proyecta ante la sociedad; me doy cuenta que el tatuaje ha sido algo mancillado, condenado, destruido en muchos aspectos. Me enamoro del tatuaje y me doy cuenta de que sigo siendo el hijo de mis padres, el hermano de mis hermanas; sigo siendo exactamente la misma persona y ahí comienza mi labor de demostrarle al mundo que la gente educada y la gente de bien, también tienen tatuajes”.

Con la máquina de tatuaje.

Así, inició sus estudios en la Facultad de Medicina aunque no con la idea de concluirlos, pues en ese momento ya había contactado con la corporación Kaplan Big Joe & Sons Tattoing, en Nueva York, donde finalmente se formó como tatuador. “Ellos me decían que sería bueno que tuviera ciertos conocimientos de medicina, básicamente anatomía, fisiología, higiene e histología; esos eran mis verdaderos intereses pero toda mi familia creía que era la continuación de la medicina en la familia. Imagínate el día que me doy de baja durante el segundo año, para dedicarme al tatuaje, ‘ardió Roma en mi casa’”, recordó.

Pero la oposición familiar no lo disuadió de continuar tras su meta: “Mi deseo por llegar lejos en el mundo del tatuaje era tal, que enfrenté las consecuencias de mis actos. Cuando mi padre se dio cuenta que realmente iba dedicarme al tatuaje, tal vez no le quedó otra opción que apoyarme y es cuando al final, cuando me voy a Nueva York, me apoya económicamente para tener un poco más de holgura, puedo irme y regresar triunfante”.

Ya en la “Gran Manzana”, “Mino” aprendió de una leyenda de los tatuajes en Estados Unidos: “El señor Joe Kaplan fue mi maestro y mi mentor; por coincidencia muere el mismo año que mi padre, hace 8 años. Él es quien me acoge en su estudio y me da todo el conocimiento del tatuaje junto con su hijo Adam, pero realmente mi maestro principal siempre fue el señor Joe Kaplan”.

Pese a la oposición inicial, después contó con el reconocimiento de su familia; aunque hoy es un artista del tatuaje con una destacada trayectoria, reconoce que no fue sencillo, ni rápido, y requirió de mucho trabajo.

“Yo no conozco otra fórmula para llegar a algún lado más que trabajando, realmente se sufre pero es un sufrimiento que te nutre, puesto que si es lo que quieres en tu vida, el sufrimiento pasa a segundo término. En muchos momentos de mi vida he trabajado hasta 16 horas al día”, apuntó.

Sin embargo, se siente afortunado porque considera que “realmente no sé lo que es trabajar, amo lo que hago, y mientras yo esté tatuando, yo estoy feliz”.

Le dicen “Mino” desde niño, porque una de sus hermanas lo abrazaba y sus padres le cuestionaban: ¿De quién es ese niño?” y la pequeña respondía: “Mino”, porque querer decir que era de ella.

TATUAJE Y DISCRIMINACIÓN

Si bien reconoce que en nuestro país sigue habiendo discriminación hacia quienes tienen un tatuaje, “Mino” aseguró que los medios de comunicación han contribuido a que haya una mayor aceptación y auge, gracias a programas de televisión como Miami Ink, New York Ink, Tatto Nightmare, entre otros, “entonces ya el tatuaje se ha popularizado de una manera viral, y aunque para cierto grupo social -gente de 50 y hasta de 40 años para arriba-, todavía el tatuaje sigue siendo un tabú, definitivamente a partir de los medios se empieza a tener esta difusión sobre el tema, y ha crecido”.

Para demostrarlo, comentó: “Recuerdo que hace tiempo en alguna reunión, de 10 amigos el único tatuado era yo, y ahora de 10 amigos, uno es el que no está tatuado, ahora raro es el que no está tatuado o no tiene una perforación, entonces imagínate cómo ha cambiado esto”.

