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EL UNIVERSO DE LOS SENTIDOS

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Cosmogonía de la palabra, del poeta, narrador, ensayista y editor, Ramiro Rodríguez (Nuevo Laredo, 1966) es un poemario dividido en distintas secciones y apartados que nos lleva a profundizar el origen de la palabra dentro de los cinco sentidos de nuestro cuerpo.

 

Antes de que las cosas tuvieran un nombre. Las palabras habitaban por rincones escondidos, en espera de pertenecer a un objeto o cosa para ser llamados con un sonido propio y una razón de ser.

 

El hombre en su necesidad de comunicarse toma como herramienta al lenguaje; soporte de su relación con su entorno y su comunidad. Por medio de los sentidos pudo ver, oler, escuchar, tocar y sentir  todo lo  tenía a su alcance. Entonces  fluyó el sonido de las letras. Sus ojos miraron el cielo, el mar y la tierra entera. Escuchó el agua correr;  la tormenta caer; truenos  a lo lejos. Tocó la nieve acumulada en las faldas de los volcanes, sintió el viento en sus mejillas, la brisa en su rostro y cerró sus ojos para soñar.

 

El universo extendido, esencia a la palabra originó el nacimiento de la comunicación, nuevas lenguas surgen en distintos puntos del mundo donde civilizaciones se desarrollaron para crear grandes imperios y nuevas formas de vida que sólo, el mismo hombre, podía destruir.

 

La evolución de éste, crece con el conocimiento y la búsqueda de comprender la existencia. Él deja vestigios en pinturas rupestres como una forma de transmitir lo que vive hasta llegar a la era de la escritura. El esfuerzo por unir frases y formar palabras va a preservar la historia de la humanidad. El origen de la palabra  está unido al nacimiento de la poesía. Existen registros de la actividad poética en inscripciones jeroglíficas egipcias, canciones que preservaron su letra en distintos géneros: lamentos, odas, elegías e himnos con significados religiosos.

En ese universo de los sentidos del cuerpo humano, el poeta presenta la transformación de las palabras y su relación directa con la poesía. Esa poesía que se tiene que vivir para ser plasmada en versos, a través de la percepción se construye metáforas; abren puertas de la sensibilidad y  nos transmite  la vocación del hombre como poeta que libera todos sus sentimientos en el poema que da a conocer.

 

Los diez mandamientos del poeta son la apertura de Cosmogonía de la palabra  impregna divinidad al poema, otorga al creador de la poesía deberes antes cultivarla y prolongarla. La relación entre el poeta y la poesía es un proceso evolutivo que se marca en el apartado de ventanas: los ojos del alma. En el sentido de la vista entra lo efímero, el momento fugaz, lo breve de un parpadeo y la sorpresa de un descubrimiento. El ámbito visual lleno de imágenes claras, el pensamiento único, instante mágico y el tiempo detenido. Permite observar un amanecer  que se presenta, para no ser ignorado por el poeta.

 

En la velocidad de la luz encuentra el nacimiento de un poema que surge en la espontaneidad. No hay hora precisa, puede ser la tarde; atrapa todas esas palabras sueltas con máscaras y disfraces  con un rumbo y una orientación. En el poema las alas del sol se tiene hilo para tejer silabas;  hilvanan una noche de luna donde el hombre encuentra su conciencia, descubre contornos del  mundo que delinean  al verso necesario del día que se va. Observa el cosmos  en el amor que se entrega a una mujer.

 

Paladares, apartado que lleva a saborear la palabra; ofrece lo dulce de una voz, lo agrio del silencio y lo descifrable de metáforas. Lluvia de palabras que  se deslizan por gargantas secas, digeridas por el pecado capital de la gula en esa poesía que se vuelve un antojo desmedido en la legua húmeda, con gusto exquisito declama: calles de vidrio, crítica y canto rodado.  Poemas que se complementan en diferentes sabores.

Percepción del sonido, sección que conduce a escuchar la naturaleza en poemas como: primavera, verano, otoño e invierno estaciones del año;  diferente unas de otras donde se percibe esos cambios del clima. El cantar de un pájaro se  presenta en esa voz libertaria; origen a la poesía rítmica. El silencio violento impulsa a atrapar palabras que flotan en esa atmósfera donde voces tenues se repiten en el cerebro del poeta, se escucha el verso expandiendo la poesía en la musicalidad del ensueño en un canto a la vida.

 

Otro sentido está en aromas, por medio del olfato se presentan remembranzas del pasado.  Con ese poder de trasladarse a lugares lejanos en otros tiempos y con   personas ausentes. Es el olor una señal traducido en el eucalipto, el perfume conocido y el aroma de pan recién horneado. Sorpresivamente el olvido se convierte en recuerdo, resucita en palabras invocadas dentro de la frescura de una memoria recién estrenada donde el poema le habla en silencio. En sentimientos puro de un pasado que regresa.

 

En huellas dactilares,  el poema toca cada una de sus letras, frases prolongadas por el origen de un título; es un engranaje que funciona perfectamente al palpar el verso único  sobre palabras precisas. Toda esa trayectoria por desiertos y selvas, montañas y valles es el camino del poeta a través de la lejanía, siluetas que se esparcen sobre el firmamento en sombras se escabullen  necesidades propias del tacto.  En medio de relieves y emociones  poemas; donde las palabras se hacen piedra sobre la arena, se toca la creación poética que se ofrece para vivir la poesía.

 

En este recorrido por esa poesía que existe y está viva. El universo de la palabra habita hombre por medio de los cinco sentidos de su cuerpo. Da origen al poema que vive en su cotidianidad. La poesía se condensa en la voz que recita un poema de largo aliento o en aquel que sólo se compone por un verso que muchos. Afloran sentimientos y emociones de los que escuchan, saborean, degustan, observan y tocan al verso que se da envuelto en un remolino de imágenes que regala un poeta como Ramiro Rodríguez, que afirma: La poesía es un punto de encuentro con el Ramiro que soy. Me permite vivir mejor conmigo mismo. Tiene que ver con el hecho de ser yo y nadie más.   La identidad como esencia del poeta y la poesía se confrontan  en su propia obra: Cosmogonía de la palabra. (Ed. Alja, Tamaulipas)