También lo ha visto reflejado en su clientela: “Tengo clientes políticos, de esferas socioeconómicas altísimas y están tatuados, y muy tatuados. El tatuaje ha evolucionado mucho, ha trascendido esas brechas socioeconómicas que antes eran muy marcadas. La gente con cierto poder adquisitivo eran los que más condenaban el tatuaje, y ahora son los primeros que están tatuados”.

Las edades de sus clientes van entre los 22 y los 45 años, no realiza tatuajes a menores de edad, y reconoció que a últimas fechas “son más mujeres las que se tatúan, aunque sí es más pequeño lo que se hace una mujer en comparación con un hombre, pero hay días en que solo atendemos mujeres”.

“Mino” Betancourt no lleva un conteo de los tatuajes que ha realizado, pero un cálculo conservador revela una cifra impresionante. Tres tatuajes diarios, cinco días a la semana, 52 semanas al año durante tres décadas, darían como resultado 23 mil 400 tatuajes.

Entre las personas que ha tatuado se encuentran músicos, deportistas –varios jugadores del Toluca, como Salvador Carmona-, artistas –como el escritor Edel Juárez-.

Todos los diseños que realiza lo dejan satisfecho, pero entre las piezas que recuerda de manera especial está una que le permitió ganar un segundo lugar a nivel mundial en una convención en Europa. “Era un tribal y en realidad me sorprendió un poco, porque sí tenía mucho trabajo pero para mi gusto había cosas muy competitivas. Creo que la gente se sorprendió con la calidad de lo firme de las líneas, de lo solido de color y que todo fue hecho a mano alzada, realmente no había esténciles, sino que había dibujado sobre la piel de la persona”, recordó.

Diseño sobre un brazo.

“El tatuaje lleva implícito el dolor”.

Eduardo Betancourt explicó que aunque las máquinas “han evolucionado y cada vez son más rápidas, lo que ayuda a que el dolor sea menos intenso”, el tatuaje todavía implica algo de dolor. “Empieza a tornarse más doloroso cuando cruzas la tercera hora de estar bajo la aguja, más o menos, y también es un aspecto fisiológico, llega un momento en que tu cuerpo ya no puede generar tantas endorfinas que son las que te ayudan a tolerar una situación de riesgo o de dolor. Es cuando viene ya el momento en que sí vives el tatuaje y lo sientes en su totalidad”.

También tiene que ver la parte del cuerpo que se tatúa. “Un tatuaje entre más se acerca a las articulaciones se va haciendo más doloroso, porque a menor cantidad de grasa hay menor cantidad de músculo, las terminales nerviosas llegan en mayor cantidad y calidad a la superficie de la piel”.

Explicó que el tatuaje es tan antiguo como la misma humanidad misma: “No se ha encontrado una sola cultura que no haya marcado sus cuerpos de alguna manera, ya sea a través del tatuaje, perforaciones, de ornamentar el cuerpo o hasta modificarlo”. En ese sentido, “el tatuaje como tal no puedes considerarlo moda, porque no es pasajero, permanece”.

Pero sí hay modas o tendencias, como la acuarela o nombres; “se ha hecho un poco viral el tatuaje en parejas, que se hacen el mismo símbolo, o algún símbolo con el nombre de la pareja; también son muy comunes los infinitos, las plumas, son las cosas que más piden”.

El significado de los tatuajes es tan variado como los motivos de la persona o tan superficial como el ornamento, explicó: “Puede ser algo tan grande como el hecho de que te tatúas a un ser querido que ya no está, una mascota, pero hoy en día ya no es necesario que el tatuaje tenga una connotación tan profunda que implique una vivencia o una creencia”.

Diseño sobre un brazo.

“Mucha gente hoy en día se tatúa por el mero placer de tener decorada la piel y también es muy válido. Puede tener aspectos religiosos o criminales, el tiempo que hayas estado prisionero en alguna cárcel, el crimen que hayas cometido; como también los países que hayas conocido en la vida y adquieres un tatuaje en cada lugar, como lo hacían los marineros antiguamente, como no podían ir y comprar cosas, y andar cargando con cosas, lo souvenirs de los marineros eran los tatuajes”, detalló.

En cuanto a las precauciones que toman en su estudio para la realización de un tatuaje, explicó: “Desde que el material sea nuevo, desechable, y tienes que saber hasta lavarte las manos a un grado médico, saber cómo desinfectar las áreas en las que vas a trabajar para que no vaya a haber contaminación cruzada. Entre cada tatuaje tienes que desinfectar el área donde vas a trabajar y ocupar materiales nuevos siempre, todo el tiempo”.

También son importantes los cuidados después de realizado pues “un tatuaje es una herida, es una ventana abierta a tu organismo y por tanto, si no la cuidas se puede infectar y puede degenerar en muchas otras cosas. Los cuidados realmente son muy sencillos, se basan la higiene y si los llevas al pie de la letra, como cualquier otra herida cicatriza, sana y no pasa nada”.

Para quienes se realizan un tatuaje, pasado el tiempo se arrepienten y decide borrarlo, hay opciones, pero “Mino” advierte que “no hay algo que realmente elimine el tatuaje sin dejar una sola marca en tu piel. Lo más satisfactorio es el láser, pero dependiendo si el tatuaje también ya lleva colores, el láser no es tan compatible con ciertos colores entonces si quieres eliminar el tatuaje a veces se traduce en que eliminas el tatuaje pero quedan algunas cicatrices, y si no quieres cicatrices entonces quedarían algunas manchas con restos de lo que hubo ahí como tatuaje, ese es el problema”.

La sugerencia que Eduardo Betancourt da a quien se quiere realizar un tatuaje es “que cuiden mucho qué se van a hacer y dónde se lo van a hacer, que realmente investiguen, que recuerden que lo barato puede salir muy caro. A veces por ahorrarse unos pesos terminan con unas cosas en la piel que es triste”.

Cabe señalar que los tatuajes pueden “arreglarse”, en caso de que no quieran quitarlo, esto “implica hacer un tatuaje más grande y abarcar más espacio de la piel. Entonces sí es importante que tengan mucho cuidado, además de que el exponerte a algo barato es poner en peligro tu salud. Es algo que sí deberían considerar mucho”.

SU FACETA DE MAESTRO

Al frente de “Mino Tattoos & Piercings”, Eduardo Betancourt ha vivido otra faceta muy interesante: impartir su conocimiento a otras personas, motivado por alguien muy querido para él, su tío Héctor Palomeque.

“Una vez me dijo: ‘Si vas a enseñar, es porque tu objetivo es que sobrepasen quién eres, si no, no enseñes, porque entonces vas a ser un mal maestro”. Un maestro es aquel que busca que su conocimiento trascienda y mejore todavía, y más en una cuestión como es el arte. La idea de tener pupilos es precisamente tener el orgullo de ver algún día a alguno de mis alumnos hacer algo mucho más allá de lo que yo pude hacer”.

En este punto, “Mino” confesó que sería muy especial “tener a alguien cerca en quién ponerme en sus manos. Me gustaría seguir teniendo tatuajes pero en la actualidad carezco de alguien que domine la técnica a tal nivel que pudiera hacer lo que a mí me gustaría para entregarle, por ejemplo, toda mi espalda”.

Como maestro, dijo: “Las exigencias conmigo son muy grandes y no quiere decir que te vaya a negrear, es exigirte que desarrolles un talento y que haya calidad en lo que haces, en vías de que algún día todo lo que hagas sea de mayor calidad de lo que yo le ofrezco a mi gente”.

Así, por “Mino Tattoos & Piercings” han pasado alrededor de 10 personas como sus estudiantes, pues “tampoco he prostituido el conocimiento del tatuaje, de dame un dinero y medio te enseño. Realmente me enfoco en ellos y están pegados a mí todo el día, todos los días, aprendiendo y desarrollando la técnica para poder hacer un buen tatuaje”.

Actualmente, trabajan y aprenden a su lado Carolina Isabel Fabela Sánchez e Irving Eric Becerril Lara, cuyos diseños pueden apreciarse en el perfil de Facebook de “Mino Tattoos & Piercings”.

Con sus discípulos en Toluca.